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Una tarde al montarme en el ascensor de mi piso, coincidí en él, con mi vecina de piso Alicia, que vivía frente a mí, y con una amiga de ella, que debían ir juntas al colegio de monjas que había cerca de nuestro edificio, por el uniforme que portaban. Ambas chicas debían tener la misma edad, o sea, la de Alicia, 18 años. Alicia era una chica rubia, con una generosa melena, ojos verdes y un cuerpo opulento. A pesar de la corta edad, yo mantenía frecuentemente relaciones con ella desde hace tiempo.
Ante tal situación, Alicia me presentó a su amiga, la cual resultó llamarse Nuria. Ella era también rubia, con el pelo un poco más corto, con ojos claros, y un cuerpo escultural igualmente. Me dijo que era una compañera de clase suya del instituto. Aparentemente, Nuria no parecía tan zorrita como mi vecina, y no tenía la mirada lasciva de Alicia. Alcanzamos nuestra planta y salieron ellas primero, y detrás yo. Tenía delante de mí, una venerable visión, dos rubias colegialas de 18 años, con sus espectaculares cuerpos totalmente desarrollados para su edad y con sus uniformes del cole, una corta faldita escocesa, con un polo blanco. Nos despedimos y entramos en nuestros pisos. Esa noche, a las horas, llame a casa de mi vecina Alicia, salió el padre, y le pregunté si estaba su hija, que necesitaba unos libros, para ver si ella los tenía, o sea lo típico, ya que esta era mi señal, para que después ella fuera a mi casa, y me contestó el padre que estaba en el baño, que le diría que fui.
Al rato vino, me senté en el sofá con ella y después de hablar cosas banales introductorias, le pregunté por su amiga Nuria. Le expliqué que me había puesto cachondo y que me gustaría tirármela. A lo que ella me contestó: No, fóllame a mi, ¿no obtienes suficiente conmigo?, a lo que le contesté: Cállate niña, a ti te follo cuando me plazca, ya lo sabes, pero ahora quiero reventar a tu compañera de clase. Replicándome ella: será difícil, por dos razones, la primera es porque es virgen, no ha estado nunca con ningún tío, por lo que esta conlleva a la segunda, que es porque ella es lesbiana.
Su confidencia me había caldeado, solo pensaba ya en la amiga rubia de Alicia, aquella inocente adolescente virgen y encima lesbiana. Empecé a darle vueltas a la cabeza, tenía que ingeniar un plan para poder disfrutar de Nuria. Después de un tiempo, completé mi estrategia, se la conté a Alicia, y cual era su papel en el plan. Ella protestó débilmente al principio, pero creo que ella también deseaba participar de la posible sesión, y rápidamente aceptó. Como colofón, y para celebrar el acuerdo adoptado, tuvimos un gran rato de sexo en mi habitación, logrando que se corriera como una zorrita mi vecina.
Al otro día, y a la hora acordada, vi como entraban Alicia y Nuria a su casa, la cual estaba desierta, pues sus padres estaban en la casa de la playa, el plan funcionaba. Esperé el tiempo acordado y entré con la llave que tenía de su casa sin hacer ruido, me acerqué a la habitación de Alicia y empecé a oír los gemidos de Alicia y su amiguita.
Nuria estaba diciéndole que hacía tiempo que le apetecía hacerlo con ella, pero que ella pensaba que Alicia era heterosexual. A lo que le respondió que se callase, y que siguiera comiéndole el coño.
Abrí lo suficiente la puerta y empecé a ver a las dos colegialas desnudas forjando un deleitante 69, con sus cuerpos de putitas de lujo. Esto hizo que me empalmara a tope, y empezara a acariciar mi extenso pene. Cuando mi excitación era ya insostenible, y creía que las niñas ya habían tenido suficiente, abrí la puerta de golpe. Alicia actuó como sorprendida y Nuria rápidamente se tapó su hermoso cuerpo con la sábana. Entonces les pregunté por lo que hacían y que si les parecía bonito, a lo que Alicia contestó que no era lo que parecía, y Nuria que se iba. A lo que al ver la situación respondí, que se esperasen, que esto no iba a quedar así, no voy a tener más remedio de decírselo a vuestros padres, para que sepan lo que hacéis cuando les decís que vais a estudiar. A lo que apresuradamente Nuria contestó con un grito desgarrador mientras caía de rodillas lloriqueando y desnuda, ¡no, por favor!, mis padres me matarían si se enteran.
En aquel momento Alicia con sonrisa pícara continuó con el plan, se alzó y se acercó a mí y dijo, algo podremos hacer para que no nos delates, ¿no?, a lo que repliqué, que no sabía, quizás me convencería tener una noche de sexo con ustedes. Al oír esto, Alicia se hizo la sorprendida y contempló primeramente Justamente quedaba todo dispuesto, por lo que me dirigí hacia la cama, y me acosté encima. Alicia atrapó de la mano a Nuria y ambas se subieron en la lecho, y seguidamente, empezaron a comerme la polla. Empezaba a estar en la gloria, observaba como dos zorras colegialas me estaban mamando la polla y empezaba a sospechar que me esperaba una inmejorable sesión de sexo, más me excitaba aun cuando pensaba que los padres de las niñas seguro que pensaban que las muchachas estaban estudiando y que sus hijas eran unas santas.
En esto, aunque encubierta, Alicia gozaba de más práctica, estaba harta de mamármela a mi, y supongo que a muchos de sus amigos y amigas, por lo que yo quería que fuera Nuria quien llevara la iniciativa, y me la comiera más tiempo, y que supiera bien lo que era una polla, pues la muy guarra, los coños si sabía muy bien que eran. Así que la cogí del pelo y empecé a obligarle a meterse la polla hasta el fondo, ella sollozaba y sus lagrimas caían en mi vientre, mientras Alicia me estaba comiendo mi boca, y cuando ella me dejaba, para irla poniendo al nivel que tenía, iba insultando a Nuria, con cosas tipo, eres una putita, que bien la chupas mi zorrita, te voy a perforar tu coñito, te voy a romper ese culito, hoy vas a dejar de ser lesbiana puta.
Tras decir esto último, ella pegó un salto hacia atrás, y me preguntó que cómo sabía eso, a lo que le contesté que esto había sido planificado por Alicia y yo, queríamos verte follar, todo esto estaba preparado para que disfrutáramos contigo, perra. Nuria miró a Alicia, y en ese momento me dio un morreo muy lascivo, y le dijo que lo sentía pero que era verdad, él te quería follar cariño, y yo te quería ver. Tras esto, ella empezó a llorar como una niña, que en verdad es lo que era, y empezó a decir que éramos unos cabrones, que le estábamos forzando a hacer algo que no quería, que a ella solo le gustaban las chicas. Esto me enfadó un poco, así que la cogí, la tiré en la cama, le di la vuelta y la puse a cuatro patas. Ella suplicaba que la dejara ir, que no quería nada con nosotros, pero a mi ver a esa colegiala de 18 años suplicando que la dejara, me ponía muy cachondo, más aun el ver su culito en pompa delante de mi. Nuria no detenía su llanto, y tras ver esto y estar super excitadísimo, decidí meterle mi polla en su coñito. Al penetrarla, me asombró que estuviera mojadito, estaba gritando que no quería nada con nosotros pero estaba chorreando, la puta lloraba pero estaba cachonda. Así que se la empotré hasta el fondo, ella gritó, exclamó, gimió, clamó y aulló, pero ya estaba, la putita colegiala lesbiana estaba penetrada, su coñito estrecho me estaba llevando al edén.
Ella continuaba gritando que la dejará, que no quería, pedía ayuda a Alicia, pero cada vez la penetraba con más fuerza. Al oír esto, Alicia se abrió de piernas ante Nuria, y le dijo que demostrara que era una lesbiana, por lo que mientras yo la follaba, ella aprovechó para comerle el coño a su amiga. Tras esto, ella dejó de llorar y empezó a gemir, parecía que esto le iba gustando más. Ella cambió de pronto, ahora estaba disfrutando, e incluso empezó, a decir frases insólitas para ella, tales como, fóllame cabrón, me has desvirgado brutalmente mamonazo, soy tuya aunque no me gustéis los tios, reviéntame cabronazo.
Estaba en el cielo, estaba tirándome a esa colegiala lesbiana de 18 años, virgen, y además ella estaba haciendo llegar al cielo a mi vecinita, tenía ante mí, a dos rubias con sus cuerpos impresionantes. Ya estaba a punto de correrme, pero Nuria se me adelantó y empezó a gritar como una desesperada que se corría. Estaba gritando como una desesperada, se notaba que eso era nuevo para ella, sus gritos eran tan potentes que seguro que el vecindario los oyó. Al mismo instante que ella estaba terminando, me corrí dentro de ella. La zorra colegiala estaba inundada de leche, y además parecía contenta por esto.
Tras esto, Nuria me dijo que ya estaba, que había sido una niña buena, le había chupado la polla, me ha follado, desvirgándome y encima me ha llenado de leche, por lo que ya estábamos en paz, y que no tenía que contarle a nadie lo ocurrido. Tras esta exposición, le mandé callar, le dije que era una zorra, que aun no había terminado con ella, que se preparase que ahora venía lo mejor.
Entre tanto decíamos eso, Alicia ya se había situado encima de la cama, con su culito en pompa, y me miraba con su carita de niña buena, deseando que ser penetrada. Nuria entendió lo que pasaba, y con cara de sumisa imitó lo que su amiga estaba haciendo y se ubicó al lado de ella en idéntica situación. Tenía ante mí una imagen espectacular, dos colegialas con sus culitos en pompa. Me acerqué a Alicia, observando como su coño antes había babeado su culo, y este se encontraba encharcado, y sin terciar palabra se la hundí por su culito, empezando a gemir inmediatamente, su ano estaba acostumbrada a mi polla, ya había sido empalada varias veces por mí. Nuria nos miraba con cara aterrada, pero a la vez de excitación. Estuve metiéndosela un rato para que disfrutara y no tuviera celos de su amiga, pero al rato la dejé con su culo abierto, y me encaminé hacia el culito que anhelaba desde que la vi en el ascensor.Ordené a Alicia que preparara a su zorra amiga, y esta se aproximó y empezó a lamerle el culito, después le introdujo un dedo, dos, y por último tres. Nuria gemía y disfrutaba, estaba en su terreno, estaba disfrutando con una chica, quedaba claro que hacía tiempo que suspiraba tener un rollo con su amiga. Tras un rato de disfrute, aparté a Alicia y comencé a encajarle mi polla con sutileza en su anito, ella empezó a gritar, y solo le había entrado un poquito.
Empezó a insultarme y amenazarme, cabrón, me duele, te voy a denunciar por violación, cerdo, que te jodan, maricón solo te gusta romper culos. Al escucharla, me entró un calentón y se la hinqué de golpe. En el golpe, ella permaneció callada, pero después arrancaron más gritos y suplicas para que le quitara eso de su culo, me suplicaba que la dejara, que le estaba rompiendo el culo, partiéndole en dos. Ante esto, empecé a decirle que quien era el maricón, que ella era tan puta como Alicia, disfruta de mi polla zorrita.
Al ver mi postura, ella dejó de quejarse tanto, e incluso comprendió que si ayudaba acabarían antes, por lo que empezó a acompañar el vaivén de mis embestidas. Alicia estaba super caliente, deseaba correrse, y al ver que yo no le daría más, adoptó la misma postura de antes, se abrió de piernas delante de la cara de Nuria, y esta empezó a chuparle su coñito chorreante. Yo estaba concentrado en romperle el culo, en reventarla, mientras Alicia se empezó a correr en la cara de Nuria, gracias a la lengua joven pero experta de su amiga lesbiana, yo ya estaba a tope, no podía soportar mucho más las acometidas en ese culito prieto de estudiante virgen. Así que cogí a las dos putitas, y las puse de rodillas ante mí, con sus boquitas bien abiertas y su hermosas lenguas fuera, y empecé a correme en sus caras, proporcionándoles mi leche mientras insultaba a las dos putitas como se merecían. Al concluir me limpiaron la polla, me vestí, y me fui, dejando a las dos colegialas bien folladas en casa de Alicia, supuestamente para empezar a hacer sus deberes.
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