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Este es mi primer relato; asi que sin más, comenzaré a platicarles lo que sucedió hace unos años atrás; me llamo Karina y tengo 26 años, soy una chica muy simpática. Soy lesbiana, hace 2 años, vivía con mi pareja, también mujer, llamada Mary, pero lamentablemente, después de un año juntas, las cosas se habían vuelto un poco difícil entre ambas; salíamos mucho, bebíamos más, nos gustaba mucho salir a los antros gays, y alguna que otra fiesta particular. Precisamente lo que pasó hace dos años atrás tiene que ver con una de estas fiestas…
Una amiga de ambas nos pidió que la acompañáramos a su fiesta de graduación; a mi en particular no me dio tanta gracia ir, lo que menos quería era tener más salidas con "mi pareja" pues las cosas, como mencioné arriba, no iban del todo bien. Pero como no teníamos otra alternativa decidimos arreglarnos e ir a la dichosa fiesta.
Llegamos al lugar, un bar muy pequeño, con una mesa larga en donde estaban la mayoría de sus invitados:
Hola! Creí que jamás iban a llegar – dijo Marta (quien era la festejada de la noche).
Hola, como estás, -contesté yo- se nos hizo un poco tarde, pero ya estamos aquí.
Qué tal Marta cómo va la fiesta? Ya todos están tomando algo? –dijo casi al mismo tiempo que yo terminaba, Mary-
Siéntense en esta mesa, aquí están todos mis invitados, hay amigos de la universidad y chicas de ambiente, así que pueden comenzar a interactuar con ellos –contestó Marta.
Nos sentamos y yo decidí servirme un poco de vodka con jugo de uva, en cambio Mary empezó a beber tequila. A mi en particular el tequila se me hace muy fuerte, y lo que me temía sucedió, Mary no midió la cantidad que estaba bebiendo y comenzó a ponerse inoportuna y "graciosa" con todas y todos, y como yo no tenía la menor intención de soportarla, decidí "platicar y conocer" a los demás invitados de esa noche. Así que me di la vuelta.
Seguí bebiendo, y comencé a sentirme un poco "caliente", yo lo atribuyo por las bebidas, pues haciendo cuentas creo que llevaba más de 7 vasos servidos. Uno de los chicos invitados se me acercó y comenzamos platicar un poco; acerca de gustos, música, trabajo, muchas cosas más que asumimos, teníamos en común. Después de tanta charla y darme cuenta que Mary estaba al otro lado de la mesa riéndose a carcajadas con gente desconocida para mi; Iván (el chico con quien estuve platicando toda la noche) me pidió que bailará con él. Al momento de levantarme sentí que todo me daba vueltas, y caí en la cuenta de que en realidad sí había bebido demasiado toda la noche; comenzamos a bailar totalmente despegados, y al paso de los segundos, Ivan se acercó y apoyó su cabeza sobre mi hombro, con toda la intención de susurrarme palabras excitantes al oído; el sentir su respiración caliente y agitada me puso mucho más "caliente" de lo que minutos atrás sentía; yo tan solo dejaba que él hablara y dijera lo que quisiera, al mismo tiempo mis manos ya estaban apoyadas en su espalda a la altura de la cintura; sin darme cuenta, comenzamos a salir de donde estábamos y fuimos a parar a un lado de la barra en donde estaba mucho más oscuro; comenzamos a besarnos, primero muy lento y después los besos subieron de tono; mis manos buscaban ansiosamente el zipper para tocar y sentir por lo menos alguna erección que hubiera yo provocado; y el resultado fue lo que me imaginaba: sentía un bulto encima de su pantalón. Él me apretaba contra su cuerpo, y me decía que tenía muchas ganas de sentirme, que nos fuéramos de ahí, pero yo no podía irme! Vivía en la misma casa con Mary y no tenía pretexto alguno como para salir huyendo de ese lugar.
Yo estaba excitadísima, mojada, con unas ganas tremendas de sentir ese bulto dentro de mí. Quería sentir su pene tieso como una roca dentro, sintiendo mi humedad, quería irme de ese lugar con él y poder sentir su verga.
En un movimiento que hice, me di cuenta que Mary iba hacia el lugar en donde yo estaba; así que sin que se diera cuenta, me cambié de lugar, quedando de espaldas a Ivan, quien captó deinmediato lo que podría pasar si nos veía juntos.
Mary se me acercó y me dijo:
Estás muy mareada verdad? Por qué no te vas a la casa? Te ves muy mal…
Sí, me siento muy mareada, mejor me voy –contesté yo rapidamente-
Vamos, te acompaño a tomar el taxi… -dijo Mary tomándome del brazo y sacándome del lugar-
Sólo recuerdo que me sentía excitadísima, y con unas ganas tremendas de coger; inmediatamente apareció un taxi y subí por la parte de atrás; el taxista - quien era según lo poco que recuerdo, moreno, cuerpo medio, alrededor de unos 35 años - arrancó y yo, bastante mareada, recuerdo que me recargué con los dos codos apoyados en la parte de en medio de los dos asientos y le dije:
Me podrías llevar a mi casa? Estoy muy mareada…
Con gusto srita., solamente necesito la dirección y la llevo –contestó muy amablemente el señor taxista
Mi cabeza tenía muchas ideas y no coordinaba del todo lo que yo quería decir, y en un momento de "calentura necesitada" creo yo, sin más ni más, como pude me pasé al asiento de adelante y sin darle tiempo de pensar puse mi mano sobre su pantalón y con una mirada provocadora, le dije:
Te gustaría que te diera la mejor mamada de tu vida?
El tipo se quedó sin habla, pero no quitó mi mano de sus pantalones; sólo me vio y con una de sus manos comenzó a desabrocharse los pantalones y me dijo:
Es todo tuyo chaparrita…
Sin pensarlo me acomodé y una de mis manos tomó su miembro flácido, y mi boca se acercó para comenzar a chupar lentamente. Primero mi lengua jugaba un poco con su punta, y mi mano bajaba y subía al mismo ritmo que mi boca succionaba por momentos su verga.
El tipo trataba de manejar y sentir al mismo tiempo. Y fue entonces cuando me dijo:
Vamos a ir a su casa srita?
Obvio no! – le contesté – conoces algún hotel que quede cerca?
Sí… - contestó él tartamudeando un poco por el placer que asumo yo sentía, pues no dejaba de chuparle la verga, la cual comenzaba a reaccionar.
Él pisó el acelerador y yo no dejaba de succionar; el ritmo había aumentado y mi mano también no dejaba de moverse de arriba abajo. Su verga comenzó a tener un tamaño de alrededor 20 cms. que me hizo sentir dichosa de saber que en unos cuantos minutos mi calentura iba a ser "apagada".
Llegamos al hotel; el carro entró al garage y se cerró la puerta. Apagó el taxi y entonces dejé yo de mamarle la verga por unos segundos, subí la vista y me le acerqué para besarlo; él respondió mis besos con una desesperación tal que supe que estaba excitadísimo.
Salí del taxi y comencé a subir las escaleras que daban hacia la recamara; cuando él estaba por seguirme le grité:
No se te olvide pedir los condones!!!
No estaba tan mareada después de todo…
Él se acerco a la persona que le había dado las llaves del cuarto, le pidió los condones y en ese mismo instante se los dió.
Subió corriendo a la recámara, mientras yo estaba parada frente al televisor, buscando algún canal porno para que ayudara en la ambientación. Entonces sentí como por detrás él llegaba y pasaba sus manos sobre mi cintura.
Yo llevaba una blusa de manga larga de botones enfrente y una falda corta de color negro con cierre en la parte de atrás.
Mientras él me acariciaba por debajo de la blusa, mi boca buscaba frenéticamente la suya. Nos besamos unos minutos; sus manos tocaban por encima mis pechos, mis manos no dejaban de sentir su verga por encima de los pantalones, que él, antes de subir a la recámara se había abrochado.
Lentamente me fue llevando hasta donde estaba la cama; quedando acostados y él encima de mi, sus manos tomaron las mías y las subieron, y con una de sus manos me tenía agarrada de ellas; con la otra mano, me desabrochaba la blusa buscando con su boca mis pechos y una de sus rodillas estaba entre mis piernas. Los succionaba suavemente, mientras yo no dejaba de pedirle más y más. Sentía sus movimientos y cómo mi falda se había subido y cómo su mano me tocaba por encima de mi tanga.
A estas alturas, yo estaba mojadísima y moría de ganas de sentir su verga dentro de mí.
Él comenzó a moverse más bruscamente y comenzó a desabrocharse los pantalones. En un solo movimiento, se los quitó. Con sus dedos hizo a un lado el hilo de mi tanga y empezó con un movimiento circular sobre mi clítoris. Yo estaba en la gloria, sentía delicioso como me besaba y mordía los pechos mientras sus dedos jugaban con mi chochito que ardía de calentura.
Tardamos alrededor de unos 10 minutos mientras me masturbaba y mientras yo por encima del pantalón tocaba su bulto, entonces, cambié de lugar, quedando yo encima de él; quitándome la blusa y quitándomela falda, abrí uno de los condones y comencé a ponérselo en su verga. Ya estando listo, me senté sobre ella, acomodándola con una de mis manos en la entrada de mi chochito, la cual entró muy fácilmente de tan lubricada que estaba.
Al sentir como entraba, no pude evitar gritar de lo caliente que sentía y de lo delicioso que era por fin sentir una verga dentro de mí. Comencé a moverme lentamente en círculos, mientras sus manos me tenían agarrada de las caderas. Él empezó un sube y baja que hacia que sintiera su verga hasta el tope; una de sus manos se posó en mis pechos, jugando con ellos; la otra no dejaba de jalarme hacia él.
Entre tanto movimiento, sus manos me tomaron de la espalda a la altura de mis pechos y me jaló hacía él, succionando con su boca cada uno de mis pechos… yo me movía de atrás hacia delante, sintiendo su calor, sintiendo las palpitaciones dentro de mi, sintiendo esa verga dura, caliente y mojada que entraba y salía.
Mientras me chupaba los pechos, sin salirse de mí, me acomodó hasta quedar en posición de 4 (de perrito); la cual por cierto es de mis favoritas.
Me tomó de las caderas y empezó a meterla pausadamente, sentía como a veces su punta entraba con gran velocidad, y a veces muy despacio. Con sus manos me jalaba hacia él haciendo más penetrante la embestida; cambiaba de ritmo y comencé por sentir como su verga entraba más rápido, a una velocidad increíble. Yo no podía ni pensar, tan solo sentía lo delicioso que era sentir más y más.
Me agarré de las sábanas y las apreté lo más que pude cuando sentí como me bombeaba sin cesar!
Sentía como entraba una y otra vez, como me agarraba de las nalgas y me las apretaba, sentía las gotas de su sudor sobre mi espalda, escuchaba sus gemidos, diciéndome:
Así chiquita, que rico te mueves
Eso me ponía más caliente y yo no dejaba de gritar, pedía más, y me movía hacia él, sintiendo cómo me entraba, cómo resbalaba gracias a que estaba mojadísima. Mi cabeza estaba apoyada sobre la cama, mordiendo lo que tenía enfrente; mis ganas y mi calentura eran más que mi razón; me movía contra él, cuando aceleraba sus embestidas, y yo? Yo quería más, porque estaba a punto de venirme …
El no dejó de bombear, al contrario, sus embestidas eran más al fondo, yo ya no podía más, quería más verga dentro de mi; sólo escuchaba sus gemidos y como golpeaban mis nalgas contra su pelvis.
Se hizo hacia atrás, quedando totalmente acostado y yo encima de él de espaldas. Comenzó a arañarme suavemente la espalda poniéndome de nueva cuenta caliente. Él sin salirse de mi, el "mete y saca" más adentro, jalándome de las caderas de arriba hacia abajo. Yo me apoyaba sobre sus piernas, mientras sentía como escurría mi sudor sobre mi espalda, y al mismo tiempo sentía como entraba y salía su verga dentro de mí.
Comenzamos un ritmo mucho más acelerado; él jalándome hacia él y yo tratando de sentir su verga al tope. Escuchando sus gemidos, que se volvían más acelerados al paso de los minutos. Comencé a moverme mas rápido, sintiendo como estaba a punto de venirse, aceleramos el ritmo, la respiración, los gemidos, los gritos, las ganas… hasta que los dos al mismo tiempo tuvimos un orgasmo delicioso!
Terminando la sesión, yo ya estaba más clara de ideas; y me levanté para asearme. El se me acercó y me beso y me dijo:
Ha sido el sexo mas placentero que he tenido en mi vida
Y después me abrazó.
Salimos del hotel. Y entonces sí, recordé la dirección de mi casa (qué oportuna no?).
Llegué a las 6 de la mañana, habiendo salido del bar a las 2 de la mañana…
La bronca que me aventé con Mary me la safé, diciéndole que me había quedado dormida en el taxi y que el señor taxista muy amable trató de despertarme, pero al verme tan dormida, decidió esperar hasta que despertara y hasta esa hora me había llevado a la casa…
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