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  autor : Anonimo 
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SEPARADA Y EXCITADA

Siempre me gustó hacer el amor, pero les escribo por primera vez para comentarles una de las mejores experiencias de mi vida.

Antes que nada permítanme presentarme, mi nombre es Andrea, soy de la ciudad de Rosario, Argentina, actualmente separada y con una hija a quien quiero mucho de apenas 4 años.

Me acerco a ustedes porque luego de separarme comencé a navegar por la red para buscar de alguna forma saciar mis ganas de sexo, al tener una hija se hace muy difícil relacionarme con otras personas con la frecuencia que yo necesito. Comencé a leer esta página y confieso que al principio pensaba que era todo mentira, relatada por algún calienta cuerpos con el fin de auto saciar las necesidades de muchos y muchas como yo, pero ahora necesito contar mis historias para que sepan que éstas son verdades, y de alguna forma excitarme.

Lo que les voy a contar pasó 7 años atrás, déjenme contarles que soy una chica de las denominadas petisas, mido 1,50 mts, no soy de esos cuerpos esculturales que por lo general relato ni mucho menos, tengo muy poco pecho 85, pero eso si tengo una cola de aquellas, siempre a base de gimnasio te puedo decir que es la envidia de todo hombre, mido 97, soy de las típicas petisitas culonas.

En lo que a sexo se refiere me inicié a temprano y siempre me gustó coger con todos los chicos que salgo y ofrecerles lo mejor de mí, mi boca y mi cola, cuando una no es una modelo siempre tiene que ser más simpática para de alguna forma atraer al sexo opuesto, pues yo era mucho más simpática y por supuesto más puta. Así fue que una noche en un boliche conocí a Mauro un muchacho de unos 175 cms. de altura muy fornido, déjenme aclararles que por ese entonces estaba soltera y sin hija. Recuerdo que era verano y llevaba un vaquero elastizado que me marcaba la cola y unas botas de muy buen taco con el fin de aparentar una altura mayor.

Nos pusimos a charlar y nos tomamos unas copas en un boliche de Fisherton, para quien conoce un barrio de Rosario, el ambiente subía de temperatura y así fue que nos fuimos a los reservados, yo le pedí por favor de ir allí pues había ido con unas amigas y no me gusta que vean como me estaba tratando Mauro, conseguimos un lugar atrás de todo en un sillón en una de las esquinas del boliche, el lugar no se podía presentar más favorable para Mauro, quien a esta altura me devoraba con su mirada. Lo primero que vi cuando me senté fue como una pareja se estaba manoseando a escasos centímetros de donde estaba parecía que el chico le estaba metiendo la mano por debajo de la pollera y ella le amasaba el pene totalmente afuera de su pantalón.

Cuando me senté Mauro se me vino encima primero rozaba sus manos sobre mis pechos, y comenzó a besarme de una manera feroz introduciendo su lengua hasta mi garganta, a mí me encanta, y no me quedé atrás pues le introduje la mía al mismo tiempo que le mordía sus labios con una furia pasional que vuelve locos a los hombres, nos besamos por espacio de media hora, yo aproveché y me subí sobre él con mis piernas abiertas y pude sentir lo duro que estaba su cuerpo, él comenzó a fregarme lo mejor que tengo, mi culo, siempre mujer cuando sepas que no tienes grandes pechos llevá a tu hombre hacia lo que tengas en este caso mi culo.

Comenzó a frotármelo con una fuerza inusitada, lo apretaba y yo gozaba, siempre me gustó y me gusta. Me dijo que no aguantaba más que necesitaba algo más, yo entendí y enseguida le bajé el cierre y pude sentir que su pene estaba totalmente duro, saltó del jeans con fuerza comprobé que no era grande, pero si era grueso demasiado grueso, en aquel entonces tenía 18 años y seguro era de lo más grosso que conocí, a pesar de la dificultad del jeans (maldito jeans), comencé a subir y bajar con mis manos y le proporcionaba una masturbación a la que el respondía con suspiros y jadeos.

- Seguí Andrea me encanta- jadeaba Mauro.

- Dale Andrea haceme acabar, puta- la conversación iba subiendo de tono y yo comenzaba a mojarme.

- Te gusta negro- interpelé yo, y apretaba con más fuerza.

- Ahora quiero que te agaches y te la metas en la boca- me ordenó.

Enseguida le respondí que no, si bien me gustaba la situación, amaba el sexo, no me gustaba mucho la idea de que alguien me vea.

- Dale puta mámamela, comenzó a decir, acompañando esa orden me tomó la cabeza y quería bajármela hasta su polla.

Yo ya no podía decir que no pues su polla me encantaba y amaba comérmelas y llevar a los hombres a una nube. Me arrodillé ante él en el rincón del boliche y comencé a besar la punta de ese pene regordete, él presionaba mi cabeza contra su pene y comencé a tragarlo, apenas entraba por la abertura de mi boca y de alguna forma me asfixiaba, pero yo quería y me gustaba así que le empecé a hacer una mamada a todo motor como siempre me gustaba, el empezó a menear su pelvis como si me estuviera cogiendo la boca, yo trataba de acariciarle los testículos, pero el jeans de Mauro no me dejaba, él empujaba mi cabeza cada vez más abajo y yo estaba con mis labios apoyados sobre su pantalón el repetía: -Trágatelo todo perra.

A mí la situación me encantaba y odiaba estar allí con mi pantalón y no una minifalda para propinarme placer también de repente comenzó a arquearse con más fuerza yo le pegué tres chupones directo a su cabeza y el empezó a escupir su semen a lo loco, al comienzo traté de tragármelo, me encanta, pero él apretaba mi cabeza contra su falda yo ya no podía tragar más y comenzó a salir por la comisura de mis labios, cuando me pude desprender tosí pues me atraganté como una principiante, y él terminó sus últimos chorros sobre mi cara y mi cabello a lo que yo espeté pues es muy difícil de sacar de mi cabello.

Cuando acabó se la limpié con la lengua y tragué todo los restos que se esparcían sobre su jeans y mi cara, el muy guarro limpió mi cabello con sus dedos y lo introdujo en un vaso de champagne, luego me lo obligó a tomar, yo excitadísima, sentía que algo me quemaba, en mi pelvis.

- Ahora te voy a llevar a otro lado- aclaró.

Me tomó de un brazo y me fui, al pasar saludé a Paula, una amiga y vecina quien me dijo al oído que me estaba chorreando semen de mi cabello, yo lo tengo largo hasta pasando los hombros, de color negro, me sentí ruborizada y apuré el paso. Mauro tenía un pickup y me llevó a un hotel de Circunvalación, llegamos y al subir la escalera me manoseaba la cola, yo no aguantaba más llegué y me bajé el pantalón le pedía a gritos que me coja, recuerdo algo así: - Rómpeme toda por favor mátame que me quema, - el único tapujo que siempre tuve es de no querer sacarme la remera tal vez, por la pequeñez y forma de mis pechos.

Me saqué las botas, saqué mi pantalón, me arrodillé ante él y le bajé los jeans, me comí otra vez su pene y lo dejé listo, el pidió una caja de preservativos, yo tomaba pastillas, pero siempre me cuidé sobre todo de gente que no conozco, le saqué toda la ropa lo tiré sobre la cama y me senté literalmente sobre su cara le pedí por favor que me la coma.

- Que mojada la tenés perra, - me decía.

Yo no veía el momento que el conserje trajera los preservativos, quería sentir el grosor de su pija en mi concha, (- párrafo aparte: es divertido esto de escribir porque al mismo momento que les cuento me siento súper excitada y con ganas...) Mauro comía y comía hasta que me vine en su cara, grité con pasión y vi como se tocaba su pene, en ese momento sonó el timbre anunciando la llegada de los preservativos, recuerdo que corrí a la ventana para recoger la cajita con ¿sólo 3? me dije, la abrí tomé un condón lo puse sobre mi lengua y directamente se lo puse en su pene:

- Pero que puta sos Andrea, te voy a reventar.

- Ahora pónmela hasta el fondo- le dije y me senté sobre su termo, lo clavé sola hasta los huevos.

-Aaaaaaaahhh gritó y yo sentí que me reventaba, que grosor tendría aquel pene, comencé a cabalgarlo, al comienzo me dolía luego mi agujerito se agrandó y lo albergaba con fuerza, jadeaba a más no poder.

Me senté y lo cabalgué con más fuerza hasta que terminé en un feroz orgasmo.

- No pares puta, seguí que ya termino, yo le cabalgaba la cabeza de su pene y con mis manos le acariciaba los testículos hasta que sentí que terminó, gritó mucho, recuerdo que se reían de las habitaciones contiguas.

De a poco saqué su verga de mi interior y vi como mi agujero quedó totalmente abierto. Vi como su pene se mantenía semi-erecto con el condón a reventar de semen, fue hasta el baño mientras yo me recomponía. Estaba de alguna forma triste porque hubiera querido disfrutar de su orgasmo en mi cara. Generalmente hago el amor con las luces encendidas, el momento de la eyaculación para mí es genial, me encanta, pero bueno peor es agarrarse una enfermedad de un desconocido, al fin y al cabo no iba a ser la última vez de la noche.
Cuando Mauro sale del baño me meto y lleno el jacuzzi para pegarnos un baño junto, el saca una botella de Champagne del frigo bar, la noche sexual recién comenzaba a pesar de ser las 4 de la mañana, me acerco siempre con la remera puesta, larga hasta debajo de mi cintura, me tapaba mi vagina, pero me llegaba a la mitad de mi cola, él me dijo que me quería sacar la remera, le comenté que no que cualquier cosa menos eso...

- ¿cualquier cosa? Respondió.

- Si, le dije yo - haciéndome la tonta.

Me acercó una copa me propuso un brindis a fondo blanco acepté y lo bebí cuando tragué sentí un gusto raro y enseguida comprendí: El hijo de puta había vaciado el contenido de su condón en mi vaso, me pidió fondo blanco y cuando terminé ya era tarde me atraganté con un poco de risa y le pedí más Champagne para bajar el semen que se pegó a mi garganta, me sirvió y dijo: - Que puta sos Andrea, ahora te toca el culo.

- Yo estaba medio asustada, no era la primera vez que me hacían la colita, pero el grosor de esta pija era tremendo, debo confesar que tuve miedo. Pero Seguí y lo dejé hacer, lo invité al jacuzzi evadiendo su respuesta me introduje en el jacuzzi y me senté el tiró sales en el interior, una especie de champú y accionó el interruptor, las burbujas comenzaron y me taparon casi por completo, debo recordarles una vez más que seguía con mi remera puesta, la misma con la que fui al baile, la testigo de toda la noche.

Mauro se acercó y comenzó ha frotarme mis labios vaginales yo le respondí acariciando su pene, el mismo ya estaba duro otra vez, el hurgó con sus dedos llegando a la entrada de mi ano a mí me gustaba que los hombres lleguen allí pues era la parte más fuerte que yo tenía la debilidad de todo hombre, el punto flojo mi principal arma de seducción, cuando con su dedo índice penetró mi ano grité, le dije:

- Que lindo negrito, ¿te gusta?, méteme otro más - Que puta sos, no lo puedo creer, me dijo e introdujo otro dedo más, yo gemí de placer y acariciaba por debajo del agua mi vagina, los chorros del jacuzzi me acariciaban y yo gemía de placer, el metía y sacaba sus dedos de mi ano.

Me levantó de los pelos, me gusta que en esas ocasiones me traten mal, y me llevó a la cama, yo sabiendo lo que se me venía alcancé a tomar un jabón del baño, él tenía su pene totalmente erecto,

- Te voy a romper el culo - me dijo.

- Haceme lo que quieras, pero despacio, por favor tu pene es muy gordo- le pedí.

Cuando Mauro se colocaba su condón yo aproveché a enjabonarme bien la entrada de mi culito, primero, la entrada, luego me introduje un dedo enjabonado y luego dos, hasta donde mis manitas me lo permitían, él me dijo ponete en cuatro, yo obedecí acercó su punta a mi agujerito negro, un primer grito de dolor pegué pues me dolía y todavía no había entrado la mitad de la cabeza, me dejé caer sobre la almohada y con mis manos me abrí las nalgas, el aprovechó y literalmente me la clavó, me empaló, yo gritaba del dolor, sentí sus testículos en mis manos, y él se levantaba, de alguna manera no se como yo también me levantaba, pues estaba totalmente empalada por aquel termo.

Gritaba del dolor, pero ni por loca pensaba que me la saque, él comenzó a bombearme y yo así pude sentir placer, comencé a gritar ahora y a pedir más y más el bombeaba y yo gozaba terriblemente, solté mis nalgas y apoyé mis brazos en la cama, el bombeaba a más no poder, yo le pedía que no acabe rápido, que en tal caso pare y luego continúe me dijo: - Quédate tranquila puta, ya vas a ver como te va a gustar.


En un instante intentó arrebatarme la remera, todos hacen lo mismo, me la arrancó, a mí no me importó demasiado, a esta altura... Cuando no pudo más me dijo que iba a acabar, yo la saqué de mi culo me di vuelta, le saqué el condón y lo masturbé hasta que se vino en mi cara, mientras miraba mis pechos, decía:

- No tenés nada de pecho, ¿cuánto medís 70? El desgraciado había dado en mi punto flojo, yo tenía aún mi cara chorreada por su semen, de mi boca salían globos de semen y mis tetas estaban cruzadas por dos potentes chorros.

Estaba exhausta, pero sabía que quedaba un condón y 30 minutos del turno, fui al jacuzzi me metí hasta el fondo para poder limpiarme. Al ratito vino Mauro, con su pene totalmente flácido y morado en una mano traía el último preservativo, como vio que el tiempo se nos iba, ya eran cerca de las 5:30, comenzó a hablar y a frotarme los pezones, sentí como su polla se endurecía, se levantó de golpe, y la puso a la altura de mi cara yo sólo abrí la boca, él me penetró con fuerza, hasta el fin de su termo, estaba un tanto flácido y entró con facilidad yo me concentré en su cabeza comencé a chuparla y el pene fue creciendo hasta que estuvo nuevamente tieso, recuerdo que en un tiro me clavó hasta la garganta, me sentí asfixiada y me dijo:

- Sacá la lengua y pásala sobre mis huevos.

Que podía hacer sólo obedecer. Comencé a lamerle los testículos al mismo tiempo, quiero que entiendan la situación me sentía totalmente penetrada por mi boca, no podía más y mientras tanto también lamía sus testículos con una frecuencia bastante rápida, fue cuando pasó lo inesperado para mi, Mauro comenzó a eyacular, ¿y yo me pregunté? Si bien había tenido bastante para una sola noche, quería más, pero a él parece que le encantaba como se la mamaba:

- Aaaaahhhh, aaaaahhh, gritaba nunca nadie me la chupó tan bien.

Acabó poco esta vez, (era su tercera de la noche), me sacó la verga de mi boca:

- Chupame los huevos - me dijo, yo obedecí el desparramó sus restos sobre mi cabello.
Cuando terminó se sentó en el jacuzzi y le pregunté por qué no me penetró, dijo que le encantaba como se la chupaba, nadie se lo había podido meter toda en su boca, y lo daba vueltas, que aún tenía una sorpresa para mí.

Comenzó a tocarme debajo del agua, tomó la botella de champagne, le puso el último preservativo, la sumergió y me la acercó a la vagina, yo tenía miedo, pero que podía hacer, el me sostenía y me obligaba, me dejé hacer, le pedí que me metiera sólo la punta, me encantaba, gritaba como endemoniada, sentía las burbujas sobre mi cuerpo, estaba en la luna, tuve tres o cuatro orgasmos seguidos, no recuerdo, recuerdo que se detuvo porque el conserje avisó de la finalización del turno, yo estaba exhausta, salí me duché rápido, eran cerca de las 6 de la mañana, recuerdo que Mauro se llevó la botella de recuerdo, yo ni siquiera tenía la remera entera para poderme poner, él me obsequió la suya, yo acepté, me llevó a casa y nos despedimos con un beso en la puerta, gracias que no había ninguna chismosa en las cercanías, le di mi número, quedó en llamarme y se fue en cueros y con la botella.

Les confieso que mientras les escribí este relato de cuando conocí a Mauro, pura verdad, sin mentiras alguna, me hice un dedo, pienso que es la esencia de esta página, para toda la gente que como en mi caso se sienta sola, necesite gozar, sepa lo que es tener una pija a su lado y de repente nada, necesité sexo, es que existe ésta, la mejor página de sexo de la web.

Luego de este entremés sigo con mi relato y mi relación con Mauro, finalmente me llamó cinco días después para preguntarme como estaba y si quería pasar un fin de semana en un chalet que su familia posee en la vecina localidad de Funes, yo chocha de la vida dije que si, de alguna forma más allá de mantener buen sexo me gustaba la idea de engancharme con Mauro, era lindo, de familia bien acomodada, y yo necesitaba un novio para de alguna manera encarrilar mi vida. Luego verán como erré mis cálculos sobre todo por lo que él deseaba de mí.
El día anterior a salir me llama para confirmar todo y me dijo que me iba a dar una gran sorpresa, que la iba a disfrutar a full todo el fin de semana, yo encantada de la vida, ese viernes no pude pegar un ojo pensando lo que me deparaba Mauro y el destino.
Finalmente llegó el sábado, a mis padres les dije que me iba a ir a lo de una amiga de San Lorenzo, yo siempre gocé de mucha libertad. Recordé llevarme ropa provocativa, llevé una bombachita del tipo “hilo dental” que me realza aún más mi tremenda cola, además conseguí un conjunto de minifalda, y corsé de cuero con unas botas hasta arriba de las rodillas que me quedaban re-guarras, también llevé mi juguete preferido, un consolador imitación de pene de tamaño normal , todo de goma, tengo tres de estos juguetitos, pero digamos que llevé el más recatado, también tengo uno con dos penes, “ imita una doble penetración” y otro eléctrico, pero no los creí convenientes, es más aún, el que llevé, lo llevé a escondidas de Mauro, sólo para ver qué pasa. Al mediodía me pasa a buscar por la Avenida cerca de casa en su Volkswagen Gacel descapotable, yo nunca lo había visto, simplemente le cortó el techo, subí con mi bolso en mano y Mauro me dio un piquito.

Estuvimos hablando todo el viaje sobre la pasada noche que estuvimos juntos, me repetía que era una puta que a él le encantaba , yo de alguna manera no me sentía bien, pues mi objetivo era ser su novia, pero bueno si a él le gustaba así yo iba a ser la más puta de todas. Llegamos era un día hermoso la casa era grande con una pileta hermosa, todo el perímetro además estaba bordeado de extensa y frondosa vegetación por lo que los vecinos no podían vernos, adentro se notaba había mucha plata, una habitación con una cama enorme con su baño en suite, me encantó además el diseño de la bañera; enseguida se puso la malla, yo mi bikini, había llevado uno negro que me quedaba hermoso, siempre tratando de que no vean la parte de mis tetitas, sobresaltó la parte de mi culo, los resultados no se hicieron esperar enseguida pude ver la carpa en su bañador, quería entrar al agua hacía calor, Mauro me agarró y literalmente me levantó y tiró dentro de la pileta, estaba riquísima, él se mete, nadamos y comenzamos a besarnos; de alguna manera había estado re-caliente toda la semana y quería, necesitaba sexo, mucho sexo, él se sentó en el borde de la pileta se sacó la malla y dijo:

- Andrea vení y chúpala -, yo no me hice rogar.

Me acerqué con mi boca abierta más abierta que lo normal y la tragué de una, él suspiró y jadeaba, yo estaba totalmente mojada, y se la chupé con ganas no es que se la apretara con mis labios sino que no podía abrir más la boca, a Mauro le encantaba jadeaba como jamás oí a otro hombre bajo mi cruel castigo, él empujaba mi cabeza hacia su verga hizo que me tragara sus 15 cm y me dijo:

- Ya sabes lo que me gusta- obedecí otra vez, saqué mi lengua mientras se la tragaba y la pasé sobre sus testículos, como le gustaba, yo no quería que acabara, pero si para algo yo estaba allí era para darle placer a él, de alguna manera creo el comprendió y me la arrancó de mi boca me acercó un preservativo lo abrió y lo puso sobre mi boca: - Andrea ponémelo como vos sabés, lo deposité en mi boca sobre mi lengua , le engullí su pene y le puse el preservativo, él bajó me sacó la bombacha de mi bikini me levantó sobre sus brazos y me penetró de una, así nomás, como me gustó, grité de placer ante sus embestidas una y otra vez me tenía levantada en la pileta y me bombeaba sin piedad, no tardé en acabar gritando y flotando en el agua, el siguió hasta que no pudo más y terminó dentro del condón, me bajó enseguida retiró el condón y me sumergí para limpiarle el pene con la ayuda del agua y de mi boca... por supuesto, él tomó el condón y lo vació en la pileta, de alguna forma me dio un poco de asco, ver el semen allí, pero él me miró y yo ya totalmente decidida a ser su puta sorbí el agua con semen y lo tragué poniendo la cara de placer, esa que le gustaba a mi hombre, luego nadamos y fuimos a comer.

Todavía no sabía cual era la sorpresa y le pregunté, me dijo que esperara a la noche, acto seguido fui al baño, él me dijo: - Lávate bien la colita - yo sonreí.

Terminamos de lavar todo y fuimos a la habitación principal, yo estaba con una calza del tipo ciclista y un top, mi cola hacía estragos para su vista , yo sabía él la deseaba, cuando entramos a la pieza me agarró de atrás me levantó en el aire apoyándome su glande en mi cola, estaba sacadísimo, me quería penetrar sin sacarme la calza, yo reía, pero él se bajó su short, estaba que reventaba, intentaba en vano abrirse paso en mi calza con su pene y un condón ya enfundado. Alcancé en el arrebato a sacarme, me tiró contra el filo de la cama y me ensartó en seco, por favor que dolor, debe haber sido peor aún que mi primera vez, Mauro estaba sacadísimo, bombeaba y bombeaba me estaba partiendo mi cola en dos, el dolor cedió y dio paso al placer, estuvo taladrándome por espacio de 20 minutos y lo sacó, se vino sobre mi espalda sentí como el semen caliente chorreaba por la espalda, mi cabello y mi cola, me tuve que ir a bañar cuando volví encontré a Mauro dormido, me fui afuera a tomar sol por un rato y luego entré a dormir un rato.

Nadamos hasta caer la tarde y después encargamos comida a un delivery del pueblo, Mauro entró a bañarse y yo aproveché a ponerme mi trajecito de cuero, una mini espectacular unas botas que me levantan unos 10 cms y un corsé que trata de disimular mis falencias, él también se me vino bonito, con un saco y un pantalón de lino combinando con una camisa de seda, (párrafo: recuerdo como si fuera hoy la camisa, pues me impactó). Comimos y entre besos y abrazos bailamos un rato, el decía: - Hoy vas a llegar hasta el límite del placer, vas a gozar como toda la puta que sos.

- Bueno, haceme lo que quieras esta noche soy toda tuya- respondí.

- Quiero que goces, y te aseguro que esta noche no te la vas a olvidar jamás (cuanta razón tenía). Al terminar la frase se escucharon ruidos en el exterior, un auto acababa de llegar, yo me asusté, pero él dijo: no temas, no pasa nada.

Alguien golpeó la puerta del chalet y Mauro les dijo: pasen. Acto seguido entraron cuatro hombres, amigos de Mauro, yo no entendía nada, me asusté y le dije a Mauro que era lo que sucedía, él me dijo que me callara que esa era su sorpresa, me presentó a Diego, Martín, Leonel, y Javier. Yo estaba que trinaba, enojada le dije a Mauro que pretendía de mí:

- Andrea vas a gozar y a hacer gozar a mis amigos.

- No Mauro, yo soy tu puta, tu perra, pero esto es demasiado.

- Cállate.

Yo comencé a sollozar.

- Mauro, ¿por qué me hacés esto? - Para que goces, desde que te vi sabía que eras una puta y hoy vas a tener cinco pijas para vos.
Enseguida me tranquilizó, bebimos y seguimos bailando, los amigos se fueron sentando y yo shockeada aún lo abracé y comencé a excitarme. Podía ver sus caras pegadas en mi culo, y no sabía como iba a terminar todo.

Uno de los chicos trajo Champagne, tomamos, lo abrimos y creo que me relajó aún más, de repente Mauro me pidió que me arrodille frente a él, yo obedecí, bajó la cremallera de su pantalón se retiró el saco y sacó su pene, cerré los ojos abrí la boca y él me penetró todos aplaudieron, a mí me dio un poco de vergüenza, pero comencé a mamar, una y otra vez tomé su pene y lo chupé con fuerza, pude ver como todos comenzaron a desnudarse, se sentaron en los sofá del salón y se tocaban sus pollas, enseguida Mauro me tomó del cabello e hizo que me la tragara con fuerza, la sacó se masturbó y tiró toda su leche en mi cara, cuanto acababa aquel animal, cuando abrí los ojos vi como todos se reían y Mauro gozaba.

Uno de los chicos fue el primero en acercarse y me limpió la cara, luego posó su pene en mi cabeza y me pidió que se lo chupe, lo mirÉ resignada y me la tragué, no recuerdo bien la dimensión de cada polla, pero si recuerdo la de Martín era enorme, un verdadero machete, me acerqué a los sillones y comencé a chupar una tras otra con ritmo frenesí todos me tocaban la cabeza, yo aún conservaba mi trajecito de cuero, a ellos mucho no les importaba.

De repente uno de los chicos fue hacia atrás y comenzó a tocarme mi vagina, yo no llevaba bombacha, empecé a gozar, no tardó mucho en penetrarme, mientras
yo chupaba una pija y masturbaba otras dos, Mauro estaba a un costado, mirando, me pararon y llevaron entre los cuatro a la habitación entre jodas y promesas me saqué la parte de abajo del trajecito dejando las botas de cuero, me llegaban hasta arriba de las rodillas y el corsé, uno de los chicos (el del pene enorme), se puso un condón y se acostó, otro me tomó y me empaló en aquel matafuego, era enorme tendría unos 25 a 28 cms además bastante gruesa, no como la de Mauro, pero era enorme y la sentí bien dentro de mí, no tardé en tener el primer orgasmo de la noche merced a una cabalgata impresionante, luego sentí como otro chico me pasaba algo en el culo, yo nunca había realizado una doble penetración nunca hasta esa noche.

Simplemente me encantó mucho mejor que el trabajo que yo misma realizaba con mi consolador doble, tener el pene de Javier en mi interior y otro pene en mi culo era tremendo gritaba, pero gritaba demasiado, pues uno de los chicos me puso su pene en mi boca, enseguida lo sacó se unió a otro compañero y entre los dos trataron de llenar mi boca, tuve que hacer esfuerzo, pero pude tragarme las dos al mismo tiempo, Mauro ya estaba al palo otra vez Javier estaba quieto no se movía, el chico que penetraba mi culo me hacía gozar muchísimo, yo a su vez le daba placer a las dos pijas de mi boca, los dos gritaban de placer sus pijas se hinchaban y aullaban de repente sentí como mi boca se llenaba de semen, que rico, tenía un gusto dulce, no podía tragar tanto comencé a sollozar pues no podía sacarme ni tan siquiera un pene de la boca.

Hoy años después recuerdo aquella sensación como de asfixia, sucedía lo inimaginable, los dos estaban acabando a más no poder gritando, si los dos juntos en mi boca, comenzó a salir leche por la comisura de mis labios mis ojos estaban rojos, Mauro se dio cuenta y separó a los chicos de mi boca, yo abrí la boca y un torrente de semen cayó a la cama, en ese momento el chico que penetraba mi culo se separó y acabó sobre mi corsé, yo me recosté en la cama tratando de recuperar mi boca Javier se puso encima mío penetrando mi concha, bombeó cuatro o cinco veces más y acabó en el condón se lo sacó y desparramó su contenido sobre mi cuello, estaba toda empapada, llena de leche hundió su cabeza en mi boca y me pidió que se la limpie, que otra cosa iba a hacer que pasarle la lengua.

- Mauro se tocaba y gritaba que la noche recién comenzaba para mi, yo ya había tenido más de cuatro orgasmos, uno de los chicos hurgó entre mis cosas y encontró mi consolador me lo tiró en las manso y me dijo ponételo.

- Vení y poneme la tuya, le contesté.
Todos se rieron, yo estaba sola en la cama todos me miraron, este se acercó me sacó las botas y me ensartó , noté de inmediato que no tenía condón y lo quise separar, este no quiso, todos se rieron, ahora te vamos a acabar dentro dijeron, menos mal que tomaba la píldora para casos extremos, como éste.

Bombeó sin parar y me terminó todo adentro, enseguida y sin descanso fue Mauro quien me penetró podía sentir el charco que había en mi zanja, pero a él no le importaba, se paró y me llevó consigo yo saltaba en sus brazos, cuando sentí algo detrás de mí formamos un sándwich de parados, alguien entraba y salía de mi culo, Mauro terminó con todo sentía su semen salir del ya súper dilatado agujero de mi vagina y caer sobre mis pies, el chico que me partía el trasero también, me pusieron en cuatro patas sobre el piso, uno de los chicos me sacó el corsé ya no me importaba nada, Javier se dispuso a penetrarme yo le pedí que por favor no lo hiciera por mi culo, él me dijo que si se había aguantado la de Mauro la de él iba a entrar pues era más larga, pero más delgada, yo que la sentí les digo que no noté la diferencia, abrí con mis manos mis nalgas y me dejé hacer, Javier me mató me la fue clavando de a poco hasta que sentí sus huevos en mi culo.

Todos aplaudieron la furia de aquella penetrada yo gritaba y a esa altura no recuerdo si tenía un orgasmo o si todo yo era un orgasmo, se ve que mis gritos inquietaron a alguien porque pronto sentí un pene entrar a mi boca, sólo la abrí y el bombeaba en su interior, de repente sentí como Javier acababa y mis tripas se llenaban con su semen, agarré la verga
que tenía en mi boca la masturbé y el chico terminó en mi cara, luego se la limpié con la lengua, fui al baño a sacarme un poco el semen y los restos que colgaban por todo mi cuerpo. Me duché y volví. Cuando regresé todos estaban al palo de nuevo, yo ya no podía más me dolía la boca, el culo y mi vagina estaba marrón. Me dijeron que ahora venía lo grande, no sabía que pensar, simplemente me dejé hacer, era muy tarde y comenzaba a salir el sol. Uno de los chicos se acostó y yo me disponía a sentarme cuando Mauro me dio vuelta y me obligó a que de espaldas al chico me introdujera su pija en mi culo, esta entró con mucha facilidad gracias al trabajo de Javier enseguida vi como otro chico se subía y supuse otra doble penetración, pero no fue así este chico buscaba mi hoyo negro.

Mauro separó un poco mis piernas y aquel chico también entró a mi culo, yo no sabía que decir, les aseguro que no sentía placer ni dolor sólo aguantaba y trataba de no llorar en ese momento, me sentí un tanto avergonzada, pero había más, otro chico se acercó por encima de los dos que se ocupan de mi culo y no se como ni nada sólo sentí que entraba algo en mi vagina, yo pedía no más por favor, cuando Mauro me puso el consolador en la boca me sentí mucho más humillada. Había tres pijas en mi zona baja y un consolador en mi boca sollozaba, mientras Mauro, la persona que me parecía sería mi novio se masturbaba, los chicos siguieron otros 10 minutos y salieron de encima de mí entre todos se masturbaban, Mauro me la ensartó en mi boca, yo pedía que no me penetraran más me dolía el ano, me dolía la vagina, Mauro me calló con su pene, empezaron a acabar, sobre mis tetitas, en mi estómago, sobre mi cuello, Mauro se vació en mi boca la tragué sin decir nada, Javier terminó sobre mi cabello, eso lo odiaba pues se pega de una manera engorrosa.

Me quedé en la cama acostada toda empapada de semen, descansé así un rato, sentía como el semen se endurecía en mi cuerpo, me levanté, separé un par de piernas de mi cuerpo y me dirigí a la ducha, aún quedaba algo más, como me podía sentir mas humillada, si adivinaron todos me siguieron al baño parece que ya se habían puesto de acuerdo, cuando intenté cerrar la puerta era tarde estaban en el interior, me introdujeron a la pileta y dijeron te vamos a duchar, no entendía nada de repente vi como Javier comenzó a orinar sobre mí, me dio asco, repulsión, quise estar en casa o con amigas, Mauro solo miraba después otro comenzó, yo intenté pararme, pero no tenía fuerzas y tampoco me dejaron, otro más vació su pis sobre mi cuerpo mientras un cuarto lo hacía sobre mi cola, Mauro se paró y me la insertó en la boca yo comprendí lo que me iba a pasar no tenía fuerzas, juro que me quise separar, pero no pude, Mauro la sacó y yo le dije que ya era demasiado, que por favor esto era asqueroso, él no dijo nada sólo me la hizo tragar.

Tenía ganas de morderle el pene, pero no, me dejé hacer traté de no tragar comencé a escupir, Mauro en un rato de piedad me la sacó y me orinó sus restos sobre mi cara yo cerré los ojos y no me moví esperando a que culmine, luego allí estaba yo en la bañera orinada y llena de semen con los pelos húmedos por el pis y embarrado por el semen de todos, sólo una cosa me faltaba cuando intenté abrir la ducha no había agua, los muy guarros habían vaciado los restos del tanque de agua limpiándose y duchándose ellos en el otro baño de la casa, le pregunté a Mauro que podía hacer me dijo que la única solución que veía era usar la piscina, le pedí que me acompañe y me contestó que estaba cansado, no quería agarró con fuerza y ahí pude ver nuevamente su pene totalmente erecto, le dije que no tenía fuerzas para nada que sólo era una mujer y me había ocupado de cinco hombres, me dijo:

- Así no me voy a ir a dormir.

- Mastúrbate - le contesté, sólo se enojó más.
Me tomó del cabello y me dio vuelta, me apoyó sobre el borde de la pileta y me pidió que me abriera las nalgas, yo no le hice caso.

- Si eso es lo que quieres, contestó Me la clavó de una, yo ya no sentía mi culo habia sido penetrado por dos penes, a la vez, luego me habían orinado y me había sentido morir, ahora encima me quiere penetrar, apoyé mis manos sobre el borde de la pileta separé las piernas, bajé la cabeza y dejé que Javier me taladre mi culo, estuvo haciendo lo propio por espacio de 30 minutos o más, ya estaba saliendo el sol mis piernas se doblaban le pedí que acabe afuera al menos eso me obedeció, la sacó y terminó sobre una hoja grande que encontró. Luego caminamos hacia la casa él llevaba la hoja me dijo si la quería beber, miré para otra parte o la bebes o te la pego en el cabello, no tuve más alternativa, la bebí y me obligó a pasarle la lengua, acto seguido tiró la hoja, entramos a la casa y me dio un vaso de agua para beber, esa fue la última vez que vi a Javier, fui a un cuarto donde no había nadie cerré con llave la puerta y dormí.

Escuché que golpeaban la puerta pregunté quien era y me dijo Mauro, tuve miedo de abrir, eran ceca de las 3 de la tarde tenía hambre estaba dolorida, me envolví con una toalla y le abrí el entró y cerré tomando la llave, me dijo que los chicos se habían ido, me asomé por la ventana y comprobé que era verdad. Me preguntó si le guardaba rencor, no le contesté, me comentó que ellos hacían esos a menudo, llevaban a una o más chicas hasta el chalet y gozaban a más no poder que conmigo había sufrido una atracción especial, que era puro sexo al decir esto me mostró como su pene se hinchaba, yo le respondí que no hacía falta obligarme a coger con todos cuando ya no podía más y menos aún orinarme, el dijo que eran cosas de hombres, que en todo caso para mí era sólo una experiencia, forma parte del sexo, al salir de la habitación vi que había preparado una mesa para almorzar, un salpicado de quesos y fiambres, seguimos hablando.

Me vestí con la ciclista del día anterior, comí y le pregunté cuando nos íbamos, él me contestó que luego de que lo hagamos de nuevo, yo le respondí que no tenía ganas, él dijo que sería la última vez que nos veamos que con él la había pasado bien , se arrodilló frente a mí y comenzó a besarme los labios vaginales a través de mi calza, me acarició y yo cedí, me desnudé y él se desnudó, tenía ganas de nuevo, lo senté sobre la silla, la tenía enorme de vuelta, me senté sobre él y comencé a cabalgarlo estaba gozando nuevamente, me arrancó la remera y comenzó a morderme los pezones hacía mucho que nadie hacía eso, tuve mi primer orgasmo y continué cabalgando a más no poder.

Mauro intentaba abrirse paso en mi ano con un dedo, luego dos y hasta tres, después manoteó mayonesa de la mesa y lo untó, tomó la botella de champagne del almuerzo, traté de separarme, pero no pude, le puso un condón, te va a gustar, si te duele te lo saco, prometió, le hizo un nudo en la punta trasera y comenzó a metérmelo, saben que me gustó después de soportar dos pijas, la de Javier y la de Mauro aquello era suave, hermoso, cabalgué con más fuerza, le pedí que no me acabe dentro, me dijo que no me preocupe, tuve otro orgasmo, la botella ya estaba con su cuello en mi ano, le dije que hasta ahí y no más, accedió y comenzó a metérmela y a sacármela, gozaba como loca, hasta que me dijo que se iba a correr, me agaché y la tragué, con la botella en mi culo él acabó en mi boca, sentía que estaba en la gloria tomé todo, me paré y la botella seguía clavada, de a poco me la retiré, tomé agua y seguimos hablando, a la tarde nos fuimos.

Estuve dos semanas sin tener sexo me dolía todo me sentía humillada y avergonzada, pero a la vez había gozado. No fue esa la última vez que lo vi, pero si es la última de esta vivencia, les recalco, es 100% auténtica ,aún digo más mi nombre es Andrea, y él, Mauro.

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