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La historia puede ser relatada desde el punto de vista masculino. Conocia a tus padres, mi esposa y mis hijas también, y lógicamente las invitaciones eran frecuentes para estar de fin de semana o de vacaciones en Cuernavaca.
Lo propicio del clima hacen que uno quiera estar en la piscina, refrescándose y sobre todo descansando, te veo y me gusta tu manera de caminar, eres una niña muy sensual, tus figura todavía no es de una mujer formada, pero se adivina el talle y figura que tendrás en el futuro, desde ahora me pongo a envidiar al hombre que disfrutaría de tus caricias, de tu amor, de tus besos, esas sensaciones me motivan a estar cerca de ti.
Cualquier momento un momento en la piscina, lo aprovecho para poder tocarte, para poder sentir tus nalguitas. Y como la convivencia hubiera sido frecuente, sea por las invitaciones o por tratar de verte, hubiera sido mucho más sencillo poder sentir tu cuerpecito. Y es que los abrazos, dentro de la alberca, son supuestamente son inocentes, pero ese acercamiento me hace sentir tus senos de niña. Pensando en lo que escribiste de "Las primeras caricias", es casi igual, pero con la diferencia de que si te hubiera besado las nalguitas, abierto tu culito podido meter mi lengua dentro de ti, y así sucesivamente, digo para tomar confianza, que tu no sintieras vergüenza o alguna cuestión y por mi parte para ver tu reacción. Ya después chupar tu cosita y pasar mi lengua por tus botoncitos, ya que en esa época tus senitos todavia no crecían. Al abrir tus piernas te hubiera besado tu cosita, deleitado observando tu carnita rosada, redondita y llena. Te hubiera llenado de besos en tu cosita:
Preciosa, si, creo que aproveche una salida de toda la familia, y te quedaste estar solita conmigo. Y es verdad, me gusto tenerte así de jovencita, sentadita frente a mi, saliendo de la piscina, después de jugar un poco y aprovechar para sentir tu cuerpecito, para disfrutar de tus nalguitas ricas, y te digo después de salir del agua sentarte y bajar mi calzón de baño para que primero me tocaras mi verga, mientras mis manos bajaban tu trajecito y podía sentir los botoncitos de tus pechitos, todo con el pretexto de ponerte bloqueador solar.
Y después de decirte como debes de chupar mi pene, como debes de mover tu lengüita en todo lo largo de mi verga, introducir mi carne en tu boquita, para que muevas tu lengüita dentro de tu boca, te juro que esa sensación es maravillosa. Te pondría a hacer malabares con la lengüita en mi verga, haciendo que te movieras a todo lo largo de mi pene. En serio que seria rico empujar mi verga dura en tu boca y sentir como llega al fondo de tu gargantita.
DOS.
En otro día, y es un enorme placer escucharte decir. "se me hace un hoyito en tu pancita", Es una forma tan linda de decir cositas, y bueno preciosa, seguí insistiendo para estar solita conmigo. Ya después de lo anterior, en otro día te pedí que me pusieras bronceador en la espalda, como ya hay confianza hubiera sido sencillo que tu me tocaras el cuerpo, por mi parte te hubiera bajado el trajecito y así de espaldas te hubiera acariciado el pechito. Te hubiera insistido en que te dejaras tocar las nalguitas sin trajecito, diciéndote que las radiaciones de todas formas llegan, que deberías tener protector solar.
Así las cosas me acosté para que me pusieras el bronceador de frente, diciéndote que ya te lo había puesto y moví tu manita hacia mi verga, primero por encima del traje de baño, y así despacito meter tu mano para que sintieras mi carne dura, y como te digo, mientras sentir los botoncitos de tus pechitos. Como tu manita no se puede mover ya que estaría entre el traje de baño y mi carne, hubiera bajado ese traje para que quedara libre mi verga. Te pregunté si te gustaba sentir mi carne, en vista de que no decías nada, moví tu carita hacia mi pene, diciéndote que abrieras tu boquita, para después de decirte como debes de chupar mi pene, como debes de mover tu lengüita en todo lo largo de mi verga, lo riquísimo fue sentir como entra mi carne en tu boquita.
TRES
Así las cosas en sesión posterior, te dije que en la noche te esperaba en el WC, en el baño, cuando llegaste a mi cita te abracé, con la luz apagada, para disfrutar de tu cuerpecito lindo, poder meter mano en tu pechito y levantarte la camisita de la pijama para succionar tus pezoncitos ricos, mientras mi mano toca tu entradita, deslizando mis dedo en tu rajita. Como mi excitación aumentó dirigí tu manita hacia mi verga.
Te senté en el WC y así con la verga fuera te pedí que me tocaras, que acariciaras esa carne caliente, como estaba obscuro agarré tu cabecita y empujé mi pene hacia tu boca, diciéndote que chuparas, mientras seguía tocando los botoncitos de tus pechitos. Moví mi cuerpo para que entrara y saliera mi verga de tu boquita. Después te puse de pie y yo me senté para poder mamar tu cosita, succionarte muchas veces, metí mi lengua al interior de tu vagina, suavecita y fresca, de niña sabrosa, para después darte la vuelta y abrir tus nalguitas y hacer lo mismo, es decir chuparte. Cuando sentí que estabas calientita y satisfecha, te pedí te despidieras dándome un beso en mi verga, me lo diste lo cual incrementó mi placer.
CUATRO.
Una noche estabas en camita, silenciosamente entré a la habitación, todas las niñas durmiendo, y tu sentiste como levanté la sabana y mis manos recorren tu piel, como ya estuviste conmigo en el baño, te das cuenta de quien es, hago que te sientes en la camita, levanto tus brazos y te quito la camisa de dormir, con las manos abiertas, toco tu pechito, las bajo lateralmente y llego a tus nalguitas, así varias veces, mientras mi boca busca tus pezoncitos ricos. Como estoy de pie, pongo mi verga en tu boca y lentamente la empujo hasta sentir como entra, como tu lengüita se empieza mover, tomo ahora tu cabeza y la muevo para sentir rico. Alcanzo una manita tuya y la pongo en mis bolas, en mis huevos para que los acaricies, mientras sigo penetrando tu boquita, despacito te digo "chupame nena linda" y empiezas succionar mi pene, me gusta como lo haces. Después de un rato, saco mi verga, te pido le des nuevamente un besito en la cabeza de mi verga, te vuelvo a vestir y salgo para que duermas, diciéndote que mañana será un día especial.
CINCO
Sigo, después de la sesión en tu camita y que estuve metiéndote mano por todo el cuerpo y de que puse mi verga en tu boquita y de que me despido pidiendo le des un besito en la cabeza de mi verga.
Al otro día nuevamente en la piscina, en todo momento aprovecho para estar en el agua junto a ti y sentir tu cuerpo, por debajo del agua, tocar y acariciar tus nalguitas ricas. después de un rato, nos volvemos quedar solitos, otra vez te llevo a las camitas para descansar, para tomar sol, el silencio es total, no se escucha nada, solo las palabras de los demás que dicen que van de compras, otra vez solos, voy a ver si es verdad y los autos salieron, tu solitita. Nuevamente el bronceador, pero ahora te bajo todo el traje de baño, queda tus pies, estoy sentado y solo abres los ojos cuando me quito el short, y mi verga queda libre, solo en la noche la habías sentido. Te acerco hacia mí y puedo besar, chupar y succionar tú pechitos, enteritos los beso, y jalo con los labios tus pezoncitos ricos. Se pone duritos, mientras mi mano acaricia tus nalguitas.
Ahora te hago sentar y yo me pongo de pie, abres la boquita y otra vez estoy metiendo mi verga dura y gruesa en tu carita, en tu boquita, siento tu lengüita jugar y me das mucho placer, mis manos siguen tocando tus tetitas ricas. después de un rato te acuesto en una camita, te abro las piernitas y te succiono, te meto la lengua hasta lo mas profundo de tu cosita, esta sin vellitos, le paso la lengua muchas veces, abro tus labios vaginales y te chupo, succiono, buscando tu clítoris. Cuando siento que tu excitación aumenta, me levanto y sigo moviendo mis dedos en tu cosita, mientras mi verga la atacas con más energía. Me gusta verte así de niña disfrutando del sexo, saco mi pene de tu boca y disparo mi lechita que resbala en tu cuerpecito lindo, con tus manitas la distribuyes en tu piel, dices que se siente calientita, mientras estallas, tu orgasmo es provocado por mis dedos.
Te vuelvo a vestir, a poner el traje de baño. Te dije que seria un día especial.
SEIS.
Me gustaba ver como caminabas, verte vestida como una niña linda, moviendo su cuerpo, saber que te gusta ser tocada en tu clítoris, es algo delicioso, volver a recordar como ese clítoris, suavecito y como se resbalan mis dedos por pequeñito, disfrutar viendo la entradita, besarla es sabroso y sentir algo fresco y rosadito, en pocas palabras nunca antes tocado por mano masculina, pero ahora lo había disfrutado y deseaba seguir disfrutando de esa virginal entradita. Veía tu caminar imaginando esos los senos, pequeños, chiquitos, pero deliciosos, muy sabrosos por la textura de tu piel. Abría la boca y los podía abarcar en su totalidad, también podía y succionar los pezoncitos, sentir como se ponen duros es delicioso, excitante y hacen que se ponga dura la verga.
Así las cosas solo esperaba otro día donde estuviéramos solitos, deseaba que la noche pasara más rápido, y la oportunidad se presentó, ya la situación era más sencilla, te pedí entraras a la piscina pero sin traje de baño, por mi parte también estaba ya desnudo, me había quitado el calzón de baño dentro de la alberca, entraste saltando alegremente, te recibí, pude besar tu boquita, acariciar tu cuerpo desnudo por completo. Te eleve y disfrute de tus senos de niña cachondita, pase mi mano por tu entradita y la sentí más sabrosa que de costumbre, sin vellitos se sentía muy excitante.
Estuvimos un buen rato jugando, tú tenías mi verga en la mano y acaricias mis testículos, un enorme placer me estabas regalando. Como el tiempo era limitado, salimos de la piscina, te acosté y succione tu entradita, mientras tú me tocabas el cuerpo, sentí como mis chupadas hacían que tu organismo vibrara, sentí tu orgasmo, me dio también placer, supe que mis mamadas habían surtido efecto.
Te sentaste en la camita para tomar sol, y entonces introduje mi verga en esa linda y maravillosa boquita, me succionaste con pasión, las chupaditas eran intensas, tome tu cabeza y moví mi verga en tu interior, entraba y salía mi pene limpiamente, tu boca recibía mi carne dura y caliente. Te pedí dejaras que eyaculara dentro de tu boquita, al principio no sabias que era, pero cuando te dije que recibirías una sabrosa lechita accediste. Ni una sola gota de mi semen quedo afuera. Cuando termine seguíamos los dos excitados, te había gustado recibir toda la leche en tu interior. Nos pusimos los trajes de baño, nos besamos y cuando los demás llegaron estábamos descansando. Nadie supo que en esa mañana habías recibido por primera vez la descarga de un hombre que disfruto de una niña que le había mamado la verga. Que habías tenido tu primera sesión de sexo oral.
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