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Este relato es una experiencia real, yo desde los 18 años, que recuerde, tenía un gran deseo de ponerme la ropa íntima de mi mamá y mis dos hermanas mayores. Nunca lo h¡ce por temor a que me descubrieran. Esta necesidad solo la pude realizar cuando por cuestiones de trabajo tuve que separarme de mi familia (25 años).
Nunca me case ya que me sentía un poco raro. mi linga nunca ha sobrepasado los 4 cm, en su mayor erección, y siempre he tenido unas tetitas como de adolescente, cuando empiezan a despuntar (ahora producto de la edad, 66 años, las tengo un poco más grandes). Por temor nunca asistí ante ningún médico ya que pensaba que era un eunuco pasándose por hombre.
Así que mi vida era al trabajo y de él a mi casa a vestirme de mujer (me gustan las mujeres, mi terapeuta me dice que yo en otra vida he tenido que ser lesbiana)
Por no hacer muy largo mi cuento les diré que al jubilarme me entró una gran depresión, vestirme de mujer me excitaba mucho y solo me quedaba la masturbación.
Como me gusta leer en una de las últimas compras lleve a mi casa el Kama Sutra y al leer la parte de la Auparishtaka o unión bucal que se refiere entre otras cosas a invertidos masajistas, se me encendió un bombillo y se lo comenté a un amigo también jubilado, y le dije si no le importaba que le diera masajes, yo sé de masajes porque tomé un curso, contando con su aprobación le invité a mi casa para el día siguiente.
Cuando llegó yo ya tenía el ambiente preparado y estaba vestido con una bata blanca con botones al frente, debajo tenía un bras... (uso copa A) rosado y una tanga, de seda, blanca, esto no se podía ver a menos que me abriera la bata.
Le lleve para que se duchara y le deje una bata de algodón para que se cubriera al salir, cuando me aviso que estaba listo le lleve hasta mi habitación y le hice tumbarse desnudo dandome la espalda sobre unos cojines perfumados. Tomé una crema hidratante y procedí a masajearle desde la nuca, esplada, nalgas, muslos, piernas y talones por aprox. 10 minutos, aunque a los cinco o seis minutos con una mano masajeaba y con la otra tocaba y acariciaba diversas partes del cuerpo. En este momento me solté dos botones de la bata dejando ver un poco del bras...
Le pedí que se pusiera de frente, y al hacerlo, ví como sus ojos casi se salían de sus órbitas, -me dijo- "qué es lo que te traes", -le contesté- tranquilo es cuestión de ambientación (yo creo que él ya en este momento estaba deseando otra cosa) más tranquilos continue con mi masaje se lo dí por el cuello, pecho, con mis dedos apretaba sus tetillas y así poco a poco fuí bajando hacia el Jaghana o partes centrales del cuerpo, en este punto me abrí la bata por completo dejando ver hasta la tanga, como ya he dicho que mi linga es pequeño y encima tenía un tampón dentro del tanga daba la sensación que tenía un yoni precioso. En este momento pude ver como a mi amigo le comenzaba una erección, por lo que dejando esa parte me dediqué a masajear las piernas y los pies (dedos incluídos), la linga se le puso flácida y yo entonces masajee sus muslos, me quité la bata y me quede en bras... y tanga, vi en sus ojos que no creía lo que estaba viendo, pero no dijo nada, empecé a abrazar y atraer sus muslos hacía mi, masajeando sus ligamentos y el Jaghana.
En ese instante su linga comenzó una erección, yo lo tome entre mis manos y lo frote para mantenerlo en ese estado, demostradas mis intenciones y al ver que mi amigo no decía nada seguí, comenzando el acto sexual:
Tome su linga entre mis manos y la roce con mis labios... deje su linga y comence a masajear los dedos de sus pies, él, todo excitado, me pidio que siguiera con su linga por lo que con los dedos reunidos en forma de capullo en flor envolví el extremo superior y me dedique a los costados con mis labios, utilizando también los dientes suavemente...
En estos momentos ya su excitación era muy fuerte e intentaba tocar mis tetitas y mi yoni a través de la tanga... yo me hice el difícil, como si en verdad fuera una masajista profesional que se niega a tener sexo con el cliente. Pero al fin como demostración de deseo tomé nuevamente su linga oprimí el extremo con los labios cerrados y lo besaba igual que si quisiera expulsarlo hacia afuera.
Proseguí introduciendo su linga en mi boca, oprimiendolo con mis labios y sacando... metiendo, oprimiendo y sacando para dejarlo cuando lo noté excitadísimo...
Al bajar un poco la excitación, volvi a tomar su linga con una mano y la comence a besar como si fuera el labio inferior de su boca, para dejarle nuevamente cuando notaba que estaba a punto de eyaculación...
Otra vez en acción para acariciar su linga por todas partes con la lengua, aunque de forma muy especial en su extremo superior...
En este punto ya mi amigo era puro deseo, por lo que introduje la mitad de su linga en mi boca, besando y succionando como si estuviera chupando mango...
Por último introduje su linga por completo en mi boca, oprimíendola como si me la fuera a tragar, hasta que él se vino en mi boca, regalándome todo su semen rico que según él lo tenía almacenado desde hacía mucho tiempo.
No creo que tenga que decir que ambos quedamos encantados y que estamos de acuerdo que los placeres son tan necesarios como el alimento para la existencia y el bienestar del cuerpo y resultan perfectamente lícitos.
Hoy día, después de tres años de nuestra primera experiencia, mi amigo es el primer cliente del negocio de masajes que monte donde atiendo a hombres mayores de 60 años (tengo 5) y mujeres de más de 50 años (tengo 15).
El servicio incluye que yo mismo les lavo el cabello, les enjabono el cuerpo, les hecho su agüita, secado, masaje y Auparishtaka, para las mujeres tengo incluído, si es de su gusto, penetración en el yoni con una linga rosada (con arnés) que puede ser de 6 cm, 9 cm o 12 cm para cumplir con las necesidades de la mujer cierva, yegua o elefanta (llamadas así de acuerdo a la profundidad de su yoni)
Nunca ha habido pentración anal con ninguno de mis clientes, pero yo también recibo unión bucal de mis clientes y clientas, las cuales además me envidian mi lencería. Seguimos inventando en el negocio para cumplir fantasías. |