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  autor : Anonimo 
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Desflorada

Empezaré diciendo que nunca me había planteado como quería que fuese mi primera vez, no soy de la clase de chicas que lo planea todo con antelación, sabía que si tenia que pasar pasaría, así que eso fue lo que sucedió.

Yo tenia 19 años 1.70 de altura, de tez clara y ojos y cabello castaños, cintura pequeña, senos y caderas voluptuosos y como cualquier chica joven, quería comerme el mundo, los fines de semana los vivía a tope, salía con mis amigas y nos lo pasábamos bomba yendo de fiesta por los lugares divertidos de la ciudad.

Solíamos salir por los mismos sitios de modo que conocíamos a la gente y ellos a nosotras, me encantaba en especial un lugar, era muy alternativo y las copas muy originales, ahí solía ver a un chico le llamare ficticiamente José, me encantaba, era mayor que yo supongo que rondaba ya los treinta años y siempre que le veía me quedaba en shock, era muy alto y delgado sobre todo me encantaban sus ojos azules y su pelo largo y rubio, llevaba una ligera barba que le daba un aire sexy, en fin que me encantaba.

Nunca habíamos hablado a pesar de conocernos de vista, solo nos limitábamos a sonreír, hasta que un día se me acerco y me invitó a una copa, empezamos a hablar y nos reímos yo disfrutaba mucho con aquello y no podía dejar de imaginarme entre sus brazos mientras el me hacía suya, pero de momento decidí no mover ficha, a tiempo que una amiga venía a decirme que no se encontraba bien y que la acompañara a casa, nos despedimos y me dijo que esperaría ansioso hasta nuestro próximo encuentro.

Paso una semana y volvimos a vernos a la misma hora y en el mismo lugar, solo que esta vez nos saludamos y nos pusimos a hablar, mis amigas decidieron, pero yo me quede. En ese justo momento vino el camarero con una copa y me dijo: el chico del fondo te invitaba a una copa, yo me quede perpleja y cuando me gire había un chico, mirándome y me guiñó un ojo, le sonreí agradecida por la copa. En ese momento José hizo un ademán de levantarse y yo lo detuve, preguntándole que hacía, me miró y dijo: me voy no quiero ahuyentar a tus pretendientes y me dio una sonrisa, hice que se sentara y le dije que yo solo quería estar con él, eso pareció gustarle, se inclinó hacía mi y me besó.

Yo apenas podía creerlo, algo vibró dentro de mi, me puse en pie y le dije, vámonos fuera, él me siguió.

Una vez fuera volvimos a besarnos, llegamos a un coche y me sentó sobre él, poco a poco él me iba inclinando hacia atrás hasta que quede totalmente recostada sobre la parte delantera de aquel coche, entonces me acarició los pechos, los juntaba y apretaba mientras yo daba suspiros de placer, entonces se me acercó y me dijo: te vienes a mi casa? Sin pensarlo dos veces, con lo excitada que estaba le dije que si, de inmediato entramos en aquel, que resulto ser su coche y nos dirigimos hacia su casa, durante el trayecto metió su mano debajo de mi falda acariciándome,.

Cuando llegamos, nos bajamos del coche y entramos en el portal, me atrajo hacía él, me besó y sentí como su lengua acariciaba la mía, me mordía los labios mientras con sus manos no paraba de tocarme, se detuvo en mis tetas y por encima de la ropa las besó, sentí que me mordió suavemente hasta que mis pezones estuvieron erectos, entonces me tomo de la mano y subimos.

Cuando estuvimos en su habitación se quitó la camisa y vi. un torso perfecto y por debajo de la cintura un enorme bulto, se acerco a mi y cogió mi falda y la bajo de un solo tirón, me asuste, fue entonces cuando comprendí lo que iba a pasar, ese era el punto de no retorno, si seguía dejaría de ser virgen para siempre y con un desconocido, que me enloquecía, pero desconocido al fin, la otra opción era parar y marcharme pero no puede hacerlo y decidí que ese era mi último día de virginidad.

Como llevaba un tanga negro se acerco y apretó mi culo, sentí que ese bulto no solo era grande sino que estaba muy duro. Me desató la blusa y me la quitó, desató mi sujetador, cuando lo hizo mis tetas se tambalearon y vi en sus ojos el deseo, las toco y las beso, gemí, me dijo que tenia una tetas hermosas, entonces se quitó los pantalones, los calzoncillos y su enorme pene salió como un resorte, tenia un color rosa muy fuerte, estaba erecto del todo y parecía apuntarme a mi, nunca antes había visto un pene frente a frente y me asuste, pero decidí no dar muestras de temor y lo cogí con las manos, así como en las películas porno, pero no me atreví a chuparlo, así que me lo restregué por las tetas, eso pareció enloquecerle porque empezó a gemir.

Me levantó del suelo y tomándome en brazos me llevo hacia la cama y me recostó en ella, abrió mis piernas y metiéndose entre ellas, empezó a besarme los pezones, luego bajo hasta mi ombligo, yo no paraba de gemir, llegó a mis caderas y entonces vio que tenía el coño depilado eso le encanto y sin más preámbulo se inclinó y me lo chupó en ese momento grité, era una sensación única, sentía que tenia fuego en mi interior, el empezó a chuparme toda, jugaba con su lengua por alrededor mientras con uno de sus dedos apretaba mi clítoris, yo no paraba de gemir y gemir, le agarré del pelo y arqué la espalda, mi primer orgasmos, fue muy intenso, luego él se recostó sobre mi, sentí la punta de su enorme pene en mi húmeda vagina, se movía buscando la entrada y de pronto la encontró, al instante se movió e intento penetrarme, sentí como la punta de su polla intento entrar haciéndome daño, intento entrar y no pudo, hizo presión y yo grité y él asustado retrocedió, se me quedó mirando y me preguntó: Eres virgen?, hasta ese momento no se lo había dicho, tal vez porque todo iba un poco rápido y no lo había previsto y entonces supe que tuve que habérselo dicho antes, un poco temerosa de su reacción le dije: Si.

Se inclinó hacía mi y me besó , me pregunto si estaba segura, lo pensé y le dije que si, me lo volvió a preguntar y le dije: que ese era mi privilegió, entregarme por primera vez a quien yo quisiera y que lo elegía a el, me volvió a besar, tomo su pene con la mano y lo acerco a mi, lo frotó contra mi coño ansioso de tener dentro una polla y me dijo: esta noche no la vas a olvidar, entonces me penetró, sentí como se metía dentro de mi, dolía yo me aferraba a él como un naufrago a un salvavidas, le clavé las uñas a la espalda, la hundió hasta el fondo, luego paró y empezó a sacarla, para otra vez meterla otra vez, empezó a follarme, gemía de placer cada vez que me penetraba y yo sentía oleadas de placer, me follaba y follaba sin parar hasta que sentí una explosión, otro orgasmo, gemí, grite y él no paro de penetrarme al instante el empezó a follarme con rapidez y yo sentía que iba a correrme otra vez, me corrí abrazándole fuertemente, al instante él también lo hizo, sentí como algo caliente te derramaba dentro de mi, su semen me inundó.

Cayó sobre mi, había sido fantástico, me habían desvirgado tres maravillosos orgasmos, de repente sentí como algo dentro de mi coño se ponía duro otra vez, era él, que recuperando el aliento se incorporaba, mi miró y dijo, esto solo ha empezado, quiero follarte hasta que amanezca.

Me enseño a chupársela, ya que nunca lo había hecho, disfruté mucho con su pene dentro de mi boca, estuvo a punto de correrse y paró, me dijo que me pusiera a cuatro patas y me volvió a follar, yo gritaba y gemía me tomo por el pelo y me folló como sus estuviera montando a una yegua, me metió un dedo por el ano y sentí que iba a correrme otra vez, pero él paro e hizo que me pusiera encima de él, empecé a moverme otra vez, ya no dolía solo sentía placer y quería tener un orgasmo, así que me empecé a moverme rápido, más rápido, parecía estar poseída, el me apretaba las tetas ya que las tenía ala alcance de las manos, las pellizcaba mis pezones iban a estallar, sentía ese calor que te embarga cuando vas a tener un orgasmos y entones no pude evitarlo y grite su nombre, José me corro!!! eso le gusto y me tomo por las caderas y aceleró el ritmo, sentía que me venia otro y volví a decir su nombre y él se corrió conmigo, me desplomé sobre los vellos rubios que tapizaban su pecho, aun podía sentir su pene en mi vagina, poco a poco íbamos reponiéndonos, cuando me moví, sentí como todos los líquidos que habíamos soltado resbalaban por mi muslo, me tumbe y el a mi lado, nos abrazamos y nos dormimos, al día siguiente me desperté muy pronto, fui a vestirme y le miré por última vez, aun dormía, que hermosos se veía ahí tumbado y desnudo, había sido la noche más excitante de mi vida, no le desperté, decidí irme, no lo he llamado nunca y a día de hoy cuatro años después no he vuelto a verle, algo entre los dos era muy difícil que sucediera, así que decidí conservar intacto el recuerdo de esa noche.

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