|
Todavía recuerdo la primera vez que te vi. Tenías un vestido tipo chino, azul y que apenas te cubría la mitad de los muslos, medias oscuras y tenis. Chica rara pensé y más aun cuando empezaste a hablar. ¿De donde abra sacado Marcela a esta mina tan loca? De haber sabido. No se como empezaste a meterte en mi vida, no se en que momento me enamore de vos, cuando me di cuenta eras mi primer pensamiento al despertar, y el ultimo al ir a dormir.
Mi mente se nublaba a tu lado, y vos ni siquiera te dabas cuenta de lo enamorado que estaba de ti, de lo mucho que te quería y menos aun de lo que te deseaba, que daría mi vida y más por verte sonriente a mi lado, por que me vieras con brillo en tus hermosos ojos. Ni hablar de mis fantasías, estar contigo, dentro de ti, sentir tu humedad y el sabor de tus besos.
¿Quien diría que mi máximo sueño se volvería realidad y mi mayor tormento?
Ya me había resignado a tu amistad. Mi tristeza obvia a los demás era enmascarada para vos con mentiras y evasivas más mis amigos sabían que tal era mi dolor que ni siquiera lo mencionaban, solo esperaban al margen, tratando de ocupar mi mente sin comprender que era lo que veía en ti, cosa que nunca me moleste en explicarles pues se que no ven a la mujer que reside en vos, tu temperamento, tu fuerza y al mismo tiempo tu ternura, tu forma de hablar, de caminar, las bellas formas de tu pecoso rostro, tus senos firmes, tus bellas piernas… podría seguir y sacar detalle tras detalle y no sabría cual me gusta más de vos quien seguías sin tomarlo en cuenta. Y finalmente sucedió… miércoles en la mañana, acababas de recibir una noticia que te afecto, llegaste y me abrazaste, más había algo distinto pues no era como cuando simplemente estabas triste. Empezaste a mostrar interés en mi vida, cosa que no pase por alto.
Mi mente volvió a volar, pero vos eras más rápida. La primera vez que estuviste en mi cama te quedaste para realizar un trabajo en mi PC, te acompañe hasta que acabaste y fuimos a dormir en habitaciones separadas, me moría de ganas por entrar y besarte mientras dormías, de acariciarte mas temía tu rechazo y perder no solo a mi mejor amiga en esta ciudad, sino a la mujer que amaba por apresurar las cosas, y en ese momento fuiste tú quien entro a mi cuarto con esa pijama corta que dejo a mi vista tus hermosas piernas, camisa de botones que dejaba entrever tu abdomen y marcaba tus senos y esos bellos pies que me excitaban y me hacían querer hacerte mía donde fuera, dijiste no querer dormir sola pues hacia frío mirándome directamente a los ojos, alce la cobija y te acomodaste a mi lado, abrazándome de frente y apoyando tu rostro en mi brazo, te acomodaste y fuiste cerrando los ojos de inmediato. Dios, tus labios estaban a pocos centímetros, sentí tu aliento en mi rostro y como acomodaste tus bellas piernas entre las mías, entendí que era mutuo.
Mi torpe mente quiso detener el tiempo, sabia que eras mía pero quería que fuera algo que no olvidaras, quería que fuera especial y haciendo fuerza de donde no tenia resistí el impulso que me quemaba, que me dolía, que me decía que te besara y te hiciera mía en ese momento.
Que estupido…
Dios, pero que clase de marica???…
6 meses esperando este momento y ahora quiere meterle tonterías…
Y aun así seguiste, me diste otra oportunidad esa misma noche, cuando se repitió la historia.
¿Como puede alguien ser tan caído en esta vida?
El estrés hormonal ya me mataba y finalmente sucumbí al tercer día, por ponerme a esperar el "momento especial" quede corto. Esa tarde fuimos a estudiar en casa de Grego, teníamos parciales y vos por estar más adelantada me ayudarías. El hombre como cosa rara perdido en su mundo, estudiando sus partituras de coro y nosotros leyendo histología… al menos simulaba, cada neurona me gritaba desesperada que tenia luz verde, que la soledad a la que me acostumbre de niño en una familia donde el dogma con los amigos era que no existían, que solo había personas que intentarían hundirte, todo es competencia y siempre se esta solo no era más que porquerías, vos estabas hay mandando a la mierda todo eso.
Te recostaste en el suelo apoyando tu cabeza sobre mis piernas y yo no resistí, aprovechando la música de coro con que Grego practicaba para que este no escuchara te susurre:
- Tenemos un problema.
Mirando me a los ojos preguntaste cual, a lo que respondí anonadad en tu mirada:
- Es que estoy totalmente enamorado de vos, te necesito y ya no se que hacer, no resisto un minuto más sin decírtelo, te quiero.
Guardaste silencio un momento, tal vez seria medio segundo pero me pareció una eternidad, todo mi cuerpo se contorsionaba y un vació adentro que esperaba que llenaras…
Finalmente pronunciaste esa frase que aun puedo escuchar en mi cabeza en este momento:
-Por que eso es un problema?
Besarte, finalmente sentir tus labios, abrazarte y sentir tu calor, tu olor, tus latidos.
El hombre de la gran G se giro al cabo de media hora cuando termino lo que le tocaba practicar de opera mientras nosotros seguíamos juntando nuestros labios, se sonrió como lo había hecho por meses cada vez que observaba como se perdía mi mirada en tu cuerpo cuando pasabas por la facultad, cada que se me escapaba tu nombre inconscientemente por pensar en vos en clase o cuando le comentaba lo bella que estabas cada mañana, y lo feliz que quería hacerte.
Pediste que esperáramos un tiempo antes de tener relaciones, y sin dudarlo dije la verdad, esperaría por vos el tiempo que fuera necesario, eres lo más importante para mi, no has dejado de serlo. Era una promesa.
Las primeras noches juntos, solo te besaba, te magreaba y bromeaba contigo, pero también llegamos a calentarnos. Tu cumpleaños 18 te bese en el cine vació, solo para nosotros, bese tu cuerpo desde tu rostro a tus pies, cuando llegamos al apartamento sentí tu cuerpo, me recordaste la promesa pidiendo que parara o terminaríamos rompiéndola, al carajo la promesa pensé, más fue justo a tiempo o momentos después te hubiera roto esa camisa roja solo por besar tus senos, sentir el sabor de tu piel, su textura, el olor de tus axilas disimulado por el antitranspirante, el de tus senos, mas vos, tú como persona eras aun más importante así que de tripas corazón frene mis impulsos, pero solo basto un beso tuyo para que mi malestar se calmara pues eras vos quien debía decidir ser mía y con tu ternura me decías que seria pronto.
Y no fue larga mi espera, a pesar que llegue a tenerte desnuda, besando tu cuerpo mientras jugábamos con la cámara que registro tu bello cuerpo, registros que aun están conmigo pues no he tenido la fuerza de borrarlos por más dolor que me causa solo el saber de su existencia, vos aun querías esperar un poco más, unos días más. Me tenias en la inopia y hacia lo que podía para evadirlo, dormir a tu lado abrazándote no eran ayuda pero valió la pena el día en que te levantaste del sillón, apagaste el televisor, te pusiste a mi lado mientras apagabas el monitor del PC y me decías:
-Vamos al cuarto.
-Estas segura?
Nada era ni es más importante que el que estuvieras cómoda y feliz, no pude evitar la pregunta.
-Olvida tu promesa.
Esa respuesta mientras me llevabas de la mano…
-Quiero que estés totalmente segura, te amo, realmente quieres hacerlo?
-Haces demasiadas preguntas…
Te sentaste en la cama, dios que bella, te ayude a desnudarte mientras te besaba, besaba tu cuerpo, me dijiste que no le gustaba el que estuviera sin ropa mientras yo aun la tenia encima, ya solo te quedaba el panty, azul.
Me quite la ropa en 3 movimientos, 4 máximo, la mujer con que deliraba, dueña de mi amor y de mis más locas fantasías estaba hay esperándome.
Te recosté besando tus labios y viendo como se endurecían y crecían tus pezones cuando los besaba, primero el derecho, luego su compañero y luego empecé a bajar a esa zona que me vetabas, que no dejabas acercar mis manos mucho menos mi rostro, ahora levantabas la cadera para quitarte la ultima tela, al hacerlo la retuve entre mis manos y note una gota de humedad en ella, bese tus caderas, tu huesito como le llamamos desde entonces al inicio de tus bellas curvas, y luego me fui hundiendo entre tus piernas, besando y acariciando.
Llegue a tu hermosa cueva, sentí su suavidad con mis manos, su olor me volvió loco, su sabor y textura con mi lengua, sabia bien que no eras virgen, te había escuchado tener relaciones alguna vez por una mala jugada del destino y era obvio por la forma como mirabas y abrazabas a Mauricio quien se jactaba de a verte quitado la virginidad, la segunda peor borrachera de mi vida que me llevo a buscar ser golpeado por rateros con cadenas quienes al verme tan eufórico decidieron irse y que finalmente me llevo a donde un amigo a pasar el dolor, ahora era yo quien estaba entre tus piernas besando, lamiendo y tocando.
Cuando empecé a penetrarte con mis índice lentamente mientras lamía tu clítoris pediste que tuviera cuidado, era la primera vez que te tocaban así. ¿Era cierto? Puede que nunca sepa la respuesta, más continué más despacio con mi labor pues, como dañar al ser más importante de la creación?, a un verdadero ángel en la tierra?.
Primero un dedo, luego el segundo, adentro y afuera, despacio, mientras poco a poco empezaba a flexionarlos y a estirarles dentro de ti mientras sentía tus movimientos cada vez que lo hacia. Un tercer dedo:
-Despacio, no estoy acostumbrada.
Respirabas rápidamente, mi mano empezaba a dolerme más no importaba, nada más importaba.
-Si te gusta, búscalo.
Me miraste extrañada mientras me quedaba quieto con mi mano en tu interior, mas al flexionar mis dedos una vez vos misma empezaste a moverte mientras mi mano derecha se quedaba quieta en tu interior y la otra tocaba tus senos.
Escuchar tus gemidos que se fortalecían con el movimiento de mis dedos…
-Te deseo…
Esas palabras en tu boca me hicieron besarte mientras te movías en mi mano.
Era mi primera vez y con duda te lo dije al oído, solo me miraste.
-Te deseo, te necesito…
Afuera desde la ventana del cuarto piso donde estábamos se escuchaba el partido de fútbol de barrio en el parque de al lado mientras yo estaba con la mujer de mis sueños.
Los días siguientes… lamer tu clítoris, beber de tus jugos se volvió mi adicción, la noche en el sofá, te dejaste la camiseta. Por que pedías que parara siempre cuando estabas tu cuerpo decía que estabas disfrutando? Nunca lo entendí. Tal vez nunca debí hacerlo, por marica. Esa tarde al ver por la ventana los vecinos del piso de al frente agradecían la vista escondiéndose de forma estupida pues hacían obvia su presencia detrás de las cortinas.
Tenerte contra la pared de la ducha con el agua caliente corriendo, besando tu espalda y bajando, acariciando tu cuerpo mientras abrías tus piernas y movías hacia atrás la cadera sabiendo mis intenciones. Lamerte y besarte desde atrás y por entre ese magnifico trasero que me hacia delirar, vos agarrada contra la pared y tocando tu botón, moviéndolo de un lado a otro y gimiendo mientras te penetraba y bebía el agua mezclada con tus jugos al son de tus movimientos pélvicos y tu respiración, todo el edificio debió escuchar tus gemidos y gritos, tus exclamaciones que me hacían poner mayor impulso en mi labor.
La última semana antes de volver al semestre cambiaste totalmente, era obvio. Cuando te vi era patente que algo te pasaba. Estabas tan hermosa como siempre, una joya entre las mujeres presentes, una luz en cualquier lugar, habías dejado crecer tu cabello y esa falda pedía a gritos que te la quitaran, más sin embargo tu forma de mirarme, de tomar mi mano. Recuerdo y revivo ese día cada momento que ha pasado desde entonces.
Tus palabras.
Ese ultimo abrazo que me quemo, me hizo sentir el peso del mundo, no quería tu lastima, sino tu amor, sabia que nunca me amaste como yo a vos más solo el que estuvieras a mi lado bastaba para que cualquier peso fuera poco.
Mi mundo se caía, la facultad, el viejo ahora en cama y vos eran todo para mí.
Los perdía uno a uno, sin hallar consuelo en las cervezas, los libros, las caminatas a donde me llevaran los pies con la mente en vos y el rumbo desconocido, en la luz del monitor, en el espacio vació en mi cama, en las palabras de mis amigos tratando de ocupar mi mente, de decirme que no era el fin del mundo. Tenían razón, no lo era pues seguía girando en su orbita, pero si de MÍ mundo pues vos te convertiste en semanas en el centro de este y no desde ese beso, sino desde mucho antes. Casi desde que te conocí mi dolor era no tenerte, ahora era el que hubieras estado conmigo luego me dejaras solo. Te había perdido.
Mis intentos y ruegos no hicieron mella en tu decisión, quería acabar el mundo por vos y estaba mas que dispuesto a hacerlo, pero entonces tus palabras…
-No confió en vos, nunca lo hice…
Todo fue una farsa. Mi amor por vos quiso estrangularme. Te pedí que esa manilla que decías la tenia solo la persona que quisieras, esa manilla que siempre cargaba cerca donde pudiera sentirla todo el tiempo confiando en su significado no la llevara nadie más, no la entregaras a menos que realmente tuviera el significado que decías mientras la dejaba en tu mano…
Pagar la cuenta mientras la cajera y dueña quien ya me reconocía noto lo que había sucedido y por lo cual no dijo una palabra…
Caminar por la 7ma hacia el norte desde el café…
Las ganas de embrutecerse, de eliminarte de mi vida no fueron suficientes para eliminar el cariño de solo pensar en vos, era lo único que me acercaba a tu vida…
Necesitaba escuchar tu vos, aceptaste vernos, fui yo quien pidió que no nos alejáramos amor mió. Aceptaste, seriamos amigos. Aun guardas la carta que te di ese día? No tarde en darme cuenta que el volver a tras era algo mucho más allá de mis posibilidades, te había tenido en mi vida como deseaba y ahora temía tan solo el hecho tomar tu mano, acariciar tu rostro o estrecharte en mis brazos y lo tomaras a mal, pero si era la única forma de tenerte cerca estaba dispuesto, no sabia como.
Necesitaba salir de un entorno donde cada lugar me recordaba tus bellas pecas que prometí llegar a besar una por una.
Los papeles de la suspensión, las monitorias de readmisión me obligaban a estar hay cerca tuyo más te observaba de lejos, evitando el impulso de tomar tu mano, de halarte y robarte un beso que tanto me hacia falta mientras vos ignorabas mi presencia. Te volviste fría al hablar por celular, el no bajarme de usted me destrozaba, sentía el cuchillo frió por la línea blanca del abdomen, cruzándolo.
Ya ni siquiera podía escuchar tu vos…
Lo disimule lo mejor que pude a todos a mi alrededor, sabían que aun me hacías falta, que aun te quería más pensaban que lo estaba superando.
Pura mierda, no había cambiado nada, aun te amaba, aun te amo igual, mi pecosa aun te necesito.
Días, semanas, meses…
Todo igual.
El viejo en la cama me dio su último regalo. La oportunidad de continuar la carrera, el valor para continuar mi vida y llegar a olvidarte sin olvidar quien era yo y el permitirme estar acompañándolo en su último aliento.
Te vi de nuevo haces unos días. Dios, eres tan bella. Tu rostro estaba peculiarmente quemado, un saco de rallas y ropa que no solían ser combinación que usaras comúnmente. Algo cambio en vos. Lo supuse en tu mirada, tus movimientos mas solo quise pensar que eran fantasmas míos. Maldita intuición de mierda, misma que me dijo de la muerte de aquella anciana en el hospital a cientos de kilómetros de distancia, o la de la muerte que sucedía en el primer piso en silencia cuando era niño, más quise pensar que solo eran fantasmas de mi mente, no quería creerlo. El te quería, no te causaría un daño tal, sabía que vos no podías quedar embarazada aun, debía protegerte. Tu y yo lo hablamos muchas veces, llegue a negarme estar dentro tuyo en alguna ocasión cuando me decías que me deseabas a costa de toda mi fuerza de voluntad al tener hay a la mujer de mi vida esperando que me hiciera suyo. Vos eras más importante, tu carrera, tu vida.
Hace dos días me entere.
3 meses, casi 4 de gestación.
Gemelos, no es verdad?
Te conozco bien, sé que no abortaras.
Te amo princesa, eres la mujer que quiero, han pasado meses y no he dejado de hacerlo. Esos niños serán preciosos.
¿El va a responder?
Más le vale, pues el destino que le evitaste a Mauricio por sus actos a base de tus ruegos será el que sufra si intenta hacerse el loco, me encargare yo mismo de ello.
No puedo evitar llorar por vos, por ese bello ángel que conocí una tarde en la entrada donde siempre se forman los tropeles mientras me veías diciendo que debía cambiar de carrera, que no era lo mió.
La primera noche, juntos en esa estrecha cama cuando lloramos por la soledad que nos había acompañado hasta entonces mientras nos acariciábamos y besábamos juntos. No era sexo, eran caricias, cariños, ternura.
-Te amo.
-Por que me quieres?
Nunca pude enumerar todas las razones, no era posible pues sencillamente eras vos completa.
-Yo nunca hice nada para atraerte.
No me sedujiste sino hiciste que me enamorara siendo como eres, no había forma que no notara a una mina tan lista y bella como vos, tan única, tan especial. No pude evitar enamorarme perdidamente de vos.
Estoy desesperado, no se que hacer, me dicen que no es mi problema y pa’ su mierda los pastores pero no puedo, te amo, eres lo más valioso en mi vida y no quiero abandonarte. En este momento me encargaría yo mismo de los niños a costa de mi vida como si fuera su propio padre y velaría por ti.
Puede que nunca llegues a leerlo, más esta es mi despedida, pues eso que siento y esos impulsos sin medida causaran daño a quien se entrometiera o creyera que lo intentase y serian todos alrededor.
Mi mundo ahora se reduce a mi carrera y la soledad.
Primera y última. Si me pidieras mi vida ahora mismo seria tuya sin dudarlo un momento con tal de asegurar tu felicidad. Eso debe cambiar. El sentimiento morirá.
Me enseñaste muchas cosas, pero ahora por mi cuenta entiendo que enamorarme de ti fue mi condena, al terminar de escribir esto seré otra persona y tu vida no valdrá nada, como la de nadie más, velare las promesas que te hice de protegerte solo por ser promesas hechas en significado, más no por sentimiento a vos.
Historias clínicas, a eso se resumirá la existencia de los otros.
Con lágrimas me despido, adiós mujer de mi vida, adiós amor mió.
|