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Me llamo Ana y tengo 22 años. Soy de un pueblo del interior de Castellón y estudio 5º de Biología en Valencia. Comparto piso con Sofía, una chica de mi pueblo que "estudia" lo mismo que yo.
Sofía y yo somos la cara y la cruz, o eso dicen todos. Yo soy la estudiosa, trabajadora, ordenada, lista y la modosita (¡Cómo odio esa palabra!). Ella es la popular, alocada, simpática, guapa y ligona (¡Zorra!). Yo no es que esté mal, pero poco a poco me he ido forjando el papel de "la amiga fea" (¡Y no es así!). Soy de estatura normal, piel blanca, pelo largo y rizado, y vale, no soy una top model, estoy algo rellenita y tengo las tetas pequeñas, pero son muy bonitas (Yo creo que soy normal).
Sofía tiene novio, Marcos, pero eso no es impedimento para que cada 2 ó 3 noches aparezca con un chico diferente y se vayan directos a su habitación. En cuanto esto pasa yo ya no puedo estudiar, ni ver la tv tranquila ni mucho menos dormir; porque Sofía cuando folla, grita como una perra en celo. Me da una rabia que no lo puedo soportar. De hecho creo que lo hace sólo para restregarme lo bien que se lo pasa. A veces hasta se deja la puerta medio abierta (Seguro que a propósito) para que pueda escuchar mejor la función.
Lo peor de todo es que estas sesiones me ponen a mil. Mi única experiencia sexual, aparte de la rotura por accidente de mi himen, se remonta al Instituto cuando tenía 16 años y un chico me dio 2 morreos y me engañó para que le diera mis bragas, que rápidamente le fue a enseñar a sus amigos gritando: -¡Huele a puta, huele a puta! (Como me acuerdo de aquel día…). Por lo que la masturbación es la única forma de sexo que conozco.
Los alaridos de Sofía funcionan como un despertador para mi vagina, en cuanto la oigo se me empapa. No puedo controlar el deseo de masturbarme, y en seguida tengo que llevar el dedo a mi clítoris. Cierro los ojos y me imagino yo dentro de la habitación del placer, donde la puta de Sofía está en esos momentos gritando (- DAME MÁS, DAME MAAAÁS, CABRON, AAAAH, AAAAAH). Mi bulto responde inmediatamente poniéndose turgente (Ya lo tengo enorme, uf). Me imagino que soy ella, que soy yo a la que se follan, que me estoy corriendo, que me están embistiendo, mientras me toco y me muevo compulsivamente en mi asiento. Así puedo tener 1, 2, 3 ó más orgasmos seguidos, uno me lleva a otro, no puedo controlarme, no me quedo satisfecha con ellos y tengo que seguir y seguir intentando alcanzar ese orgasmo que me deje relajada… pero no lo consigo nunca… siempre me corro y me corro, pero sin explotar (Sólo alguna vez, hace mucho, lo conseguí) hasta que acabo exhausta, con mi vagina contrayéndose reclamando una polla que nunca le puedo dar.
Al día siguiente Sofía me suele preguntar: -¿Te molestamos anoche Ana? (Yo creo que esto le da más placer), - No, no, para nada, apenas escuché algo (¡Como no escuchar tus gritos de cerda!). Y después me suele decir que menos mal, porque fulanito le hacer ver las estrellas, menganito le embiste muy fuerte, con tal chaval no se puede controlar porque folla de miedo, etc. (Lo hace para darme ganas). Y me da muchas ganas. Me pone a mil (¿Por qué ella tanto y yo nada?)
El día antes de mi examen de Entomología, Sofía se llevó a su habitación a un macizorro canoso de unos 40 años (Estaba como un queso, ¿dónde lo habrá conocido?). Vi que dejaba la puerta de la habitación descaradamente abierta (¡Puta!). A los 10 minutos empezó el jaleo, gemidos y alaridos salieron de la habitación, llegando hasta mi cerebro en estéreo y provocando la inmediata activación de mi chocho. Mi mano, como una autómata, se dirigió instintivamente hasta mi raja, pero la paré. Esta vez quería ver. Me acerqué sigilosa, y me asomé a la habitación. Sofía me vio al instante, pero ni se inmutó (La hijaputa estaba esperándome). Estaba sobre la cama, completamente desnuda a cuatro patas y el madurito canoso la mantenía agarrada por las caderas mientras la embestía con fuerza. Nada más verme, Sofía aumentó el volumen de sus gritos (AAAAH, FÓLLAME, AAAH, QUÉ GUSTO). Yo me derretía viendo la imagen (Y ella lo sabía). Seguí mirando un rato, viendo como sus tetas pendulaban según la fuerza de los embistes, y Sofía empezó a sonreírme; era una risa de supremacía, de poder. Estaba diciéndome: - Mira lo que yo tengo y tú no, y seguía gimiendo, mirándome fijamente. Yo estaba cachonda, me gustaba ese tío, pero lo tenía ella (Siempre los tendrá ella). Vocalicé: -Puta, y salí de allí corriendo, mientras Sofía me despedía con un AAAAAH AAAAAH, ME CORROOOOO!!!.
En esos instantes tenía la autoestima por el suelo, no valía una mierda (¡Y encima esa zorra me había pasado su follada por mi cara!). Continué andando mientras lloraba, estaba desesperada (No quiero ser virgen, no quiero, no quiero). Vagué por las calles perdida, sin saber por donde andaba. Cuando me di cuenta ya no sabía donde estaba. Estaba cansada (¡Y cachonda!). Vi un pub unos metros más adelante (Necesitas una copa).
Entré en el lugar, estaba atestado de gente, sonaba música de rock, pero no muy alta, lo que permitía que la gente hablara cómodamente. Era el bar típico lleno de tíos borrachos, no había muchas mujeres, y las que había eran maduritas que parecían también borrachas. Pensé que sería el típico bar donde van las mujeres a buscar (Me gusta). Me senté en el único taburete libre que había. El camarero me vio, se acercó y me dijo:
¿No te habrás equivocado de lugar nena?
¿Acaso esto no es un bar?, le dije borde
El camarero se me quedó mirando unos instantes y dijo:
¿Qué te pongo?
Un vodka con lima (La bebida de las nenas monas…)
Me la bebí de dos tragos y pedí otra. Miré a mi alrededor, había de todo: gente con traje celebrando una fiesta, algún borracho en el suelo durmiendo, parejas morreando. Me fijé en unos tiarrones con aspecto macarra que había en una mesa del fondo. Me quedé embobada con uno, no porque fuera guapo (Todo lo contrario) sino porque llamaba especialmente la atención: era gordo, muy gordo, y también alto, tenía el pelo rubio y largo, sujeto con un pañuelo, y barba larga y espesa, también rubia. Iba vestido como un motorista, todo de negro con una camiseta "heavy". Le adornaban también infinidad de pulseras, un par de pendientes y collares a lo Mr. T (¡Qué tío más bestia!).
Lo malo es que me quedé tan flipada mirándole que el tío se dio cuenta y se levantó (¡Mierda!). Aparté rápidamente la vista de él y me concentré en mi copa. A los pocos segundos noté una presión muy fuerte en mi hombro (¡AAh, qué daño!). Me giré y era "El Animal". Era más grande de lo que me parecía sentado. Mediría 1,90 y pesaría 120 kilos. Tenía los brazos tatuados. Estaba sucio y olía mal, como a sudor de no ducharse por las mañanas. Me dijo:
¿Te pasa algo nena? El aliento le apestaba a tabaco y alcohol
No, no, nada, le dije. – Perdona que me haya quedado mirando
Me gruñó, pasé un poco de miedo, pero sin más se dio la vuelta y volvió con sus amigos. Oí que le decían cosas, como que me tenía a huevo y que había sido un maricón. Por extraño que parezca me hizo gracia, al fin y al cabo el hombre se acercó y en cuanto le hice ver que no quería nada se fue (Otros seguro que insisten e insisten). Oía desde la mesa las guarradas que le decían a "El Animal", como le había bautizado yo (- Esa folla tío, - Eres un mierda, con lo buena que está esa pava… - Era perfecta para ti, además tienes donde agarrar). Sus risas y sus comentarios me gustaron, sí, por primera vez unos tíos hablaban de mí, aunque fueran unos asquerosos, por primera vez me sentí objeto de deseo. Mi coño también estaba contento y lo demostró con una contracción que me recordó que aún no me había masturbado.
Me pedí una tercera copa, y en cuanto empecé a beberla brotaron unos calores por dentro que no eran normales. Estaba muy cachonda, y venían flashes al cerebro de "El Animal" (No puede ser). Sí, ese tío me ponía, lo rudo y asqueroso que era. Le tenía tanta rabia a mi virginidad que parecía el perfecto para que me la quitara, para que la vapuleara. Yo no quería que fuera algo bonito, quería perderla, con cualquiera, no le tenía ningún aprecio.
El alcohol me había puesto la autoestima por las nubes, y además sabía que los tíos eran fáciles y lo hacían con cualquiera así que apuré mi copa, me levanté y fui directa hacia "El Animal". (- Eh, chicos, mirad quién se acerca, - Guauu, si es la zorrita de antes). Me acerqué a él, que estaba parado, con la boca abierta (No te lo esperabas eh).
Ven conmigo, le susurré al oído
Fui hacia el cuarto de baño, moviendo el culito (¡Qué me está pasando Dios!), los chicos aplaudían y gritaban como una jauría. Entré en el baño de los chicos que estaba vacío.
Pasé al fondo, y miré hacia atrás (¿No viene?). Esperé unos segundos, con la respiración y el pulso a mil, y una excitación diferente a todo lo que había vivido hasta entonces. Y "El Animal" apareció por la puerta. Me dio un vuelco al corazón, pero no iba a echarme para atrás, estaba excitada como nunca, me sentía hipnotizada, mezcla del alcohol y las ganas de perder mi asquerosa virginidad.
"El Animal" se situó en el medio del cubículo, y se quedó parado, mirándome sin comprender (Parece tonto). Le volví a mirar bien (¡Qué asco de tío!). Cogí fuerzas y avancé hacia él. Justo en ese instante "El Animal" se movió dejándome plantada a mitad de camino. Fue hacia un urinario que había en la pared. Escuché el sonido de su cremallera y un AAaaaah, justo cuando empecé a escuchar su meada.
(¿Y ahora qué hago?) Me acerqué a él por la espalda, y se la cogí mientras él seguía meando. No se lo esperaba por lo que dio un pequeño saltito y me mojó un poco la mano (¡Buag!) pero no me importó, estaba como poseída. Apoyada en él, por detrás, notaba su camiseta toda sudada que olía fatal. Apartó su mano y me dejó a mí sólo con su polla, totalmente flácida. (Mea como un caballo) Su polla seguía descargando, y yo notaba que su flacidez se tornaba a dureza lentamente. Me excité un montón al notar esto; es una sensación extraña pero me encantaba que se estuviera empalmando por mí.
Por fin terminó de mear. Hice que se diera la vuelta y le vi bien por primera vez la polla. No había visto nunca ninguna sin que fuera en las pelis, pero esta me parecía grande, y muy gorda. Me arrodillé ahí mismo. Tenía unas ganas enormes de hacer lo que iba a hacer.
Engullí su polla, mmmm, casi no me cabía. Sabía mal, pero yo seguí ahí, la excitación lo mitigaba todo. Sólo lo había visto hacer en alguna peli así que intenté hacerlo igual. Me metía su verga todo lo que podía, acompañándome de la mano. Hice esto rítmicamente unas cuantas veces hasta que un –Ooooooh, muy bien putita, de "El Animal" confirmó que no lo estaba haciendo tan mal. Seguí pasando mi boca por todo su palo, envolviéndola bien con mi lengua (Me gusta esto de chupar pollas). – Sigue, sigue, mama zorra, me decía. Eso me gustaba aún más. Me llevé la mano al chocho y me aparté un poco las bragas (¡Dios, estoy como una perra!). Empecé a tocarme un poco (¡Uffff, me voy a correr!), y sentía un placer como nunca; tener la polla en mi boca era un estimulante de la hostia.
Seguí chupando un rato mientras me tocaba con mi dedo mi bultito, quería gemir y gritar, pero la polla de "El Animal" no me dejaba. De reojo vi como entraba otro tío y se quedaba pasmado viendo la escena. – ¡Eeeeeh, yo sólo quiero mear!, dijo pidiendo paso. "El Animal" me cogió entonces de la cabeza y tiró de mí para moverme del sitio y dejar pasar al hombre. Se echó hacia un lado y yo me fui arrastrando con las rodillas (Me siento una cerda). El chico pasó al urinario y se puso a mear como si nada. Pero ahora "El Animal" que me tenía agarrada por la cabeza, me la sujetó fuerte y empezó a moverse él hacia delante y hacia atrás (MMM, MMM, no me dejas respirar). No podía hablar, notaba su polla gorda violándome la boca, su glande chocaba violento contra mi carrillo izquierdo, como si me estuviera comiendo un bolón: - AAAH, AAH, me voy a correr, me voy a correeeeer, gritaba. Me dejé hacer, quería saber qué se sentía. "El Animal" me estaba destrozando la boca, y eso hizo que yo tuviera uno orgasmo de los "buenos", que tanto perseguía con mi dedo (MMMRRGGH, sólo pude gemir). Al rato, empecé a notar algo caliente en mi boca, mientras notaba que la polla que tenía dentro de mi boca sufría espasmos. Notaba un sabor amargo (¿Se estaba corriendo?). – AAAAAAAH, gritó, apretándome fuerte la cabeza (Creo que sí). Ahora lo notaba más, se me estaba llenando la boca de algo viscoso, que estaba muy caliente, y sabía raro (Pensaba que sabría peor).
Estuve notando que se vaciaba su polla durante unos 5 segundos. Después, dejó de apretarme y pude liberarme. Cuando lo hice se me escapó hacia fuera parte del líquido que tenía dentro, lo sujeté con la mano. Tenía la boca a rebosar, tuve que apretar la boca, tenía los carrillos llenos.
Te has portado bien, zorra, decía "El Animal" abrochándose los pantalones.
Fui al lavabo corriendo, donde estaba el tío de antes lavándose las manos después de mear.
Perdona, le dije mientras le apartaba de un empujón para vaciar la leche de mi boca.
¡Pero qué coño haces!, gritó él. ¿De dónde has sacado a esta tía Bill?, le preguntó a "El Animal"
No sé, es una guarra que se me acercó sin más
Ah ¿sí?
Estaba lavándome la boca, y de repente noté que me cogían por detrás e intentaban sacar los pantalones. Ni miré atrás, simplemente facilité la maniobra todo lo que pude (Te has puesto viendo la mamada y ahora quieres follarme ¿no cabrón?). Terminé de limpiarme la boca mientras levantaba los pies para que el que tenía por detrás me sacara los pantalones. Noté después su mano deslizándose por debajo de mis bragas (¡UMMMM, qué bien!), mientras me pasaba la lengua por el cuello, de una manera lasciva y asquerosa, tanto que me daban escalofríos. Seguí sin mirar atrás, no quería ni verle la cara, antes no se la había visto porque estaba mamándola, pero ahora ni me importaba. Seguí dejándome tocar un poco, su mano era torpe, ni siquiera me encontraba el clítoris, pero me gustaba notarla ahí, empapándola y frotándome mi sexo fuerte.
El de atrás sacó su mano, me bajó las bragas y después escuché un ruido de cremallera, y un segundo más tarde, de repente… Noté una presión tremenda dentro de mi coño (Qué sensación más extraña, me siento llena), me había metido su polla de golpe (UMMMM, otra vez)… -¡OOOOOOH!, grité. – Sí., puta, grita más, que me gusta. Otro empujón, me sujeté al lavabo para aguantar las embestidas. – Toma, zorra, toma, aaaaaah, y me tiraba del pelo hacia atrás. Pasados los momentos iniciales, la presión se tornó en gusto, y el gusto en placer intenso a medida que mi follador aumentaba el ritmo de sus metidas.
¡OOOOOH, qué gorda la tienes!, le dije para animarlo, - tírame del pelo cabrón, hazme daño
Siiiií, siiiií, Dios, qué suerte encontrar una puta como tú, ooooh, me voy a correr en seguida
¡Fóllame! ¡fóllame fuerte! Le supliqué
Por fin sabía lo que era follar, mi virginidad se había ido a tomar por culo y de la mejor manera posible, sin conocer a quien se la había entregado. Esto hizo que las sensaciones que iban de mi coño a mi cerebro se multiplicaran por mil, era mejor que mil dedos en mi clítoris, que mil pajas escuchando a Sofía. – Me corro, ¡creo que me corro!, dije de repente sin siquiera yo esperarlo; y me corrí, sí, me corrí, gritando como una perra, como Sofía, mientras mi follador me tiraba más del pelo para que gritara más alto (ARRRRRRRRGGGG, escuché que exclamaba mientras me empujaba fuerte dejando la polla en el fondo, cerca de mi útero). Empecé a notar mi vagina más húmeda y caliente. Notaba deslizar líquido por mi coño hacia fuera, por mi ingle y mis piernas. Mi follador, se apartó de repente pasados 3 segundos (¿Qué pasa? ¿Ya ha acabado?) - Eres una zorra de la hostia, uf, hasta la próxima nena. Me di la vuelta y le vi irse, sin verle la cara, cosa que agradecí. Me toqué el coño y noté el semen (Ah, o sea que se había corrido). No había notado nada especial cuando lo había expulsado, sólo húmedo y caliente.
Me quedé tan satisfecha con lo que había hecho que no me limpié, quería notar el semen dentro (Mi primera corrida), busqué mis bragas y no las encontré (El cabrón se las habrá quedado, que las disfrute), así que decidí salir sin ellas.
Salí del baño y noté un montón de miradas, los amigos de "El Animal" cuchicheaban y reían. A mí no me importaba, todo lo contrario, salí del bar toda chula, moviendo bien el culo. Empecé a notar que el semen salía de mi coño a medida que caminaba (Tendré que lavar estos pantalones).
Sólo fuera comprendí todo lo que había hecho (No volveré a beber), pero no me sentí nada mal por ello (Lo necesitabas tía). Volví a casa y estaba todo apagado (Veo que también vosotros os habéis cansado de follar). Me metí en la cama con un dolor de cabeza atronador. Pronto se me pasó, caí rendida soñando con pollas inmensas y eyaculaciones increíbles en mi interior.
Al día siguiente, me desperté empapada. Había estado toda la noche rememorando mi experiencia en aquel bar de mala muerte y el morbo y la excitación que aún sentía se mezclaban con sentimientos de culpa (Dios, qué vergüenza, espero que no me vean nunca por la calle…).
La puerta de la habitación de Sofía seguía entreabierta, y pude verla a ella y a su amigo canoso desnudos durmiendo como borregos. Yo me duché, desayuné, y me fui a la Facultad a mi examen de Entomología. Sólo que ese día no me pude concentrar porque no dejaba de pensar en "El Animal" y su amigo, quería repetir (No, Ana, no digas tonterías). El monstruo que llevaba en mi interior 22 años dormido parecía haberse despertado con el polvo de anoche (Qué ganas de volver a follar… Diooooosssss…)
Volví a casa cachonda como nunca. Caminaba rápido sólo para llegar rápido a mi habitación y poder masturbarme. Al abrir la puerta escuché unos gemidos, pero diferentes, alguien estaba llorando (Llorando, ¡Qué raro!).
Me acerqué al sofá y vi a Marcos, el novio de Sofía, él también me vio a mí, y sin que yo le dijera nada me confesó llorando:
Lo sé todo, lo sé todo, me los ha estado poniendo, dijo sollozando.
¿El qué?, pregunté haciéndome la sorprendida
Los cuernos, ¡y tú lo sabes!, y se echó a llorar.
Pero, pero…
Lo sospechaba y esta noche dejé una cámara en su habitación. Lo he visto todo, ¡he visto cómo se la follaba joder!, gritó, y continuó llorando.
Bueno, venga, tranquilo, tranquilo. Y me acerqué a abrazarle. Él continuó llorando, pero ahora en mi hombro…
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Si eres un avispado lector de Todorelatos, a la segunda frase de esta conversación ya habrás rápidamente imaginado qué es lo que puede suceder ahora… Esperemos que Ana no te defraude…
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Continué abrazando a al novio de Sofía, mientras éste se iba calmando. Al tenerle abrazado me acordé de mis 2 hombres de anoche e instintivamente empecé a frotar "discretamente" mis tetas con la cara de Marcos. Él lo notó, aunque debió pensar que había sido un movimiento azaroso, y se apartó. Le dije: - No, no te vayas, quédate así, me gusta, y le cogí nuevamente de la cabeza llevándole esta vez directamente a mis tetas. Él se quedó ahí parado, las notaba, por eso no se movía, y yo me excitaba al sentir su aliento en mis pezones, que se agrandaban con su tacto.
Creo que es mejor que me vaya…, me dijo
¿Por qué? ¿Acaso no te gusto?, dije quitándome la camiseta.
Pero Ana…, dijo, mientras ahora mi sujetador caía al suelo.
Ven, enséñame tu polla, le dije, alargando mis brazos.
Él estaba pasmado, inmóvil, yo excitada por lo que estaba haciendo. Miré a su paquete y le vi inconfundiblemente empalmado (¡Siiiií!). Me hizo sentir nuevamente poderosa, tuve otro subidón de autoestima (Me encanta empalmar a los tíos).
Venga, si estás empalmado, deja que te la chupe…, le dije melosa
Pero Ana, estás loca, mira, mejor me voy… no es que no quiera, es que, es que… si viene Sofía…
No creo que venga, se la estará follando alguno (¡Toma puñalada!).
Se quedó callado, y su cara pasó de asustadizo a rabioso (Venga, cabréate, y ¡fóllame!). Se acercó, y me cogió en brazos. ¡Qué primitivo…! y mi coño empezó a vibrar y a prepararle el camino a la polla que iba a recibir en breve…
Me llevó a mi habitación, y cerró la puerta, que yo paré con un pie, consiguiendo que quedara medio abierta (Sofía está a punto de llegar). Me tiró a la cama con violencia
¡Caray campeón, cómo ha cambiado el cuento…! le dije poniéndome de rodillas, aún con la falda y las bragas puestas.
¡CALLA!, dijo rabioso mientras se desnudaba.
Estaba poseído por la rabia, cosa que a mí me excitaba muchísimo, sabía lo que él sentía (Desahógate conmigo, te dejo). Se quitó todo y pude admirar su cuerpo, hasta ahora propiedad de mi enemiga. Era delgado pero fibroso, estaba bueno. Y tenía una buena polla, yo no había visto muchas pero esta estaba claro que tenía un buen calibre.
Chúpame la polla, me exigió
No, no, cómeme tú a mi el coño, ¿qué te crees imbécil?, le dije
Y me acosté en la cama, abriendo las piernas. Él se acercó y se arrodilló en el suelo, apartó mi tanga con un dedito (uuuuuf), - Estás empapada, me dijo (Lo sé). Y puso su lengua directamente sobre mí clítoris, -AAAAAAH (Qué puntería). Desde ese momento no lo soltó y a mí se me pusieron los ojos en blanco, el placer era inmenso, esto no tenía nada que ver con notar un dedito. – OOOOOH, gritaba. Su lengua era una delicia, la notaba suave, pasando alrededor de mi "pollita", haciendo círculos (Qué bien lo haces). Le rodeé el cuello con las piernas y lo acerqué más hacía mí: - MMMMRRRR, protestó al sentirse aplastado, - Lame, cerdo, haz que me corra y dejaré que me hagas lo que quieras, ¡lámeme! Y lamió, lamió y lamió de puta madre. No sabía donde poner las manos, así que le cogí del pelo. La sensación de tocarle mientras me lo comía intensificaba el placer (Dioooos, el novio de Sofía me lo está chupando, me muero, voy a explotar…). – Sigue, sigue, le decía. Y su lengua aceleró hasta que por fin un estertor y (AAAAAAAH) reventé gritando. Me corrí en su cara como una perra, mientras le apretaba fuerte con mis piernas.- Qué bien lo has hecho, cabrón, le dije. Me había dejado exhausta.
Ahora te toca a ti, me dijo
Se puso en pie, y su polla tiesa me apuntaba directamente a la cara. Me incorporé y me quedé sentada en la cama. Se lo cogí con la mano y la engullí de golpe (UMMM, qué bien sabe). No tenía nada que ver con la polla de ayer, era mucho más suave, y no tenía un sabor desagradable, tampoco sabía bien, pero me gustaba mamar aquello, era relajante. – Así, así, muy bien Anita (¿Anita ha dicho?). Me puse cachonda al escuchar llamarme por mi nombre (Te vas a enterar) y empecé a mamarla todo lo bien que pude, metiéndomela bien adentro hasta casi provocarme una arcada y acompañando mis lamidas de cerda con movimientos rápidos de mano. La polla palpitaba en el interior de mi boca y golpeaba el extremo de mi carrillo izquierdo (Qué sensación más deliciosa tenerla dentro). – AAAH, AAAH, me voy a correr, para, para. Y paré.
Me echó sobre la cama y se puso sobre mí (Uf qué gusto notar su peso). Me metió la polla rápido, y entró hasta el fondo sin problema lubricada por mis abundantes jugos y el baño de saliva que me había dado antes. Pronto inició un mete-saca glorioso mientras yo jadeaba sin contenerme (Qué gusto… esto sí que es follar). El peso de Marcos sobre mi cuerpo intensificaba el placer, me tenía abierta de piernas follándome bien fuerte. Mientras me taladraba pude observar su cara de placer (Aún es más guapo). Tenía la boca semiabierta y gemía rítmicamente, de una manera suave, mucho más que los jadeos que él provocaba en mí. Yo no estaba alcanzando el orgasmo (Creo que no me voy a correr) pero el placer de haber cazado una pieza así era increíble.
Dame, dame más fuerte, Marcos
Sí, sí, toma puta, dijo aumentando el ritmo. – Me voy a correr en seguida, ¿tomas algo?
AAH, AAAH, ¿queeeé?
¿Si me puedo correr dentro?, me preguntó
Claro que sí, cabrón, quiero notar tu leche, le dije
Eso le debió excitar porque sus gemidos aumentaron de volumen y sentí que su polla forzaba aún más las paredes de mi polla. Sabía que se iba a correr. Pero… de repente… escuché los sonidos de una llave introduciéndose en la cerradura de la puerta (¡Sofía!)
¡Espera!, le dije a Marcos, apartándolo.
¿Qué pasa? ¡Me iba a correr!
Fóllame así ahora, quiero notarte más. Me puse a cuatro patas, de lado con respecto a la puerta. El observador que mirara a través de la ranura que dejaba podría verme a mí, y sólo si se asomaba más vería a Marcos.
El chico no se lo pensó dos veces y empezó a darme en esa postura. Se agarró de mi culo y empezó a cabalgar. Ahora yo gritaba, como una perra en celo, - ¡AAAAAH, AAAAAH, ASIIIIII, MAAAAAAAS! Él decía: -Caray, así sí que te gusta, ¿eh? Y yo seguía gritando y haciendo todo el ruido que podía, mientras esperaba que ocurriera algo.
Y ocurrió. A los pocos segundos vi la mitad de una cara a través de mi puerta entreabierta. Me quedé mirando fijamente a sus ojos, que estaban abiertos como nunca los había visto (Estás flipando, ¿eh?). Yo le sonreí a esa cara.. –Me voy a correerr, me voy a correeeeeeeeeeer, gritó en ese momento Marcos, - SÍ, ¡¡CÓRRETE CABRÓN, CÓRRETE!!, grité yo hacia la puerta. La voz que escuchó mi observadora le debió resultar conocida, porque abrió más la puerta para obtener más campo de visión.
Y se consumó mi venganza. Pude ver la cara pasmada de Sofía, con su mano tapándose la boca, como avergonzada, y sus ojos abiertos de par en par. Esta visión me provocó un alarido, un rugido de leona que se debió escuchar en todo el edificio (UUUURRRRGGGG grité cerrando los ojos un segundo), a la vez que la Marcos convulsionaba apoyado en mi culo y su polla explotaba en mi interior andanadas de jugos espesos y calientes: - AAAAAAAH, terminó de gritar el novio de Sofía, apretándome bien el culo contra sí para correrse bien adentro. Marcos estaba tan concentrado que ni la había visto.
Sofía salió corriendo. Y Marcos y yo nos tumbamos desnudos en la cama, extasiados, yo de placer y saboreando mi venganza. Tocaba la polla flácida de Marcos, disfrutando aún la satisfacción de haberlo conseguido mientras notaba su semen dentro, peleando por salir. Lo quería tener siempre dentro, quería que durara, y me recordara que me había follado al novio de mi enemiga.
Han pasado un par de años desde aquella temporada que cambió mi vida. Sofía se enfadó conmigo y separamos nuestras vidas. Yo seguí siendo la "modosita" que era antes, acabé la carrera, encontré trabajo rápido, encontré un chico bueno con el que lo paso bien… Y a veces, cuando estoy más baja de moral, cuando necesito un respiro y que me suban la autoestima, me paso por el pub de mi amigo "El Animal".
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