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Este relato lo incluyo en la sección Primera vez, aunque en realidad nunca estuve convencido de que ella era virgen.
Cuando esto sucedió yo me encontraba ya estudiando en la Universidad y llevaba ya varios años de noviazgo con una chica preciosa de la cual tal vez luego les cuente, pues en tanto tiempo de novios, como se imaginaran, tuvimos muchísimos y variados encuentros sexuales, pero este relato no trata de ello, así que volvamos al tema principal.
Antes de entrar a la Universidad conocí a una chica (la llamaremos Laura) con la cual inicie un noviazgo, el cual duro solo unos meses, sin llegar mas allá de besos y cachondeos, pues en ese tiempo ella apenas contaba con 17 años, aunque se veía mayor, y era bastante inestable sentimentalmente aun. Paso el tiempo y conocí otras mujeres, iniciando luego el noviazgo del que les decía al principio con otra chica. Al principio todo muy estable y normal, con deliciosos encuentros sexuales, pero con el paso del tiempo las cosas cambian poco a poco y a veces uno busca otras experiencias. Así las cosas, un día me encontré a una amiga que conocía a Laura y platicando me dijo que había hablado con Laura y que le dijo que tenia ganas de verme, nos despedimos, pero ya me había sembrado la tentación de buscar a Laura. Permítanme describirla para que entiendan por que la tentación era bastante grande: Se trataba de una chica morena, de cabello muy negro natural, lacio y largo, tal como me gustan. Una cara preciosa, de facciones finísimas. Un cuerpo aunque no muy delgado, tampoco pasado de peso, digamos que dentro del promedio y bastante bien formado, con unos senos de muy buen tamaño, cintura estrecha y unas caderas que volverían loco a cualquiera, las cuales resaltaban cuando usaba esos vestidos pegados a su cuerpo, acentuando su cintura y la forma de las caderas, terminando en un hermoso par de piernas perfectas, de piel morena y suave, que cualquiera desearía estar en medio de ellas, cosa que al final yo logre.
A los pocos días decidí llamarle por teléfono y ella se alegro al oírme; estuvimos platicando bastante tiempo y quedamos de vernos, así que otro día la invite a salir y terminamos en una candente sesión de besos y manoseos, disfrutándonos mutuamente tocando nuestros cuerpos, sin llegar a consumar la relación, pues en realidad después de tantos años yo no sabia ya nada de ella como para arriesgarme de buenas a primeras, así que decidí ser paciente y esperar un poco mas. Platicamos y salimos en un par de ocasiones más, terminando de igual manera y bastante calientes los dos, así que decidí que ya era tiempo de algo más. Ya para entonces Laura me había contado que no tenia novio, pero que un muchacho la pretendía, tratando de presionarme para que le pidiera que fuera mi novia, cosa que yo no deseaba, pues en realidad solo quería pasar un buen rato con ella y comprobar lo que me decía, pues aseguraba que aun era virgen, contando ya con 21 años de edad, cosa que yo no creí, y menos con ese cuerpazo que tenia.
Se llego el día de mi cumpleaños, ese día le llame a Laura y me invito ella a salir para darme un regalo, según me dijo, por lo que tuve que inventarle una excusa a mi novia para no verla en esa ocasión. Cuando llegue por Laura me quede mudo al verla, estaba mas preciosa que nunca, notándose que se había esmerado en su arreglo, con su abundante y negra cabellera suelta, su rostro bellísimo y sus increíbles piernas resaltadas por una falda negra tableada a medio muslo, sin medias, solo su exquisita y morena piel al descubierto. Su madre nos despidió, encargándome mucho a su "princesa", pensando yo en mi interior: "claro que me encargare de ella". Me invito al cine y después fuimos a cenar; de ahí nos fuimos al parque que en otro relato les mencione y ya estacionados ahí empezamos a besarnos mas rico que nunca, pues estábamos especialmente calientes esa noche, en un momento ella me miro fijamente a los ojos, diciéndome con una voz muy cachonda que tenia ganas de portarse muy mal esa noche, a menos que yo no quisiera. La bese apasionadamente y no quise perder tiempo buscando un motel, preferí continuar ahí mismo lo ya iniciado, así que poco a poco la fui semidesnudando, mientras la besaba en el cuello, en los hombros y ella gemía de placer. Le abrí la blusa y el sostén, tomando en mis manos aquellas tetas carnosas y firmes, que apenas abarcaba con mis manos, besándoselas y succionándolas con pasión, a sabiendas que ese era su punto mas débil, pues la notaba que perdía totalmente el control y empezaba a gemir como verdadera puta. Baje mis manos hacia sus piernotas y empecé a acariciárselas, me volvían loco esas piernas, luego fui subiendo poco a poco, sintiendo como ella las separaba mas para darme paso hasta llegar a sus bragas, que ya estaban totalmente empapadas de fluidos pasionales; frote mis dedos por encima de ellas y luego las hice a un lado para tocar directamente esa concha jugosa, arrancándole a Laura tremendos gemidos de placer, mientras meneaba sus caderas en el asiento del auto.
Hasta ahí todo había sido como las veces anteriores, así que ahora tome sus bragas con ambas manos para bajárselas, ella levanto las nalgas del asiento para facilitar la maniobra, deslizando su ropa interior a lo largo de sus piernotas, dejando su panocha totalmente desnuda, mientras ella me abría el pantalón y me sacaba la verga ya totalmente lista para el encuentro. Entonces se inclino sobre mi y empezó a pasar la lengua a lo largo de mi tranca erecta provocándome oleadas de placer enormes, luego sentí como la envolvía con sus labios deliciosos, metiéndosela poco a poco hasta sentir que le entraba hasta la garganta, provocándole momentáneamente un reflejo de ahogo, haciendo que la sacara un poco, para luego seguir dándome la mejor mamada que había recibido hasta ahora, chapándola fuerte y acariciándola con su lengua dentro de su boca. Ya totalmente fuera de control, me baje totalmente los pantalones sin importarme si aparecía la patrulla de la policía (cosa que afortunadamente no sucedió) y la jale hacia mi para que se me montara encima. Laura separo sus piernas y se levanto su faldita, acomodándose encima, tomando yo mi verga con mi mano y colocándosela en su caliente hendidura, sintiendo como ella se detenía un poco mientras yo se la frotaba prolongando el goce de sentir esa concha lubricada. Como Laura no se bajaba para ensartarse, la tome de la cintura y la baje un poco; la cabeza traspaso los labios y fue entonces que ella me dijo que le dolía. La verdad estaba tan lubricada que yo no sentía tanta resistencia como para creer que fuera virgen, lo único que percibía era lo apretada que estaba, por lo que ignore sus comentarios y seguí avanzando poco a poco, sintiendo como mi verga resbalaba dentro de aquella apretada y jugosa panocha justo a mi medida, mientras Laura gemía y se quejaba de dolor (que yo creía que fingía), hasta que llegue al fondo de su delicioso cuerpo, quedándonos quietos un momento, sintiendo como su vagina me la apretaba rico.
Por consideración le pregunte si ya no le dolía y me dijo que menos, así que inicie con movimientos lentos, en círculos, luego metiéndosela y sacándosela, provocándonos a los dos tremendas sensaciones; su concha estaba riquísima, apretada e inundada de jugos, por lo que provocaba unos ruidos muy excitantes al entrar y salir mi verga de ella. Posteriormente se la saque y la acosté de lado en el asiento y yo detrás de ella, penetrándola en esa forma, con su pierna levantada en el aire; era delicioso sentir sus nalgotas en mi vientre cuando se la metía hasta el fondo, mientras que con mi mano le acariciaba el clítoris.
Los movimientos fueron acelerando más y mas, ella gemía bien caliente hasta que me grito que sentía que se moría y en ese momento su concha empezó a contraerse en mi verga como ordeñándomela, tratando de sacarle la leche, mientras se venia con excitantes gemidos y convulsiones de placer, bañándome la tranca con calientes líquidos. Trate de sacarle la verga para no venirme dentro, pues no sabía si había riesgo de embarazo y no tenia un condón puesto, pero la posición en que estábamos y los empujes de ella hacia atrás no me lo permitieron, en ese momento sucedió lo inevitable y me deje llevar por el placer, metiendo mi verga lo mas profundo que pude y disparándole dentro los chorros de leche caliente mientras ella gemía diciéndome que sentía riquísimo. Nos quedamos quietos unos momentos relajándonos del placer que acabábamos de experimentar, para luego separarnos. Laura se empezó a vestir y acomodar su falda, mientras yo empecé a preocuparme, pero ella me tranquilizo diciéndome que llevaba cuenta de sus días y que no se iba a embarazar, pues ella no me haría eso (todo esto me hizo dudar mas aun de su tan mencionada virginidad). La deje en su casa y su mama la recibió aun despierta; la vi cruzar frente a mi carro, viéndola caminar con ese hermoso par de piernas que era lo que mas me excitaba de ella, pensando en que su madre ni se imaginaba lo que su nenita acababa de hacer. Luego en casa descubrí algo de sangre seca en mi vello púbico y manchas de sangre en el asiento del carro, por lo que siempre me quede con esa enorme duda, pues a pesar de la sangre, uno piensa en que las mujeres se pueden valer de ciertos trucos para hacerlo caer a uno en sus juegos y atraparlo.
No le llame ni la busque por un par de semanas, pero ya la había probado y la tentación de volverla a gozar seguía presente, así que la invite a salir y ella acepto. Todo estaba bien, no había resultado embarazada, así que no había peligro. Esta vez y otra vez mas salimos y terminamos cojiendo riquísimo, mas que la primer vez, pero ya con condón para evitar riesgos. No salíamos seguido, pues las ultimas veces después que terminábamos de cojer, ella empezaba a presionarme para que fuéramos novios, pero yo no pensaba dejar a mi novia por ella, así que terminaba bastante molesta y yo solo la dejaba en su casa, para buscarla hasta varias semanas después y ella nuevamente aceptaba encantada la invitación a salir.
La ultima vez que salimos, estábamos ya bien excitados y a punto de hacerlo, cuando decidí llevarla a un motel para gozar mejor, así que enfile rumbo a uno muy acogedor. Ya ahí se repitió el ritual, besándola poco a poco, pero esta vez desnudándola totalmente, apreciando ese cuerpo moreno y precioso en todo su esplendor, sus tetas, su cinturita, sus nalgotas y sus preciosas piernas, mientras la acariciaba y la hacia gemir de placer. Luego yo me desnude y ella me dio una fenomenal mamada que por poco me hace venirme en su boca. Me puse un condón y note que Laura hacia cara de desagrado, como si no deseara que usara el condón; a pesar de eso se monto encima de mi y me cabalgo increíblemente, mientras yo la acariciaba de todos lados, totalmente desnuda; sus tetas se bamboleaban riquísimo y ella gritaba de placer. Luego la coloque de a perrito y la tome de las nalgotas, penetrándola de golpe, sintiendo como mi verga resbalaba en su apretada y caliente cueva; después acostada y con una pierna levantada, después con sus piernas en mis hombros diciéndome ella que sentía rico como mis testículos pegaban en sus nalgas cuando se la metía toda, hasta que terminamos en un espectacular orgasmo en esa posición, gritando y gimiendo, derramando abundante jugo de su panocha que chorreo hasta la sabana, mientras yo derramaba todo dentro del condón. Lo que me dio mal presentimiento fue que después cuando todo acabo, descansamos un rato y ella volvió a la carga, esmerándose en excitarme nuevamente, cosa que no fue difícil, teniendo tan hermosa mujer con su cuerpo desnudo a mi lado; mi verga respondió con enorme erección como si no acabara de cojer apenas hacia unos minutos. Sin dar tiempo a nada, Laura se monto a horcajadas en mi verga, ensartándosela de golpe y sin condón, aunque de todas maneras no tenía otro a la mano. Se empezó a mover como nunca, y aunque yo al principio estaba preocupado por lo que había hecho, después el placer me cegó y nos concentramos en cojer como locos, sintiendo nuestros cuerpos chocar en esa lucha candente y pasional. Sus movimientos fueron tan intensos que después de aproximadamente media hora de estar gozando de su cuerpo, sentí que me venia e hice el intento de sacársela, pero nuevamente no pude; el placer era mayor y con ella encima montada y cabalgando sin control, me fue imposible. Mi verga empezó a disparar los chorros de semen dentro de su apretada vagina en un prolongado orgasmo mejor que el anterior, y Laura al sentir el caliente líquido arremetió con mas fuerza, frotando su concha contra mi pelvis, con mi verga totalmente dentro de ella y se vino nuevamente, gritando y derramando toda su miel sobre mi verga y mis testículos.
Acabamos totalmente satisfechos y cansados, ella se veía muy contenta y esta vez no me presiono con lo mismo, mientras yo me quede pensando en lo riesgoso de lo que acababa de pasar, dándome mala impresión el hecho de que ella no se veía preocupada, y con justa razón, pues después de tres semanas de lo sucedido, hable con ella y me dijo que tenia ciertos síntomas, mucho cansancio y sueño, dolor en los senos, mareos y que su regla no se había presentado aun, pero se escuchaba muy contenta de ello. De inmediato pensé que todo había sido un truco para que al fin accediera a sus pretensiones y atraparme definitivamente, aunque recordé lo que me decía del pretendiente que tenía y que también salía con el, así que seguramente también cojia con el y yo no estaba dispuesto a cargar con el paquete de otro y decidí no buscarla mas. Nunca supe que paso, pues ella no tenía mi teléfono ni sabia donde buscarme, así que no la volví a ver. Lo más probable es que el otro si le hizo caso y se gano el premio de tener a tan bella mamazota en su cama todas las noches. Yo por mi parte, continué con otras experiencias que después les narrare. Espero sus comentarios, hasta pronto.
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