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A mi hermana Andrea, por sus buenas calificaciones escolares, mis padres le regalaron una preciosa coneja grande que ella les había pedido. A mí, por el contrario, ni agua, ya que suspendí casi todas las asignaturas a pesar de repetir curso. Pues ahí está mi hermanita toda contenta con su animalito: lo cuida, lo asea, le cepilla el pelo, le da de comer ... lo trata mejor que a mí, que he de pasarme las mañanas en clases de refuerzo y las tardes encerrado en mi habitación haciendo los deberes. ¡Vaya veranito me espera : mientras mis papás y mi hermana se van a la playa, yo solo en casa estudiando!
Hoy he decidido divertirme con la coneja, ya que no me ve nadie. Voy a explorarla con detenimiento. La saco de su jaula y le sujeto firme las dos patas delanteras. La verdad es que pesa lo suyo, pues es enorme, pero muy pacífica. Le levanto la colita para verle la conchita. La tiene sonrosada y bien bonita, así que le toco con un dedito a ver como reacciona. ¡Parece que le gusta, levanta ella sola el rabo! Así que le meto el dedo entero poquito a poco. Entra bien y noto que su coñito está humedo. Voy a probar con dos dedos. Y la concha se dilata y entran si dificultad. Empiezo a masturbarla y levanta las enormes orejas ... le está gustando.¿Y si me la follo?
He leido en internet que se puede hacer sexo con un perro, una burra, una vaca, una oveja ...hasta con una gallina. ¿Por qué no con una coneja? Si son capaces de salir por ese chocho media docena de gazapos gorditos en cada parto, ¿por qué no va a poder entrar una chota como la mía? Pero seamos prudentes, no vayamos a fastidiarlo. Fui a la cocina y cogí un plátano, lo unté con crema nivea y se lo puse en la vulva. Empecé a introducírselo poco a poco. Como estaba lubricado entraba sin dificultad. Empecé el mete-saca y a la coneja le satisfacía porque abría las patas traseras como para facilitar la penetración. Mientras, yo ya estaba tan empalmado que la polla iba a romperme el pantalón. "Si entra la banana, también entra mi pija", pensé.
Le até las patas delanteras con una cinta, me embadurné el cipote con la crema hidratante de mamá y lo metí suavemente en el chocho conejil. Sentí todo el calorcito de su útero y seguí empujando hasta meterla toda hasta los huevos. ¡Qué placer, la primera vez que cogía a una hembra! Sentado en mi silla frente al ordenador, todo espatarrado, me estaba follando con todo ímpetu a la conejita de mi hermana, pensando que podía ser el conejito de Andrea. Cuando no pude aguantar más la excitación, me corrí dentro de ella, mientras la coneja se estremecía como si ella también hubiese tenido un orgasmo. Cuando retiré el pene mi leche salía espesa y abundante de la concha del animal. Aún me la follé otra vez pues estaba muy caliente y a la coneja no le había pasado nada. Después, la limpié meticulosamente y la devolví a su jaula. Lo primero que hizo fue ponerse a comer la zanahoria que mi hermana le había puesto de merienda mientras meneaba feliz su rabito.
Al regresar de la playa la familia, mi hermana se fue directa a la jaula a ver como estaba su mascota. "¡Qué bien, que se ha comido toda la zanahoria!" , exclamó toda contenta. Yo que hacía como si estuviera estudiando dije para mí: "Y además un plátano y una buena verga, y ya veremos mañana ... " y me reía para mis adentros. |