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Hola, ¿Qué tal? Hace unos días, fueron publicados un par de relatos míos de contenido bastante violento que, a la postre, hubieron de ser retirados por la polémica suscitada. Pienso que ha sido lo más acertado y así se lo he hecho saber a la dirección de la web, pues, a pesar de estar en un error quienes se escandalizaron por ellos, su motivación, la protección de los menores, no dejaba de ser noble y elogiable, y no me apetece enemistarme con gente que en realidad defiende lo mismo que yo. Y digo la motivación, que no la persona, ojo, pues, cuando se pasa al insulto y la descalificación personal sin haber sido insultado antes, el que se insulta y da noción de su valía como persona es uno mismo.
Esto no va a ser un relato, sino una disertación en la cual voy a exponer por qué la pornografía escrita no es delictiva nunca aunque contenga referencias a menores y/o criminalidad. Igualmente, trataré el tema desde el punto de la moralidad. Le propuse a la administración de esta web la elaboración de este artículo antes de enviarlo y le pareció bien, pero su contenido, como veis, va a ser un tanto atípico, aunque quizá necesario dada la confusión que se está generalizando. Queda avisado pues para quien no esté interesado en su lectura.
Bien, empezaremos por lo legal. Supongo que cuando, hoy mismo, un lector me hacía referencia a este aspecto, ignoraba que soy estudiante de Derecho, y el tema que nos ocupa ha sido objeto de algún que otro debate en la facultad anteriormente, sobre todo en la clase de Teoría del Derecho y con todo un señor catedrático. Veamos: el Código Penal español, al respecto de la pornografía referente a menores de edad, dice lo siguiente en su artículo 189:
"EL CÓDIGO PENAL ESPAÑOL
(LIBRO II; TÍTULO VIII; CAPÍTULO VII)
1.3.1 Provisiones Generales
La pornografía infantil se regula en el artículo 189 del Código Penal Español: 1. Será castigado con la pena de prisión de uno a tres años: a) El que utilizare a menores de edad o a incapaces con fines o en espectáculos exhibicionistas o pornográficos, tanto públicos como privados, o para elaborar cualquier clase de material pornográfico, o financiare cualquiera de estas actividades.
b) El que produjere, vendiere, distribuyere, exhibiere o facilitare la producción, venta, difusión o exhibición por cualquier medio de material pornográfico en cuya elaboración hayan sido utilizados menores de edad o incapaces, aunque el material tuviere su origen en el extranjero o fuere desconocido. "
Para quien sepa leer y entender lo que lee, o al menos querer entenderlo, la cosa debiera quedar clara. No obstante y como parece que suele ocurrir lo contrario, habrá que explicarlo. "El que utilizare a menores de edad o a incapaces… El que produjere, vendiere, distribuyere, exhibiere o facilitare la producción, venta, difusión o exhibición por cualquier medio de material pornográfico en cuya elaboración hayan sido utilizados menores de edad o incapaces, ". En los relatos de ficción no se emplea ni utiliza a nadie, menor o no menor, pues los personajes son puramente imaginarios y por tanto inexistentes. No puede haber perjuicio personal cuando no existe persona a la que perjudicar.
El siguiente punto hace referencia a las penalizaciones sobre la tenencia de este tipo de material y, a continuación, pasa a decir:
"El Ministerio Fiscal promoverá las acciones pertinentes con objeto de privar de la patria potestad, tutela, guarda o acogimiento familiar, en su caso, a la persona que incurra en alguna de las conductas descritas en el apartado anterior."
Por tanto, para la persona que no haya incurrido en ellas, no hay motivo para la retirada.
Añade tras la reforma:
"Con la reforma del Código Penal por primera vez en España, se contempla el delito de posesión de material pornográfico penalizado con hasta un año de prisión a quien posee material pornográfico en cuya elaboración haya sido utilizado a un menor de 18 años (fotografías, vídeos, imágenes reales digitalizadas, archivos electrónicos, etc). También, se introduce el delito de producción, venta y difusión del pseudo-pornografía, es decir del material pornográfico donde no se haya utilizado directamente a un menor pero que emplee su imagen o voz alterada o modificada (es lo que se conoce en inglés como "morphing"). Finalmente, se endurecen las penas hasta cuatro años de prisión para la producción, venta o difusión de pornografía (real) en cuya elaboración haya sido utilizado a un menor de 18 años, y hasta ocho años de prisión si el menor tiene menos de 13 años."
De nuevo, el lector al que hago referencia hace gala de no entender o no querer entender lo que lee. "…material pornográfico donde no se haya utilizado directamente a un menor pero que emplee su imagen o voz alterada o modificada." Aquí no se ha modificado a ninguna persona, menor o no menor, sino que los personajes son enteramente ficticios y carecen de existencia real.
Para haceros una idea: hay miles, millones quizá, de cómics y vídeos hentai donde se recrean las mayores perversiones con menores y hasta con niñas muy pequeñas, incluyendo violaciones, tortura, muerte, etc… y se venden de forma totalmente legal en librerías, kioscos, por catálogo, en la red, etc. La ley española no considera delictivo en modo alguno la narrativa pornográfica, sea del tipo que sea, pues entiende que solo resultan punibles los hechos, no las fantasías.
"Bien, de acuerdo" dirá el lector ahora, "todo esto es perfectamente legal, pero… ¿Es moral?". Probablemente no, pero ¿Quién no fantasea con perversiones inmorales? ¿Alguno de vosotros puede arrojar la primera piedra? "Sí, vale… pero no perversiones con menores. " Analicemos el asunto: Freddy Kruger era un sádico que asesinaba niños hasta que los padres de estos lo quemaron vivo, y después continuó haciéndolo en el mundo de los sueños. En "Viernes 13", Jason Vorgees masacra sin piedad adolescentes menores de edad que acuden a la cabaña de Cristal Lake para hacer el amor. "Scream", "Sé lo que hicisteis el último verano", "Halloween"… el tema del asesinato de jóvenes de instituto está más que trillado en el cine y la literatura. ¿Es un enfermo quien disfruta viendo esas películas? ¿Lo es su autor?
Vamos a ver: hay que entender que la ficción, es ficción. Nada más. A mí me puede apetecer ver mañana una de estas películas o escribir un guión o novela similar, sin ser por ello una psicópata potencial. Y lo mismo ocurre con los relatos. El ser humano tiene un componente perverso en su naturaleza. Le fue necesario hace miles de años para subsistir como cazador. Está en sus instintos y ha de encontrar una válvula de escape. Cuando no lo hace, vuelve esa necesidad de crueldad hacia sí mismo y crea lo que llamamos moral. Pero OK, para entender esto, deberíais leer, los que no lo hayáis hecho, las obra de Nietzche "La genealogía de la moral". Suponiendo que muchos no lo habrán hecho, dejaremos de lado al genial filósofo alemán para ponerlo en los siguientes términos: en todos nosotros, hay un instinto, mayor o menor desarrollado según cada cual, que incita a la crueldad y perversión, y ese instinto necesita encontrar una vía de escape ahora que el hombre ya no lo desahoga en los animales que caza. Si no se libera, va acumulándose como el vapor en una olla a presión sin válvula, hasta estallar. Una forma de liberarla, es mediante las fantasías sexuales. Habrá gente que encuentre alivio con unas más suaves y otros que necesiten otras más fuertes. Muchos de estos últimos, encontrarán en estas la forma de liberar el exceso de presión interna que les llevaría a cometer barbaridades. Los relatos de ficción superperversos, no dañan a nadie, pues no hace referencia a personajes reales, y puede contribuir en gran medida a evitar que el monstruo que anida dentro de estas personas llegue a liberarse. Por supuesto, habrá otros con una psicopatía superdesarrollada, en que ni así se podrá evitar.
De nuevo, el lector del que hablaba antes se mostraba contrario y pretendía contradecirme con el argumento opuesto de un especialista. Vamos, a ver, que de nuevo no se entiende lo que se lee: Yo no digo que con la pornografía se evite llegar a ese estado de crisis. Digo que ES PROBABLE que así sea. Hay una diferencia. ¡Por supuesto que hay muchísimos especialistas, la mayoría, que opinan de forma distinta, pero algunos datos parecen contradecirles La enciclopedia "Sumario del crimen", de la editorial "Ediciones del Drac", en su capítulo 9, dedicado al violador y asesino de jovencitas Ted Bundy, en su página 312, dice:
"Suecia, Noruega y Dinamarca son bien conocidas por su actitud liberal respecto a la pornografía. En estos países, hay un menor número de ataques sexuales que en Gran Bretaña. El alegato a favor de la restricción de la pornografía, significa poco al lado de las estadísticas de violaciones en los países escandinavos.
Dinamarca revocó la ley que combatía la pornografía escrita en 1967 y la ilustrada en 1969. Estos acontecimientos tuvieron resultados dramáticos sobre las estadísticas nacionales de violaciones.
Desde el final de la Segunda Guerra Mundial, hasta 1967, los asaltos sexuales en Dinamarca se han mantenido alrededor de los 85 casos por cada 100000 habitantes/año. En 1967 estas estadísticas bajaron y se han mantenido en torno a 40…
Sin embargo, el efecto real en los crímenes es difícil de evaluar."
La mayoría de psicópatas sexuales, declararon ser compulsivos consumidores de pornografía, pero, personalmente, pienso que esa afición no es causa de su psicopatía, no efecto. ¿Cuántos de vosotros sois ávidos consumidores de ella también y, sin embargo, no sois psicópatas? Pienso que el criminal de estas características acaba cometiendo sus desmanes con o sin pornografía. Ya veis que incluso es posible que estos relatos tengan más un efecto aliviador y beneficioso, que incitador y negativo como teméis muchos. En cualquier caso, la acusación de incitar a la violencia sexual por parte de la mayoría de especialistas, no hace referencia únicamente al género sado en su expresión más extrema. Ni siquiera a este entero. Esa acusación se dirige a toda la pornografía en general. Si aceptamos esa tesis pues, nos vamos a encontrar con que esos subgéneros más Light –infidelidad, tríos, dominación, bukkake…-, y teniendo en cuenta que estos superan en cantidad con muchísimo al material expresamente sado, y mucho más al sado extremo, tendríamos que esa pornografía que aprobáis, es responsable de muchísimas más muertes y violaciones que esos relatos criminales que criticáis. ¿Lo habéis pensado?
Mirad, no os hagáis cábalas mentales. Esto es ficción. Cuando ves a Fredy Kruger despedazar a una adolescente con sus garras, no significa que desees hacerlo. Durante muchos años estuvo el bueno de Fred cometiendo sus crímenes y desmanes, y no sé de nadie que, incitado por ello, se haya lanzado a imitarle. Lo único que se oyó así, fue el crimen de aquellos muchachos ingleses tras ver "El muñeco diabólico". Nada más. Hoy me puede apetecer ver una peli de terror en la que se cargan a un montón de gente, mañana, echar un polvo con mi chico y pasado leer un relato superfuerte donde violan y asesinan a una jovencita. Cuando acabe, desconectaré y volveré a ser la misma de siempre. La misma que odia a los violadores y asesinos y los condenaría a muerte, y la misma que se involucró en campañas de Amnistía Internacional para salvar a mujeres condenadas a morir lapidadas en Nigeria por la ley integrista islámica… la misma que contribuyó en la medida que le fue posible en la de búsqueda de Madeleyne Mccan y Yéremi Vargas… la misma que pasó dias jodida cuando se enteró por los noticiarios de las muertes de Fernanda Fabiola (15 años, Tenerife) e Ylenia (4 años, Suiza), ambas asaltadas sexualmente y asesinadas por sendos malnacidos. Y, si resulta que no tengo esa capacidad para desconectar, entonces dará lo mismo lo que lea, escriba o vea, pues significará que algo anda mal dentro de mi cabeza y el peligro existirá igualmente, haga todo esto o no.
Ahora, que haga ejercicio de conciencia quien me llamó "sádica enferma", y analice si el también se ha involucrado de la misma manera en esta u otras causas similares, o si es un hipócrita más de los que se rasga las vestiduras muy dignamente, pero jamás hizo nada por ayudar a estos niños. Igualmente, me llamó mala madre, enferma mental, sádica con tendencias criminales y otras lindezas por el estilo, así como se burló de mis antiguas profesiones –streaper, go-gó- y aseguró los servicios sociales me quitarían a mis hijas de saber que escribo estos relatos. Pero quien estos relatos ha escrito, las ha criado con y sin marido, les ha dado todo lo que han necesitado y las ha puesto en la Universidad, donde actualmente cursan sendas carreras. Si para ello he tenido que subirme a un podio o he tenido que bailar desnuda, bendito sea el momento en que lo hice y comprenderá este señor que, a cambio de la satisfacción que me ofrece ver a mis hijas convertidas en unas hermosas mujercitas con un prometedor futuro por delante, me resbala mucho su opinión y, si me la da por escrito, le encontraré cumplida utilidad cuando por la mañana vaya al aseo a asearme.
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