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A traves de una amiga de donde vivo actualmente llegue a conocer vuestra pagina, y despues de varios dias leyendo y conociendo las experiencias y relatos de la misma, me he decidido a compartir mi experiencia con todos vuestros lectores y a la vez, porque no reconocerlo?, volcar todo aquello que me ha ocurrido y que, aunque no ha sido una pesada carga para mi, no he podido compartir con nadie salvo con aquellos que han influido directamente en mi vida, muchos de ellos ya ni estan con nosotros por ley natural.


Me llamo Virginia y naci hace 33 años en un lugar de la meseta central de España, en un pueblo dedicado mayormente a la agricultura, pequeño y donde no debiamos, entonces, pasar de 1000 habitantes. Mi madre, soltera y de un pueblo cercano, no tuvo más remedio que buscar un trabajo fuera de la comarca, por un lado debido a las habladurías, por otro debido a la reacción de sus padres, marchandose a Madrid y dejandome con un matrimonio que para mi han sido mis padres aunque no lo hayan sido biológicamente. Ella, de nombre Juana, era prima segunda de mi abuela y su marido Emilio. Cuando nací ella tenia 51 años y él 56. Vivian en una hacienda o cortijo dedicado a la labranza y al cuidado del ganado, a las afueras del pueblo, junto con el resto de trabajadores y sus familias, ocupando una pieza dentro de un patio semicircular que constaba de una habitación que servia de comedor/cocina y un dormitorio, el baño y aseo era colectivo. Mi madre, al ser repudiada por mis abuelos y para evitar habladurías en su pueblo, se fue con Juana y Emilio durante su embarazo y posterior parto, ya que estos no tenian hijos. Al cumplir yo un año y algunos meses y de acuerdo con el matrimonio decidio ir a buscarse un mejor futuro a Madrid, dejandome bajo la atención y cuidado de ellos. Lógicamente de todo ello tengo constancia por habermelo contado tanto Juana como mi madre.


Mis primeros recuerdos son muy difusos y parten de los 5/6 años, jugando con el resto de niños y niñas del personal de la hacienda y asistiendo 2 dias a unas clases que nos daba un profesor que venia por la hacienda todas la semanas. Por aquellas fechas recuerdo que al mediodia, después de comer, y por la noche antes de acostarme siempre buscaba a Juana para que sobre sus piernas me acunara hasta quedarme dormida. En esos momentos yo me dirigia a Juana y ella ya sabia que iba buscando, con lo cual ella se dirgia a la puerta y la cerraba, hecho este que a mi corta edad me parecia curioso dado que todas las puertas alli estaban abiertas todo el dia. Entonces ella se sentaba al borde de la cama y desabrochando su blusa o vestido sacaba un pecho que yo mamaba hasta quedarme dormida, mientras mi mano tocaba y jugueteaba con el otro pecho. Asi me quedaba dormida y solo tenia que echarme en la unica cama que habia en la pieza y que compartia con ambos. Mi madre venia una vez al mes y después fue aplazando las visitas, lógicamente ese dia salíamos al campo a comer o estaba todo el dia con mi madre hasta que al atardecer se marchaba de nuevo.


Emilio estaba todo el dia en el campo y volvia a la anochecida, antes de cenar, pero habia dias que venia mas tarde y ya las dos nos encontrabamos acostadas y dormidas. Recuerdo que una noche, de las que Emilio venia tarde y un poco achispado después de haber bebido con el resto de trabajadores, senti un brazo de Emilio por encima de mi buscando al otro lado el cuerpo de Juana. Después de un rato en el que sentia agitarse y hablar bajo a ambos él pasaba por encima de mi –dormia entre ambos en la misma cama- y se ponia encima de Juana, moviendose y gimiendo hasta que se quedaba parado y al momento volvia a su lado. Asi ocurrio varias veces hasta que un dia le pregunte a Ana –yo le llamaba Tata a ella y Tato a él-


Tata porque el tato se pone encima tuya y se mueve por las noches haciendo ruido?


Entonces Ana me dijo, y solo me lo tuvo que decir una vez, mirando como ella miraba, cuando se ponia seria, fijamente a los ojos.


Nena esas son cosas que hacen los hombres y "lo que pasa de puertas para dentro de la pieza se queda dentro, te has enterado?" "Nunca se dice ni se pregunta ni se cuenta a nadie de fuera".


Aquello se quedo grabado en mi cabeza y me marco tanto que existia un mundo fuera de la pieza y otro cuando traspasaba la puerta. Jamas, y creanme cuando digo jamas, salio ni un solo comentario de lo que ocurria dentro de la pieza donde vivi durante aquellos años. Aquello ya me ayudo a comprender lo raro de cerrar la puerta cuando buscaba su regazo para dormirme, lo cual estuve haciendo incluso ya de mayor, como os ire narrando.


Yo crecia en ese ambiente, para mi feliz y sin mayores problemas que los de la convivencia con otros niños y la limitación de estar siempre en aquel lugar. Algunas cosas empezaron a cambiar, por ejemplo que cuando Emilio venia tarde y buscaba a Ana no siempre el terminaba encima de ella. Juana empezo a negarse y decirle que estaba cansada y que queria dormir. Fue una de esas noches, después de que Emilio pasara su brazo por encima mia para tocar a Juana y esta negarse, cuando al rato senti a Emilio pegado a mi y una cosa dura rozar mis nalgas -yo dormia de lado hacia mi tata-. Yo tenia en aquel tiempo unos 8 ó 9 años. Después de un cierto rato sintiendo aquello, inmóvil por mi sorpresa, y viendo que Emilio se movia suavemente –pensando que estaba dormida- senti su mano acariciar mis muslos subiendo hasta mis braguitas. De la sorpresa pase a sentir un cosquilleo agradable y sobre todo aquello que notaba duro rozandome mis nalgas me tenia totalmente soprendida. Yo permanecia quieta dejando hacer a Emilio que me recorria con sus manos mi barriga y me apretaba contra él, bajando a veces su mano hasta mi entrepierna tocandome por encima de las braguitas y produciendome un cosquilleo y una sensacion para mi muy placentera y agradable. Mi sopresa fue que después de escuchar un leve gemido, de Emilio, seguido de un roce mas apretado de lo normal este se volvio de espaldas y se durmió. Yo aquella noche tarde en dormirme y lo hice como tantas otras buscando con mi mano el pecho de mi tata.


Al dia siguiente no existio para mi otra cosa en mi cabeza que lo ocurrido con mi tato la noche anterior. No jugaba y preferia quedarme pensando y recreandome en todas las sensaciones que habia sentido. Podia sentir esa dureza en mis nalgas y sentir las manos de él por mis piernas y mi barriga, y como olvidar ese apretón final que me pego a él entre pequeños gemidos y contraciones suyas. Aun hoy no se me ha olvidado aquello a pesar de toda mi experiencia. Sin duda fue un despertar a la libido y a las sensaciones que produce el sexo con personas maduras, quiero pensar aun a dia de hoy, puesto que jamas y es cierto nunca he tenido relaciones con chicos jóvenes y hoy por hoy, aunque no lo habia comentado al principio, mi marido tiene 57 años, 24 años mayor que yo y cuando nos casamos yo tenia 19 recien cumplidos y él estaba metido en los cuarenta.


Pasaron algunas noches mas hasta que volvi a sentir aquello. En mi interior deseaba que mi tato volviera a venir tarde y que mi tata le negara montarse encima de ella. Mientras tanto y como cada dia, al mediodia y al anochecer yo seguia buscando el regazo de mi tata, cosa que ella nunca me negó, eso si, después de cerrar la puerta. Pero no se si por sensibilidad por lo ocurrido con mi tato o porque ya, debido a mi edad –estaba ya metida en los 9 casi 10 años-, comenze a ver y sentir ese hecho cotidiano de distinta manera. Comenzaba a fijarme mas en el pecho de mi tata, tenia un pezon grande y oscuro sobre un pecho abundante y blanco sobre el que resaltaba. Comenze a percibir que a ella ese hecho no es que la hiciera cerrar los ojos porque se adormecia, sino que de vez en cuando se le escapaba un gemidito como cuando mi tato se montaba encima de ella, y sobre todo me di cuenta uno de sus brazos no lo apoyaba sobre mi sino que lo tenia entre sus muslos, pensaba yo que para sostenerme sobre sus piernas, pero con el movimiento hacia y detrás que empleaba se acariciaba (eso ya lo percibi posteriormente) sus muslos y me imagino que llegaria hasta su raja por encima de sus bragas. Todo esto que fui poco a poco percibiendo me producia la misma sensación que habia sentido aquella noche con mi tato, y por lo tanto me sentia bien, aunque bien es verdad que tardaba mas en dormirme que antes, de lo cual tambien se daba cuenta mi tata, la cual a veces terminaba acostandose conmigo y manteniendo su pezon en mi boca.


No tardo mucho en repetirse la escena de llegar tarde mi tato y ella negarse a que la montara. Yo, simulando estar dormida, esperaba que volviera a ocurrir lo de aquella noche y asi fue. Al pasar un rato, pienso que dejando él que mi tata se durmiera profundamente, volvi a sentirlo pegado a mi con aquello duro que volvia a rozarme mi culito. Estaba asi un momento hasta que se cercioraba de que dormiamos ambas y al poco comenzaba a sentir su mano por mis muslos, llegando hasta mis braguitas y el roce de su dedo en mi rajita. Yo me quedaba quieta, casi sin respirar, sintiendo las manos de mi tato que me tocaban y que me hacian sentir aquello tran extraño pero tan deseado por mi. Aquella noche subio su mano algo mas, por dentro de mi camisón de dormir, y llego hasta mis pequeños pezones mientras me daba besos por la espalda y mi cuello. Escuchaba su respiración en mi oido, pesada y excitada, y me llegaba su hedor a vino, pero aun asi la sensación que me producia hacia que eso quedara en segundo plano. No queria dejar de sentir aquello y pedia en mi interior que no apretara mas porque querria decir que aquello terminaba y se dormiria. Por instinto o intución para que aquello no pasara yo comenze a moverme para darme la vuelta hacia él, a lo que él respondio quedandose quieto y sacando su mano de debajo de mi camisón. Me lamente de ello pensando que ya habia terminado todo esa noche, pero no fue asi. Al momento de estar de cara a él, cuando creyo que seguia dormida, volvi a sentir su mano sobre mis muslos comenzando de nuevo a acariciarme. Esta vez sentia su respiración muy cerca de mi boca y al poco senti sus labios comenzar a darme besos por la cara y por la frente mientras su mano habia alcanzado mi entrepierna y volvia a sentir esa sensación que tanto me gustaba. Yo instintivamente, por lo que estaba sintiendo, entreabri mis piernas lo que le permitio acariciarme con su mano completa. Eso duplico mi sensación y en un momento determinado, por lo que estaba sintiendo, no pudo evitar abrir mis ojos y encontrarme con los de él que estaban abiertos de la excitación. Paro sus caricias pero no saco su mano y mirandome a los ojos me sonrio dandome un beso en los labios. Yo me quede petrificada por un lado y por otro la habitación me daba vueltas, mi tato me habia besado en los labios y eso junto con su mano en mi entrepierna me hacia sentir algo hasta entonces desconocido. Su mano comenzo a moverse sobre mis braguitas y yo cerre los ojos antea la sensación que recorria mi cuerpo. Él acercandose a mi oido me dijo muy bajito:


Te gusta, verdad cariño? Tu tato te hace cosas muy ricas y que te van a gustar, pero no hagas ruido que la tata se puede despertar.


Yo entreabri mis piernas un poco mas y sentia su mano netera acariciar mi rajita sobre las bragas, mientras él se acerco y con su lengua rozaba mis labios y situandola en medio de mis labios presionaba para poder meterla en mi boca. Yo lo dejaba y cuando senti su lengua entrar en mi boca, aunque no me era muy agradable, lo que me hacia sentir con su mano, me compensaba. Jugaba con su lengua por dentro de mi boca y sentia su saliva entrar y mojarme mis labios.


Mmmmmm cariño mio que boquita mas rica tienes.


Yo solo me dejaba hacer y sentia sus manos abrirse camino entre los laterales de mis braguitas, sintiendo sus dedos rozar mi rajita suavemente. Cerraba los ojos y sentia, solo eso, mientras su lengua hurgaba en mi boca y entre mis labios. Su otro mano tomo una de las mias y acercandola a aquello tan duro que yo habia sentido detrás mia me dijo:


Toma cariño, mira lo que tiene el tato para su chiquita, cogela.


Yo por encima de sus calzoncillos toque aquello que me llenaba la mano, estaba duro y caliente, y él con su mano me la hacia moverse arriba y abajo. Gemia y suspiraba mientras me seguia dando su lengua y su otra mano, por la parte de arriba de las braguitas, habia llegado completa a mi rajita y se movia amasandola y con un dedo un poco dentro de ella tocandome en algun sitio donde me hacia sentir como nunca. Yo seguia moviendola como el me habia enseñado y pude sentir como se ponia mas dura aún, mientras él se movia y me apretaba contra su cuerpo. Note como su mano, su cuerpo y todo él, se relajaba y respiraba ya mas pausado a la vez que notaba una humedad sobre la tela de su calzoncillo.


Chiquita mia mmmmmmm como me has hecho gozar.

Tato y tu a mi –le dije muy bajito- pero eso tuyo esta humedo, que es?

Chssssss, calla que la tata se puede despertar. Te ha gustado?

Si tato mucho

Vamos a hacer una cosa cariño. Mañana me voy a dejar la comida aquí en casa y asi tu me la llevas al tajo, vale? Y veras como alli podemos estar mas tranquilos.

Si tato.

Después de eso se volvió y empezo a roncar, mientras yo rememoraba todo lo que habia pasado y soñaba ya con el dia siguiente, cuando le llevara la comida y pudieramos estar tranquilos, como él habia dicho.


Esto es solo el comienzo de mi historia. Los hechos que a partir de ahí se dieron me llevaron a tener una dependencia de ambos, de mi tato y de mi tata. Tanta que después de desaparecer ellos solo he sido feliz estando con personas maduras, hasta el dia en que conocí a mi marido, 24 años mayor que yo cuando yo acaba de cumplir los 19 años. Pero esas seran otras narraciones, que poco a poco, ire compartiendo con todos.



 
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