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Las mejores sorpresas y experiencias que nos da la vida ocurren cuando menos las esperamos...
Era el verano después de mi graduación de preparatoria, tenía 18 años, y estaba disfrutando de unas merecidas vacaciones antes de ingresar a la universidad. Tenia un buen trabajo el cual me proporcionaba dinero extra para mantener un auto, cubrir varios gastos, divertirme, y para ahorrar un poco para los gastos universitarios venideros. Estábamos a fines de Julio, y la temporada de calor estaba en su apogeo, así es que cada fin de semana trataba de pasarme la mayoría del tiempo en la playa, principalmente por dos razones; una por que el clima era menos cálido en la playa, y dos por que había muchísimas chicas las cuales eran blancos potenciales para saciar mi interminable morbo sexual.
En la preparatoria yo era miembro del equipo de lucha Greco Romana, y los beneficios de ese deporte eran sumamente evidentes en mi cuerpo y también en mi condición física. Estaba bien formado, musculoso, fuerte, alto, y aunque no muy guapo tampoco era feo, y dotado con un pene formidable que erecto completamente en ese tiempo mediría unos 20cm (8 pulgadas) y con un diámetro de aproximadamente 6 cm.; y tenia (¡aún tengo!) un gran sentido del humor y sabia como hablar y tratar a las chicas. Sin pena alguna admito que en ese tiempo mi objetivo principal era el de conquistar a las chicas. Mis hormonas me tenían siempre "a mil", y mi morbo lujurioso por satisfacer mis necesidades sexuales era interminable. Así es que me pasaba el tiempo buscando, asechando, y enamorando a cuantas chicas pudiera conquistar; y especialmente entre más jovencitas, tiernas, e inocentes mejor.
Me encantaba desvirgar a las chicas, casi diría yo que era mi especialidad. Me llenaba de placer el saber que yo era el primero en tocar y explorar sus tiernos cuerpos con mis manos y con mi boca, en ser el primero en mamar sus clítoris, en ser el primero en sentir sus inexpertos cuerpos retorcerse, ondularse, y jadearse con placer al estallar en el loco frenesí de su delirio sexual, en ser el primero en hacerlas estremecerse en su primer orgasmo, y por supuesto ser el primero en ver fruncir sus caras al sentir la embestida de mi pene hasta el fondo de sus estrechas panochitas y finalmente ver como cambiaban sus expresiones de dolor, a satisfacción, y finalmente a locura total cuando por primera sentían el calor de mi semen dentro de ellas.
Y es así como en ese periodo de mi vida yo tenia varias amigas a las cuales me mantenía ocupado alternándolas de día a día sacándolas a pasear, yendo al cine, a cenar, y por supuesto siempre disfrutándonos sexualmente cuantas veces pudiéramos.
Esa mañana me había levantado temprano y ya había terminado con mis deberes hogareños. Después de una semana de trabajo ocupadísima no había tenido oportunidad de salir con ninguna de mis "amigas" toda esa semana, así es que yo ya estaba desesperado para ir en busca de una de ellas y saciar mi sed sexual. Pero ese día, el destino tenía unos planes diferentes para mí...
Estábamos desayunando y comentando a cercas de nuestros planes para el fin de semana. En eso suena el teléfono el cual mi mamá lo contesto; era Cristina, una buena amiga de mamá. Cristina era una señora divorciada con tres hijos que vivía cercas de nuestra casa al voltear la esquina de la manzana. Mi mamá y ella se habían echo buenas amigas cuando tomaron juntas unos cursos de Ingles en la escuela de educación para adultos unos cuantos años atrás. Desde entonces Cristina y mama eran inseparables. Cristina era unos dos o tres años mas joven que mamá, y su situación era un poco confusa para mi, que en realidad nunca había tenido interés por saber, pero sabia que se había divorciado como unos cinco años atrás, tenia dos hijas 13 y 12 las cuales ya las había identificado como futuras "amiguitas".... Con el tiempo mi mama se había convertido en la "hada madrina" de Cristina, siempre ayudándola, y siempre sacándola de apuros.
No poniendo mucho interés a su conversación seguí disfrutando mi desayuno. Hasta que escuche mi nombre en la conversación... "¡Si!" dijo mi mamá.. "aquí esta..... "no, todavía no se va.." "Si como no..." con horror levante la cabeza y comencé desesperadamente a mover mi dedo negativamente hacia mi mama al mismo tiempo que meneaba mi cabeza en señal negativa.... "Yo le digo que vaya… no te preocupes" ¡Esa conversación y esas palabras las conocía muy bien.... mamá ya me había comprometido a prestarle ayuda a Cristina!
"No te enojes" mi mamá comento mientras colgaba el teléfono, "Dice que su auto esta haciendo ruidos extraños, y que si por favor podrías revisarlo".... "no te va a tomar mucho tiempo, dile lo que tiene mal y luego te vas..eso es todo" mi mama continuo en un tono de "¡mas vale que lo hagas, o me enojo contigo!" .... "Esta bien" le conteste todo enfadado sabiendo que no iba a ser tan fácil, su auto era un vejestorio y casi siempre terminaba tomándome todo el día reparando sus averías. Y para el colmo, la temperatura del día ya había incrementado a un nivel incomodo... "Bueno..." comente entre mi.. "cuando menos podré ver a Ana"... la hija mayor, a la cual estaba empezando a mostrarle interés.... me cambie de ropa y me puse el mas ligero pantalón corto y la mas ligera camiseta que pude encontrar, saque mis herramientas de la cajuela de mi auto, y me encamine a casa de Cristina.
Unos minutos mas tarde estaba timbrando en la puerta de Cristina.... no me gustaba mucho ir a su casa, a Cristina le gustaba fumar y su aliento, ropa, y casa siempre tenia ese olor tan característico a cigarro... Yo no diría que me repugnaba el olor pero si era un poco desagradable para mi.... En lo que va de Cristina, en realidad nunca había pensado en ella como mujer, y mucho menos cuando me estaba divirtiendo tanto con mis amigas. Cristina era la amiga de mama, la vecina, la señora divorciada con dos hijas que vivía cercas, la mamá de Ana mi siguiente conquista.
La puerta se entre abrió y la cara de Cristina apareció por la ranura," ¡ah, eres tu Mi’jo (así se refería a mi en forma amistosa), no te esperaba tan pronto!" la oí decir mientras removía la cadena de seguridad de la puerta y se apresuraba a abrirla. Al abrir la puerta entre a la casa dejando mis herramientas afuera. De inmediato mis ojos se fijaron en Cristina mientras cerraba la puerta, tenia puesto un camisón corto de dormir que estaba casi completamente abierto y desabotonado en el frente. Su pecho y vientre se veían entre las solapas de la camisa y sus bragas tipo bikini acentuaban sus caderas exquisitamente. Cerrando la puerta con la cadera, la note desorientada, medio ida, y un poco tambaleante mientras comenzó a abotonarse la camisa con una mano sujetando en la otra un baso con un tipo de bebida. Al notar que mi mirada estaba fija en su cuerpo con mi boca semiabierta se enrojeció. Rápidamente se voltio dándome la espalda y se dirigió hacia la cocina, pero ya era muy tarde, al observar su figura mi pene comenzó a hormiguear.
Para una mujer madura su cuerpo estaba bien conservado, su estatura no mas de 1.55 m, pelo largo negro, con cara y cutis de una adolescente, además le gustaba bromear con mi mama que todavía podía encontrar ropa en la sección "Pettit" en las tiendas. Pero siempre se vestía modestamente con ropa suelta y blusas sencillas sin escote. Su pelo siempre peinado sencillamente y con poco o sin maquillaje en su cara. En las pocas conversaciones que había participado con ella, se mostraba recatada, respetable, y muy decente. Así es que en situaciones normales yo no le ponía atención alguna a Cristina.
Observándola media desnuda en frente de mi fue una agradable sorpresa. Sus piernas a las cuales nunca les había puesto atención estaban bien formadas, su cadera y sus nalgas se meneaban sensualmente de un lado a otro y su cintura era estrecha con un abdomen firme casi como las de las chicas con las que yo andaba.... "¿Quieres acompañarme con un trago Mi’jo? No te preocupes no le diré a tu mamá" me pregunto al terminar de empinarse el que ya tenia en sus manos y empezando a prepararse uno mas. "No gracias, por el momento no, tal ves después" le conteste acercándome a ella todavía admirando su casi desnudo cuerpo y también un poco intrigado con su comportamiento no común para ella. Al terminar de prepararse su bebida, se voltio hacia mi, y reclinándose sobre el filo del contador de la cocina, le dio un trago mientras me miraba. Y así, mientras yo recorría su cuerpo de pies a cabeza con mis ojos, ella comenzó a hacer lo mismo conmigo.
"Como as crecido Mi’jo" todavía viéndome mientras le daba tragos a su bebida. Poniendo un poco mas de atención me dí cuenta que sus ojos estaban irritados, pero no irritados por que estaba tomando, pero por que había estado llorando. Era obvio que no había dormido bien y, aunque fuera temprano en la mañana, ella ya estaba un poco ebria. Un poco nervioso y tratando de hacer conversación rompo nuestro mirar y veo alrededor de la casa "¿Donde están los demás?" le pregunté cordialmente. "Están pasando este fin de semana con su papá" respondió con una mueca despectiva en su cara. " ¿Entonces estas solita?" le respondí con comprensión. "Sí, regresan mañana" me responde y veo que sus ojos se llenan de lagrimas mientras le da otro trago a su bebida. "¿Pero si regresan mañana, por que tan triste?" le pregunto. "Hay Mi’jo, si supieras" me responde quedándose pensativa con su mirada fija en el vacío. Tomando ventaja de eso momento de silencio, me deleite corriendo mi mirada por todo su cuerpo. Sus piernas se veian fabulosas, sus caderas exquisitas, sus senos grandes, firmes, y apetecedores. En su cara enseñaba su fatiga y su pero sus labios eran finos, suculentos, y queriendo ser besados.
Me acerque a ella para seguir observándola mas detalladamente de cercas, ella me observó acercarme pero no se movió. Poniendo mi mano sobre su hombro la vi directamente a la cara, baje mi mano sobre su espalda y se la talle con ternura. El olor de su cuerpo penetro mis marices embriagándome con su esencia. Tomando la bebida de su mano le doy un trago, era un brandy con cola, devolviéndole el baso a su mano y le dije "¿Por que no me cuentas un poco?" viéndola fijamente tratando de entablar conversación haber si así podría pasar un rato mas junto a ella. "No Mi’jo, no me entenderías, cosas de gente grande" me contesto. Desilusionado, un poco frustrado, y tratando de ocultar mi leve frustración le respondí "entonces dime que tiene el auto, haber que puedo hacer" pensando entre mi "Hmmm, no va a ser tan fácil" mientras mi mente se forzaba tratando de generar un entre, un gancho, un algo. Algo tenía que presentarse para poder seducirla.
Una vez mas ella me ofreció un tremendo espectáculo al caminar alrededor del cuarto buscando las llaves del auto. Yo atentamente seguía cada uno de sus movimientos deleitándome con los movimientos de su cuerpo. Mientras buscaba sus llaves empezó a contarle lo que le había sucedido. "Ayer mis amigas tomaron la oportunidad de que mis hijos no estaban en casa y me invitaron a comer, al cine, y después a bailar un poco. De regreso a casa ya noche, iba yo a parar en la tienda de conveniencia para comprar algo de comer para esta mañana, y para comprar cigarrillos los cuales ya se me habían acabado. Antes de llegar a la tienda, el auto empezó a hacer unos ruidos extraños. El ruido se oía al acelerar pero más al desacelerar. No creo yo que sean los frenos por que esta frenando bien pero el ruido siguió aumentando según me acerque mas a casa. Así es que con miedo de quedarme tirada en la carretera con el auto descompuesto, me vine directamente a casa sin parar. Esta mañana le hable a tu mamá por teléfono tan pronto me levante; y aquí nos tienes". En eso, entre los cojines del sillón encontró una cajetilla de cigarrillos, su cara se le ilumino con una leve sonrisa por unos instantes sola para fruncirla casi de inmediato al darse cuenta que la cajetilla estaba vacía. Frustrada la arrugo en su puño y la aventó al suelo. Finalmente encontró las llaves del auto.
"¿Tu no fumas, verdad?" me pregunto al acercarse a mi para darme las llaves del auto. "No, lo siento"... le dije mientras continuaba mirando su casi desnudo cuerpo. A este punto yo ya había perdido toda cautela, cortesía, y pudor con ella. La estaba viendo con miradas penetrantes, directas, y sin prudencia. Mi morbo por ella ya se había enardecido y a este punto quería que se diera cuenta. Por su cuenta ella parecía que me consideraba uno de sus hijos o persona cercana a ella, y su pudor, siendo la forma en que estaba vestida enfrente de mí, ya se había relajado. Por mi mente corrieron varios senarios, podría ser que no le importaba por el nivel de confianza que sentía conmigo siendo yo el hijo de su mejor amiga, o tal vez por la bebida la cual la había ya relajado mas de lo común, o por que le gustó la forma en que yo la estaba observando. Claramente percatándose de mis miradas sobre ella se sonríe diciendo "Se te vana salir los ojos mijo" con un tono sensual y una sonrisa picaresca. Con las llaves en la mano se dirigió hacia mi en un vaivén sexualmente provocativo, pero casi juguetón, como dándome un espectáculo; no sabiendo que me estaba poniendo "a mil".
Al tomar las llaves me apresure a la puerta para que no se diera cuenta del bulto que se estaba formando bajo mis pantaloncillos. "Ojalá y no sea algo muy grave" me dijo asomando la cara detrás de la puerta y escondiendo su cuerpo de la vista pública. Volteando hacia ella, la veo poner una cara de tristeza, "no tengo mucho dinero para una reparación cara". "Ya veremos" le conteste y me dirigí al auto.
Con la imagen de su cuerpo en mi mente, y pensando intensamente en como poder tomar ventaja de la situación me puse a revisar su auto. Yo mas o menos ya sabía lo que le estaba pasando al auto. Mi hermana tenía un auto igual al de Cristina y por lo que me había explicado tenia una buena idea de lo que le estaba pasando. La reparación no era nada grande, solo tenia que remplazar las zapatas de los frenos. Una reparación relativamente sencilla y no muy cara.
Con el sol en mi cara y el calor incrementando me senté en el suelo recargado en el auto y me puse a evaluar la situación... Tenia en mis manos una situación única e interesante, con unas circunstancias imprescindibles, y posiblemente una oportunidad que tal vez nunca se presentara nuevamente en mi vida. Cristina estaba un poco tomada, tal vez tratando de reponerse de una borrachera la noche anterior o tal ves tratando de satisfacer su necesidad de nicotina a través del licor, pero de cualquier manera medio ebria. Estaba sola, con seguridad sintiéndose olvidada, abandonada, y definitivamente extrañando a su familia o a alguien junto a ella. Estaba en una situación económica un poco apretada. Al parecer se había fijado un poco en mi.... y definitivamente ella se había fijado en mi admiración de su cuerpo.
¡En ese como una avalancha de ímpetu mi morbo estallo dentro de mi! Una realización casi inconciliable se formo en mi mente, algo que hizo mi cuerpo se erizara con anticipación. "¡Si, si!" pensé dentro de mi, "¡Porque no!" esta sola, triste, semidesnuda, y un poco ebria. Sentí mi pene inflamarse mientras que por mi mente un alud de consideraciones, pensamientos, fantasías, motivos, y razones repercutían intensamente en mis pensamientos. Esta mujer madura, la amiga de mi madre, ya se me había antojado, ya se había metido en mi mente, ya estaba yo deseándola infinitamente. A pesar de todos mis percances, decidí en ese momento cuando menos tratar. "¡Porque no!", "¡Porque no!", "¡Porque no!" continué repitiéndome eso dándome animo. Lo peor que podría pasar es el que ella se molestara, le contaría el incidente a mamá, y no me escaparía de una buena regañada, castigada, y paliza por parte de mi madre. Pero valdría la pena.
Ya decidido y llenándome de valor, prepare lo mejor que pude en mi plan de seducción, y tomando valor del morbo que sentía por ella me dirigí a la puerta limpiándome las manos de la grasa y tierra que se me habían ya acumulado repitiendo una y otra vez dentro de mi "De una forma u otra te voy a coger", "te voy a coger", "te voy a coger".
Ella me vio acercarme y abrió la puerta con una sonrisa "¡Mira nomás como te ensuciaste en un ratito Mi’jo!", exclamó al verme todo sudado y sucio. "No es nada" le respondí " es normal" para esta clase de trabajo; "nada que una buena enjabonada no pudiera quitar" le conteste mientras me secaba el sudor de mi cuello fingiendo la mejor cara de afligido que pudiera poner. Su sonrisa desapareció de inmediato y una cara de angustia apareció en ella, "¿Y que es lo que tiene mal el auto?" ella me preguntó con la voz casi quebrantada y dándole un trago a su bebida.
"Pues mira....." Allí es cuando empecé una letanía de problemas que en realidad sí tenia el auto pero no irreparables. Su barbilla comenzó a temblar y sus ojos se llenaron de lagrimas que rápidamente comenzaron a derramarse y a correr por sus mejillas. Sollozando se sentó en el sillón mientras yo la seguí y me pare enfrente de ella; en ese momento sentí un poco de pena por ella y empecé a sentirme mal. Ya iba yo a abandonar mi idea de tratar de seducirla debido a su estado, cuando en eso ella se agacha para dejar su bebida en el suelo. Al agacharse su camisón se abrió exponiendo su gran busto a mi vista, eso hizo que mi pene se empezara a inflamar fuera de control haciéndome olvidar cualquiera duda o pena que tenia por ella. Mi boca ensalivo profusamente nomás imaginándome mamando sus senos; mientras mi pene continuo expandiéndose sin control. Tuve que restringirme emocionalmente para no abalanzarme sobre ella..
Para disimular mi erección, me arrodille en frente de ella, y tome sus manos en las mías posándolas sobre sus rodillas. "No llores" le dije.." todo tiene solución" mientras continuaba agachada sollozando y yo disfrutando la vista de sus exquisitos senos. "Hay Mi’jo, como quieres que me no aflija" me dijo entre sollozos y levantando su cara viéndome a mis ojos. "Ese es el único auto que tengo, no tengo dinero para repararlo, lo necesito para ir a recoger a mis hijos mañana, si no voy mi ex-marido se va a quedar con ellos por otra semana y los extraño muchísimo. ¡Y para acabarla de joder, se me terminaron los cigarrillos y no me he fumado uno desde ayer!" Con verdadera compasión le alce la barbilla y levante su bebida del suelo para que tomara algo para calmarla. Ella tomo el baso y yo baje mi mano posándola sobre su rodilla. Aún recuerdo la gran sensación que sentí al tocar su cuerpo, fue como un toque eléctrico que sacudió mi cuerpo. Casi temblando con el placer de tocarla, alcé la otra mano y le seque las lagrimas con el pañuelo que tenia en mis manos. Ella lo tomo de mis manos y lo continuo usando, mi otra mano quedo libre para posarla sobre su otra rodilla.
"Mira" le dije mientras comencé a acariciar tenuemente su piel con mis dedos sobre su rodilla, "tengo un amigo que me fía refacciones de auto",ella seguía sollozando, "déjame ver si puedo cuando menos reparar lo mas importante". Continué mientras poco a poco incrementaba mis caricias sobre sus rodillas. "¿De veras?" me pregunta con un semblante de ilusión. "Si, de veras", le respondí con una sonrisa mientras movía mis manos mas y mas arriba sobre sus muslos. Mi pene a este punto pulsando desesperadamente, estaba tan cercas de ella que sentía el calor de su aliento sobre mi cara. Una vez mas tuve que luchar internamente con mis deseos de nomás aventarme sobre ella y allí mismo tratar de cogérmela. En eso, en un gesto de alegría, ella deja su bebida en el suelo y extiende sus manos poniéndolas sobre mis hombros. "Seria maravilloso si pudieras hacer eso por mi... ¡Te lo agradecería muchísimo Mi’jo!". En eso una mirada de sorpresa inundo su cara "¡Oye, de veras que estas fornido!" exclamo con admiración mientras sus manos apretaban mis hombros, brazos mientras sus ojos merodearon mi amplio torso. Mirándola atentamente veo como ella muerde su labio y fija su mirada en mi pecho mientras un leve suspiro surge de sus entrañas al mismo tiempo que sus pupilas se dilatan como en un leve transe. Tomando ventaja del momento lentamente deslice mis manos sobre sus muslos más y más arriba. Al llegar a la mitad de su muslos siento que su piel se erizarse, "aahh" exhala casi imperceptiblemente volviendo a la realidad, me mira a los ojos con una sonrisa medio picara y muy disimuladamente pone sus manos sobre las mías, las retira de sus muslos y se levanta de donde estaba sentada llevándose con ella su baso que ya estaba vació meneando el hielo dentro de el y diciendo. "Ufff que calor! Me voy a servir otro trago. ¿Seguro que no quieres uno para refrescarte?" Yo me quede hincado donde estaba temblando de la emoción que sentía en ese momento y también tratando de hacer tiempo para que se me bajara la tremenda erección que tenia, con la garganta seca le respondí "Si por favor, pero prepáralo suavecito todavía tengo mucho trabajo que hacer" mientras la veía moverse admirando sus sedosas piernas, con la boca hormigueándome imaginándome besándolas.
Unos minutos mas tarde, después de haberme tomado unos tragos con ella, me apresure a la puerta para ir en busca de las refacciones que necesitaba. Ya encaminado ella se asoma por la puerta y me pide que si por favor podía traerle una cajetilla de cigarrillos. "Si, ya mero te compro cigarros" pensé entre mi con una sonrisa picara al pensar en que ella seguiría tomando en lugar de fumar. En menos de una hora ya estaba de regreso, ella tenia prendido el toca cintas y las melodías de un bolero melancólico se oían claramente resonando dentro de la casa. Con cautela me asome por una ventana y la observe por un momento. Estaba sentada, triste, cantando al ritmo de la canción y dándole tragos a su bebida.... me sonreí con satisfacción. "Así es, emborráchate"...me dije a mi mismo formando una imagen en mi mente de ella, inconsciente con su borrachera, tirada en la cama, mientras yo hacia con ella lo que yo quisiera.
Con ella en mi mente me puse a reparar el auto. Entre mas rápido terminara, mas rápido iba a tener tiempo de tratar de seducirla, y por supuesto podría usar mis servicios y esfuerzos en su auto como gancho. Al oír el traqueteo, ella abrió la puerta y me grito preguntándome si había comprado los cigarrillos. Con la mejor cara de "olvidadizo" y "arrepentido" le dije "nooo, se me olvidaron con las carreras, discúlpame". Ella hizo una mueca de frustración y descontento "¡Hay mijo con los que los necesito!" respondió golpeando uno de sus pies en el suelo quedándose parada en el umbral de la puerta con una mirada triste. El sol ya estaba en su apogeo y la luz del día hizo que su camisón que todavía tenia puesto se transparentara aun mas y su cuerpo se translució espléndidamente. Viéndola, me levante de donde estaba y me encamine hacia ella. Tenia que acercarme a ese panorama tan encantador. "Voy a terminar pronto de todo esto" le dije mientras me encaminaba a ella que continuaba parada en la puerta con la vista fija en el suelo y medio molesta "cuando termine y vaya a probar el auto te comprare unos" le dije mientras me detenía enfrente de ella. "¿Esta bien?" le pregunte mientras con mi mano le levantaba la barbilla para verla a los ojos. Ella me da una leve sonrisa y me ve con ojos llorosos y me dice " ¿me lo prometes?" "¡Te lo prometo!" le respondí poniéndome una mano en mi corazón...
Como una hora mas tarde ella abre la puerta y me pregunta "Ya Mero?", "Siiii, ya mero" le respondo volteando hacia ella. Mostrándome un baso me dice en voz alta "¿Quieres algo de tomar?"; "¿Qué es?" le pregunto; "lo que estoy tomando yo" me responde. Voy y le doy un trago a la bebida, quería asegurarme que en realidad seguía tomando, y en efecto así era, pero esta vez note que el trago estaba un poco más fuerte. Pensando rápidamente le digo "esta muy suavecito" devolviéndole el baso... "le pones un poquito mas sabor, por favor" guiñándole un ojo, "si, claro" me contesto dirigiéndose a la cocina a agregarle un poco mas de brandy conmigo detrás de elle "¿Ya almorzaste?" le pregunte mientras tanto. "no" me contesto mientras preparaba la bebida" como te conté, iba a comprar algo anoche pero mejor me vine a casa". "¡Has de estar hambrienta!" le conteste dándole una cara de preocupación pero regocijándome internamente. "Haber si esta mejor" me dijo devolviéndome el baso... yo haciendo que le daba un trago grande lo probé para asegurarme que en realidad le haba puesto mas brandy, y si estaba fuertísimo. "¡Mmm, perfecto!" le conteste mientras le pasaba los ojos de pies a cabeza con obvia intensidad…
Para ese entonces con el calor yo ya me había quitado mi camiseta y tenia mi torso desnudo, el brillo del sudor acentuaba mi musculatura. Con placer vi. como sus ojos merodean mi torso una vez mas, extendiendo lentamente uno de sus brazos posando la palma de su mano sobre mis pectorales, y empezó a tallarlos, pero esta vez con mas sensualidad que la ves anterior. Inhalando lentamente hago que mi pecho se expanda mientras me inclino hacia ella acercándome a su rostro "¡Estas empapado se sudor!" me dijo mientras continua tallando mi pecho. Su inebriado aliento bañando mí cara mezclándose con el perfumen de su cuerpo penetrándome una ves mas intensamente. Mi pene casi estalla dentro de mis pantaloncillos al sentir sus uñas rasgar suavemente mi piel mientras ella fijaba su vista en mis pectorales. Esta vez no trate para nada en ocultar mi bulto, al contrario quería que se diera cuenta de su efecto en mi. "¡Ya mero!" pensé a mi mismo. Puse mi mano sobre la de ella y la apreté a mi pecho restregándola aún más contra mi piel. Pretendí darle unos tragos a mi refresco mientras observaba su mirada hipnótica en mí. Con la excusa de poner el vaso sobre el contador, me acerque a ella. Le di un suave beso sobre su mejilla y le susurre al oído "habrá tiempo para eso mas tarde, ahora tengo que terminar" de inmediato me volteé, y me dirigí al auto dejándola pensativa. Mientras me encaminaba sentí su mirada penetrante sobre mi. Yo me sonreí al pensar "es cuestión de tiempo". "¿Y tu refresco?" me pregunta "Tómatelo tu, después me haces otro" le dije guiñándole un ojo... ella se sonrío, levanto el baso en señal de "salud" y se empino el baso. "Mira ya casi acabo, déjame apurarme y así podré ir a comprar algo de comer y tus cigarrillos" le dije mientras cerraba la puerta.
Tres cuartos de hora mas tarde ya había terminado, guardé mis herramientas y limpié alrededor del auto; ya eran como las 11:30 de la mañana y el sol estaba que ardía y el calor tremendo. Conociendo bien su casa me dirigí hacia el patio trasero de la casa para buscar una cubeta y jabón para lavarme las manos. Por la venta pude observar que ella seguía sentad escuchando música nostálgica, note que ya se había terminado la bebida que me había preparado. No queriendo molestarla hasta que me aseara un poco, me apresure a lavarme las manos pensando en cual seria mi siguiente paso. Tenía en mis manos una oportunidad fenomenal y tendría que ser muy hábil para no desperdiciarla; no sabiendo que mi buena fortuna ya había decidido por mi….
Hincado en el medio del pasto, con mis manos en una cubeta llena de agua y jabón, estaba yo absorto concentrándome y tallando mis manos y brazos con un cepillo. Quería terminar lo más pronto posible para regresar con ella y continuar con mi seducción o con mis planes de cogérmela de cualquier forma que pudiera. Por el momento, lo único que tenia a mi favor era su estado de ebriedad, y su depravación de nicotina. Un baile, un beso, una conversación cachonda, una caricia indebida, un baño, decirle que me gustaba, que su cuerpo estaba bien bueno; y así estaba yo absorto en mis pensamientos cuando escucho..
"¿Por que no me avisaste que ya habías terminado?" Al levantar mi mirada lo primero que vi fue sus hermosas piernas en frente de mi. Tan concentrado estada yo en mis pensamientos hacia ella, y cual seria mi siguiente paso, que no me di cuenta cuando salio y se aproximo a mí. Justo al voltear hacia arriba su corto camisón se levantó con una ráfaga de viento dándome el placer de ver su cuerpo hasta su cintura. Con gusto la observo un poco tambaleante apresurándose a bajarse el camisón mientras se hincaba en frente de mí. "No quería molestarte" le respondí mientras me deleitaba una ves mas viendo su cuerpo una ves mas a través de su casi transparente camisón. Me seguí tallando las manos. La parte trasera de la casa estaba cercada y muy privada; nadie podía vernos, ni de las casas vecinas, ni de la calle. "Déjame te ayudo" me dijo tomando en sus manos la manguera que estaba a un lado de la cubeta. "Te vas a mojar" le conteste y de inmediato me congele pensando en lo que había dicho. "¿Mojar?..hmmm" pensé de inmediato al imaginarla con ese camisón mojado, pegadito a su cuerpo, y transparente. "Bueno, si gustas" le respondí reaccionando de inmediato a mis pensamientos.
Ella me sonrió con una sonrisa casi infantil, pero definitivamente pude observar con satisfacción que ya las copas se le habían subido. En eso, ella jala el gatillo de la válvula de la manguera y un chorro de agua se dispara dentro de la cubeta alzando en un instante la abundante espuma de jabón que contenía y aventándola sobre mi cara y entrándome a mis ojos. De inmediato yo reaccioné con el ardor del jabón y me restregué la cara con la parte trasera de mi mano... eso hizo que mas jabón se posara en mi cara haciendo peor la situación. "¡Iiiigghhh!, ¡Híjole! ¡Perdón mijo, perdón!" grito asustada mientras tallaba mi cara con sus manos y echándome agua a la cara con al manguera y mojándome casi por completo. "No te preocupes" le respondí sonriendo alegremente mientras extendía mis manos hacia ella limpiándole jabón que también se había posado sobre su cara y cuerpo. "Además es refrescante" le dije mientras pasaba mis manos por su amplio pecho tallando sus senos tratando de disimular que yo también le quitaba el jabón de su cuerpo. Dándose cuenta de lo que estaba haciendo ella responde "Ah Siiii" en una forma burlesca y abre por completo el chorro de agua de la manguera empapándome completamente. "¡Siiiiii...!!!!" respondí yo de inmediato mojándola con el agua enjabonada de la cubeta. De inmediato su camisón se le pego a su piel y sus pezones se irguieron al sentir lo frío del agua.
Mi pene se inflamó de inmediato, mi lujuria por ella me absorbió por completo, y mi brío sexual exploto en ese momento. "¡Ahora es cuando!" me dije a mi mismo i trate de abalanzarme sobre ella. Cristina se levanto y empezó a correr alejándose de mi mientras continuaba apuntando el chorro de agua hacia mi; tomando la cubeta la seguí por el patio aventándole agua y mojándola también. Completamente mojada su ropa estaba casi transparente y adherida completamente a su cuerpo, ¡Todo se le veía con detalle, sus nalgas, sus aureolas, sus pezones, su bello pélvico, todo! Mi pene ahora si completamente dura y pulsante y lista, en mi mente solo un objetivo, el de arrasar con ella. Al terminarse el agua de la cubeta la solté y proseguí a tratar de quitarle la manguera; rápidamente la alcancé y abrazándola por detrás la sujete, le quite la manguera y proseguí a mojarla mientras restregaba su cuerpo fuertemente contra el mío. Me asegure en agarrar fuertemente uno de sus senos apretándolo, mientras la sujetaba me asegure que mi pene se posara en la raja de sus nalgas. Ella no protesto para nada mientras la rociaba con el agua riéndose fuertemente y tratando de quitarme la manguera. Entre risas, gritos, y carcajadas Cristina se retorcía y doblaba su cuerpo tratando de librarse de mi. A este punto ya su camisón se había abierto por completo, sus bragas blancas ya estaban semi-transparentes con el effecto del agua, y su cuerpo se veía formidable… La deje tomar cargo de la manguera así librando mis manos las cuales las empecé a deslizar libremente por sus senos, abdomen, y torso.
Yo ya estaba sin frenos, y supuse que para ese tiempo ella también ya estaba caliente, cachonda y lista para mi. Aun jugueteando fingí soltarla y deje que se deslizara y librara por un instante de mi abrazo, tomando esa oportunidad agarre su camisón, que ya estaba desabrochado y empapado, y de un jalón lo deslicé de su cuerpo. De inmediato ella soltó la manguera y aun riéndose trato de correr hacia la casa. En dos o tres pasos la alcance y tomándola por la cintura caímos al pasto mojado con ella debajo de mí, los dos todavía riéndonos. Aun jugueteando siguió retorciéndose tratando de escabullirse, mientras aprisioné sus piernas por detrás con mis manos tome la oportunidad de deslizar y quitarme mis pantaloncillos y trusas, los cuales se resbalaron sin esfuerzo dado lo mojado que también estaban. Cristina sin darse cuenta continuaba con sus esfuerzos en soltarse.
Acometido con mis acciones ya no podía retroceder. Listo y dispuesto a acogérmela, de un solo tirón le rompí sus bragas y con un solo movimiento (recuerden era luchador Grecorromano) brinque sobre ella la volteé boca arriba y me posé entre sus piernas; ella nomás me vio con cara de sorpresa. Sin darle tiempo de reaccionar con mis manos tome sus brazos prensándolos contra el césped cada lado de ella; de inmediato le di un beso fuerte, veraz, apasionado, y candente mientras al mismo tiempo comencé a tallar mis caderas contra las caderas de ella con movimientos frenéticos y desesperados prensando mi pene erecta entre los dos.
Por unos momentos, que parecieron interminables, mantuve mis labios pegados sobre los de ella silenciando los sonidos quejumbrosos y protestantes que emanaban de su garganta, pataleando intensamente ella hacia un verdadero esfuerzo tratando de soltarse de mí. Por unos instantes creí que iba a fracasar en motivarla, y en mi mente ya estaba formulando como restringirla para forzarla y cogérmela. Pero no fue necesario, poco a poco sus gemidos menguaron, su pataleo ceso, y sus esfuerzos fueron mas leves segundo tras segundo hasta que se desvanecieron por completo. ¡Finalmente abrió su boca y me entrego su lengua! Nuestras bocas se unieron con un fulgor desmesurado, sus previos gemidos quejumbrosos se convirtieron en sonidos de placer, mientras su resollar adquiría ese maravilloso sonido rítmico de una mujer enardeciéndose con su fuego interno. Yo ya estaba que estallaba, soltándola de las manos me abrasé contra ella con un solo brazo mientras ella ataba los suyos fuertemente a mi cuello, de inmediato con mi otra mano tome mi pene y la apunte a su concha. Percatándose de mis intenciones ella de inmediato abrió sus piernas y levanto su pelvis, la punta de mi pene se alojo de inmediato a la entrada de su concha. Al sentir el calor y la humedad de sus jugos empuje mis caderas hacia ella ensartando la cabeza de mi pene en su concha. Sintiéndome alojado en su entrada dejo de besarme, inhalo profundamente, arqueo su cuerpo, y doblo su cabeza intensamente hacia atrás abriendo sus piernas ampliamente y meneando y empujando su pelvis hacia mí urgiéndome a cogerla. "¡Cógeme!", "¡Cógeme!", "¿Que esperas?", "¡Métemela!" me dijo entre resoplados alterados mientras continuaba meneando y empujando su pelvis. "¿Querías cogerme desde esta mañana, verdad?" me dice con desesperación lujuriosa "¿Verdad?". Pulsando mi pene hago que cierre sus ojos con placer saboreando la sensación haciéndola gemir con gusto "¡Si!" le dije, "¡desde que te ví esta mañana!" le sonreí mientras alzaba mi torso agarrándola firmemente de las caderas. "¡Yo también!", "¡Yo También!" gimiendo y atragantando saliva con esfuerzo "Yo también quería que me cogieras!" Sus meneos y jadeos se intensificaron al sentir mi cuerpo acomodarse entre sus piernas. Su respiración incremento a un ritmo desesperado. "¡Hazlo!", "¡Hazlo!", mirándome intensamente con ojos resolutos "¡Ya no aguanto!", "¡Quiero venirme contigo dentro de mi!" ya casi en su punto de orgasmo mientras yo la observaba como en un trance hipnótico gozando a cristina en su momento de pasión.
Hay momentos en nuestra vida que en nuestras mentes se forman como unas imágenes perpetuas. Esa imágenes define situaciones, episodios significantes en nuestro ser por el resto de nuestras vidas. Para mí, Con Cristina, fue ese instante, ese segundo previo a ensartarle mi pene. La imagen de ella revolcándose con delirio sobre el césped, su pelo negro, largo alrededor se su cara, su espalda arqueada, sus senos llenos estirándose sobre su pecho agitado, sus manos jalando sus pezones oscuros erectos, su rostro con expresión de placer, sus piernas retorciéndose con furor, mis manos sujetando sus cadera, mi glande ensartado en la entrada de su vagina, y el clamor de sus labios para que la cogiera. Ese instante para mí, justo antes de cogérmela, es la imagen perpetua en mi mente de Cristina y yo.
"¡Ahhggghhh!" Cristina inhalo fuertemente mientras sentí su cuerpo endurecerse dejándome saber estaba a punto de su clímax. "¡Ahora!" pensé a mi mismo saliendo inmediatamente de mi embeleso. Un largo, fuerte y agobiante "¡Ooooohhhhh!" surgió de los labios de Cristina mientras mi pene se deslizo dentro de ella. Sobresaltada Cristina me miro una expresión mixta de sorpresa, temor, y pánico. "¡Aaaahhhh!", "¡Aaaahhhh!", "¡Aaaahhhh!", continuo mientras macizaba sus manos en mis hombros apretando sus dedos y enterrándome sus unas. Ufanadamente yo la miraba con una expresión de determinación. Sentí mi pene abrirse paso a través de la vagina de Cristina, entre mas penetraba mas apretada estaba ella en sus entrañas. Con los dientes apretados y su labios abiertos Cristina adquirió un semblante de tenacidad y desafió "¡Toda!", "¡No pares!" rociando mi cara de saliva con su fuertes resoplidos "¡Rómpeme!", "¡Desgárrame!". Con esas palabras, Cristina desato en mí una bestia sexual. Enloquecido y fuera de razón perdí toda prudencia y me abalance con toda mi fuerza empujando mi cuerpo sobre el cuerpo de Cristina. Mi duro pene, como tapón de corcho, se engullo hasta el fondo del vientre de Cristina. Al caer sobre ella sentí su cuerpo retorciéndose bajo el mío, sus brazos apretados fuertemente alrededor de mi cuello, sus pies plantados sobre el pasto con sus piernas dobladas empujando, meneando, y jadeando sus caderas saboreando mi pene engullido en ella. "¡Aaaaaahhhhh!", "¡Oooooohhhhh!", "¡Aaaaaahhhhh!", "¡Oooooohhhhh!", "¡Aaaaaahhhhh!", "¡Oooooohhhhh!", sus fuerte gemidos resonaban directamente en mi oído.
Las contorsiones de Cristina se hicieron más y más intensas, sus gritos más y más fuertes, y el menear de sus caderas más y más intenso. Yo asegurándome que mi pene se mantuviera engullido en ella a través de sus arrebatos de lujuria sentía que iba a estallar dentro de ella con cada. Finalmente después de un fuerte espasmo un largo "¡Aaaaaaaaaagggggggghhhhhhhhh!" su cuerpo se sacudió violentamente con la intensidad de su clímax. Al experimentar eso ya no pude aguantar más, sujetándola fuertemente de las caderas empecé a embestirla desmesuradamente. Sus senos se movían sobre su pecho al ritmo de mis embestidas, mis ojos fijos en ellos salivando profusamente deseando besarlos, mamarlos, chuparlos. Cristina sintiendo la intensidad de mis embestidas procede a incitarme "¡Mmmmmm!, ¡Siiiiii! ¡Siiiiiii!, ¡Asiiiii!, ¡Asiiiii!, ¡Asiiiii Mi’jo!", "¡Cógeme!, Cógeme!" mientras doblaba su pelvis incrementando su presión en mi pene con cada ensartada en ella. "¡Ooohhh!, ¡Ooooohhhh!" mi cuerpo comenzó a temblar. Una cara de lujuria y erotismo se formo en ella. "¡Tu leche!", "¡Dámela!", "¡Dámela!" su cara expresiva totalmente con delirio erótico. Siento como su orgasmo se empieza a formar dentro de ella, se muerde sus labios, se jala sus pezones, su cuerpo jadeando rítmicamente con el mío. Al sentir mi derrame me abrazo de ella y la beso intensamente mordiendo su labio. Ella me abraza fuertemente "¡Aaahhhh!, ¡Mi’jo!, ¡Aaaahhhh Mi’jo!’, "¡Lléname, lléname de tus jugos!", "Aaaahhhhh!, ¡Ooohhhhh!", " ¡Siiiii!", "¡Que rico!, ¡Que rico! ¡Que rico!"
Tirándose hacia atrás Cristina comienza a revolcar intensamente saboreando el placer de mis jugos dentro de ella; "¡Mmmmm!", "¡Mmmmmmm!", "¡Mmmmmmm!" gemía con placer cerrando sus ojos, mordiéndose los labios, y restregando su cabeza sobre el césped arqueando su cuerpo, doblando y rotando su pelvis, y apretando mi pene dentro de ella. Tomándola de la cintura la jale y levante sobre mis muslos hincándome debajo de ella haciéndola montarse sobre mi caderas dejándola sentada sobre mi y con mi pene engullido dentro de ella. Sentí el calor de mi semen y sus jugos que escurrían de su vagina sobre mi pelvis. La sostuve por su espalda, empine mi cabeza, y me prendí de sus hermosos senos con mi boca. Ondas de placer inundaron mi cuerpo al sentir sus pezones duros, grandes, y tiesos contra mi lengua. Sus senos maduros estaban firmes, pulsantes, suculentos; sus aureolas ásperas, oscuras, y bien delineadas; y su pezones grandes, duros, y bien erectos en su erotismo. ¡Verdaderamente deliciosos! Cristina comenzó a cabalgar sobre mi pene abrasándose de mi cuello mientras restregaba sus senos contra mi boca. Mi pene no tardo mucho en recobrar su dureza. continué mamando sus senos desmesuradamente; nunca había probado tanta ricura, o experimentado tanto placer. Esos senos maduros y maravillosos de ella querían más, aguantaban más, y definitivamente me estaban deleitando más que los de mis novias. "¡Mmmffff!", "Oooh!" Gruñó fuertemente y sentí su cuerpo sacudirse cuando con mi lujuria le enterré mis dientes en su duro pezón dándole un fuerte mordisco. Un poco azorado pause por un momento pensando entre mi "¡Maldición, ya arruine esto!". Pero de inmediato ella me abrazo mas fuerte oprimiendo mi cabeza con furor contra su pecho. "¡Así Mi’jo!, Así!" "¡Sigue!, ¡No pares!" respirando agitadamente con los labios entreabiertos "¡Son tuyos Mi’jo!", "¡Son todos tuyos!" mientras ella misma restregaba sus senos en mi boca. "¡Comételos!", "¡Comételos!". Su respiración se oía desesperada, suplicante, demandante mientras los retorcijos de su cuerpo me incitaban abiertamente a proceder. Dándole otro mordisco, esta vez un poco más fuerte que el primero, mantuve la presión de mis dientes en su pezón; "¡Aaaaaahhhhh!" inhalo profundamente endureciendo su cuerpo por unos instantes, "¡Ooooohhhhh!", "¡Ooooohhhhh!" siento su cuerpo cimbrarse. "¡Asiiiii!", "¡Asiiii!" "¡Assiiii!", "¡Sigue!", "¡Sigue!", "¡No pares!" me imploro entre respiros efusivos mientras el ritmo del meneo de sus caderas incrementaba. Todo tipo de dudas, titubeos, o aprensiones se esfumaron de mi y un furor salvaje, primitivo, tosco y arrebatador me inundo por completo desatando en mi un apasionamiento desenfrenado hacia ella.
Con fuerzas la empuje contra mi cara, apreté más mis labios contra sus senos y procedi a arrasar con ellos. "Aahhhgggg!", "Aaahhhhgggg!", "Aaahhhhgggg!" se quejaba y gemía intensamente con cada lambisco, con cada apretón, con cada chupada, con cada mordisco. para un joven que nunca había probado tan encantador manjar fue como una sobrecarga de adrenalina que izó mi insaciable lujuria a un nivel irrefrenable. "Aagghh!", "Uuuuffff!", "Gggffffhhh" cada grito, cada revolcón, cada jadeo, cada apretón de ella me incitaba mas y mas; a apretarla mas fuerte, a morderla mas fuerte, mas rápido, mas fieramente, mas bruscamente. Ella en su la intensidad de su placer se contorsionaba y sacudía su cuerpo desmesuradamente con cada uno de sus orgasmos. "¡Oooohhh!" , "¡Aaaahhhhh!", "¡Mmmmffff!" sentía y oía su respiración desesperada, abatida, exhausta, fatigada; y eso me alentaba más y más dándole más brío a tal descomunal mamada y cogida que le estaba dando. Sus espasmos mantuvieron su intensidad y fuerza por un largo tiempo, con cada uno de sus derrames se empujaba contra mi con vehemencia y furia incitando mis desmesuradas caricias, besos, apretones y mordiscones a sus senos. Con mi placer y con mis entrañas llenas de pasión no la defraude; estaba joven, lleno de virilidad, lleno de energía, lleno de deseo, y lleno de fuerza. Por todo ese tiempo sostuve su cadera fuertemente prensada contra la mía asegurando que mi pene siguiera dentro de ella, a la misma vez continuaba abrazándola hundiendo su pecho en mi cara. Así perduramos por un rato fundidos uno al otro en un frenesí de lujuria y satisfacción, entregados uno al otro a nuestro delirio, acoplados en un trance de placer e intenso erotismo….
Poco a poco sus espasmos fueron subsidiando, la intensidad de sus convulsiones disminuyó a tenue sacudidas, su respiración estaba fatigada y con esfuerzo, sus brazos, cabeza, y cuerpo flácidos, y en lugar de expresiones de placer fruncía su cara con dolor aguantando mis desmesurados cariños sobre sus senos y pezones. "Ya!", "ya!", "ya!" gemía tenuemente entre cansados resuellos. "Yaa!", "yaaa!", " yaaaa!" seguía gimiendo implorantemente tratando de quitar mi cara de sus senos con sus brazos ya sin fuerza. Pero eso me insito aun mas. Su cansancio, sus suplicios, su desfallecimiento solo sirvieron para hacer hervir mi sangre por el deleite sexual de ella. Yo estaba aun loco en mi trance sexual y con mi pene casi lista para estallar en ella nuevamente, solté su torso y la tumbe sobre el pasto. De inmediato tome sus piernas, las levante abriéndolas a cada lado de su cuerpo y empujándolas hacia atrás haciendo que sus caderas rotaran hacia arriba. Me detuve por un momento para ver el panorama. Allí estaba ella tumbada sobre el pasto, sus brazos caídos a cada lado de ella sin fuerzas, sus senos rojos, mordisqueados, inflamados ella viéndome fijamente respirando fuertemente con cara expectativa, y mi pene aun clavada en su concha, con sus piernas bien abiertas. Le di una sonrisa, inhalé profundamente, y me con toda mi pasión, todo mi deseo, toda mi furia me empuje mis caderas haciendo que mi pene se engullera en ella una vez mas hasta lo mas profundo que pudiera… sus ojos transmitiendo una mirada de asombro, incredulidad. Su barbilla empezó a temblar frenéticamente, mientras de su garganta surgían agobiantes gemidos… "GGFFF!"… GGGFFFF!"…. GGGGGFFFFFFF!".
Una sonrisa se formo en mi cara al ver su rostro agobiante. En ese momento perdí toda cordura y razón de mi mismo. Una sensación ancestral, primitiva, y casi bestial se posesiono de mí y procedí a cogérmela como nunca había cogido a una mujer. Me transforme en una maquina sin frenos, mis caderas se alzaban y caían sobre ella desmesuradamente ensartando una y otra vez mi pene en su concha. Como una aguja de una maquina de coser mi pene entraba y salía más y más fuerte, más y más rápido, más y más queriendo ensartarla más y más dentro de ella. Con mis ojos fijos en ella, en mi trance perdí noción de todo, lo único que sentía era el placer de mi pene sintiendo el fondo de sus entrañas, mi concentración estaba en el place que esta mujer madura me estaba dando. Quería mas, quería que nunca se acabara, que el gozo se elevara mas y mas, que en nuestro éxtasis, como lava ardiente, nos fundiéramos uno al otro. "¡Ooooooooohhhhhhhhh!", "¡Ooooooooohhhhhhhhh!", "¡Ooooooooohhhhhhhhh!", Cristina grito fuertemente con un grito eróticamente desesperado; mi trance se esfumo de inmediato. Nuevamente sentí sus unas enteradas en mis hombros; note sus labios blancos, secos, sus ojos brillosos perdidos en otro delirio orgásmico mientras sentí su cuerpo retorcerse bajo el mío, Unos instantes después mi pene pulso fuertemente descargando mi semen dentro de ella una ves más.
Soltándole las piernas me deje caer sobre ella, Cristina respiraba rápidamente con respiros cortos y poco profundos. Soportando mi cuerpo sobre mis codos para no poder todo mi peso sobre ella, la mire a sus ojos mientras sentía mi pene desinflarse dentro de ella. Su vagina estaba caliente, pulsante, y resbaladiza con la mezcla de nuestros flujos. Al poco rato sentí como mi pene se resbalo y salio de ella. Todavía viéndola directamente a la cara y con nuestros ojos clavados uno al otro observe como su como sus ojos se cerraron poco a poco entrando en un sueno profundo rindiéndose al efecto del alcohol, la cogida, y el esfuerzo físico.
La observe por unos momentos, tome un tiempo para admirar su cuerpo, y saborear lo que acababa de acontecer. Allí estaba yo desnudo, junto a una hermosa mujer desnuda mas del doble de mi edad, ella dormida sobre el césped sin saber de si misma, iluminada grandiosamente por el sol, y yo con un morbo y deseo insaciable por ella… En eso oi a los niños de la casa vecina jugando en el patio contiguo. Apresuradamente recogí la ropa regada por el césped y levantando a Cristina en mis brazos, la lleve a su cama.
Ya en su cama la observe mientras dormía profundamente, el color de su tez color oliva se contrastaba formidablemente contra el blanco de las sabanas. En el silencio de su casa la observe por un largo rato en su sueño profundo, admirándola y deleitándome con el espectáculo de su cuerpo desnudo. Después de un largo rato me senté a un lado de ella y empecé a acariciar su suntuoso cuerpo; mi boca empezó a salivar, y mi pene comenzó a endurecerse una vez más. . .
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