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Tuve un novio, que cuando lo conocí era igual que todos, me refiero a que su comportamiento era común y corriente, íbamos al cine, me llevaba a comer, en ocasiones iba por mi al trabajo, pero al cabo de varios meses de salir, un día paso algo diferente.
Me paso a dejar a mi casa, en su coche, y cuando nos dependíamos eran los clásicos arrumacos, pero esta vez me tomó por sorpresa y me beso los pies.
Yo lo sentí muy tierno de su parte, pero poco a poco se hizo una costumbre. Cuando el estaba en mi casa, se sentaba conmigo haber la televisión acompañados de mi mamá y una tía, cuando andaba en sandalias subía los pies al sofá y me abrazaba con él, y a Germán le gustaba tomarme los pies para acariciarlos, supe que sentía especial fascinación por mis pies.
Hasta que un día, llegó la ocasión de estar un momento a solas en la sala de mi casa y tomo mis pies para besarlos, pero esta vez sus labios recorrían lentamente mis pies, yo sentí pena y le dije - ¿que heces Germán? "nada nena," él siguió acariciando con sus labios mis pies.
Después de algunas semanas, cuando veíamos la tele el tomaba mis pies para masajearlos, yo sentía rico, hasta que por fin se atrevió y de pronto en un arranque se metió mi pie en la boca y comenzó a chupar mis dedos, yo me quede sorprendida y lo miraba incrédula como lamía mis plantas de los pies, como si fuera una paleta de dulce, y veía que lo disfrutaba mucho, - Ya déjame Germán ¿a que te saben mis pies? El respondió -¡mmm muy sabrosos!
Poco a poco me fui acostumbrando a sus caricias para mí un tanto exóticas, pero sin embargo sabia que era muy extraño, así es que investigue sobre el asunto y pude enterarme que mi novio era un fetichista de pies, entonces supe que había hombres así, que amaban los pies de las mujeres, a mi no me molestaba, me trataba como una reina, y sabia que me adoraba.
Un fin de semana que fui a la casa de él, estábamos solos por algunas horas ya que sus papas habían salido de compras al "súper" viendo una película de Keanu Reeves, "Un paseo por las nubes", en donde en una parte de la película las mujeres pisan las uvas para sacar la mosta, y entonces Germán me llevó hacia la parte de atrás de un cuarto del jardín donde ya tenia preparado todo, en una mesita tenia varios racimos de uvas y me pidió que me quitará los zapatos y pisará las uvas descalza para exprimirlas, sin más obedecí y comencé a danzar pisando las uvas, al tiempo que Germán tomaba fotos de mis pies, me dio mucha risa, y me imagine en la película, pero después Germán se acercó a mis pies e inmediatamente su lengua lamía y chupaba mis dedos, quitándome las uvas que se adherían a mis pies para comerlas, con su lengua sacaba los pedacitos de uva que había entre mis dedos, y los saboreaba y comía, después me dijo que le diera uvas en la boca, y con mis dedos tomaba las uvas y se las daba en la boca, los dedos de mis pies eran chupados con fuerza, después me dijo que me volviera y le diera las plantas de mis pies, así es que obedecía y le daba una de mis plantas y esta era lamida, yo sentía como su lengua la restregaba fuertemente a mi planta como queriendo sacarle todo el sabor, esto lo hizo una y otra vez, también se metía mis pies a la boca succionándolos quitándoles el jugo de uva, a mi me puso súper excitada, de tal modo que yo estaba mojada, y ya no podía más, así es que me subí la falda y baje mi tanga, y le ofrecí a Germán mi vagina a punto, como aun estaba en aquella mesita, germán se puso de pie y mi sexo le daba exactamente en la boca así es que inmediatamente se lanzó a mi vagina dándole besos franceses, lamiendo totalmente mis labios vaginales, también succionaba mi clítoris, yo moría de placer, hasta que mis orgasmos no se hicieron esperar.
Fue delicioso aquel día, y muchos otros que no olvido, en verdad extraño mucho a mi novio.
La relación se terminó por causas que no vienen al caso decir, en ese tiempo yo me encontraba muy deprimida, tanto que pedí mi cambio a otra ciudad (soy secretaria y trabajo en un banco) no tardó mucho y me lo dieron.
Mi familia no quería que me fuera, pero al verme tan triste decidieron que seria lo mejor, así es que la reubicación llegó, y me fui a otra ciudad, ahí conocí a mi compañera y amiga Maribel.
Maribel se dio cuenta de mi depresión, y le conté los días felices con mi novio, y también que me amaba de pies a cabeza, y a detalle lo de sus exuberantes caricias a mis pies, más sin embargo note que no me creyó.
Pasando el tiempo se me fue quitando la tristeza y volví hacer la misma, comencé a salir a reuniones al cine, o simplemente a platicar los fines de semana con Maribel a mi departamento.
Un viernes por la tarde salimos de trabajar y la invite a mi departamento a tomar una taza de café y a platicar, estábamos en mi pequeño comedor, platicando, cuando sonó el timbre del departamento, Maribel dijo;
─ ¿Esperas a alguien?
─ Si, pero quiero que estés tu, para que me creas.
Y me puse de pie para abrir la puerta.
─ Pase Ramiro le presentaré a mi amiga Maribel
Maribel saludo cordialmente a Ramiro, sin embargo mi amiga estaba interrogante.
─ Ve Ramiro ya sabe donde esta el baño
─ Si señorita Emma con su permiso.
─ Que pasa Emma de que se trata y ¿que debo de creerte?
─ ¿Te acuerdas que te platique de mi novio?
─ Así; y que… que estabas muy triste y… ¿No me digas que lo volviste a ver?
─ No de ninguna manera. Pero es sobre lo que hacia mi novio ¿recuerdas?
─ No, no exactamente
─ Bueno mira precisamente ahora te lo voy a demostrar
─ Demostrar que…
─ Espera ten paciencia
─ La verdad es que te veo muy extraña ¡eh!
En ese momento entró Ramiro diciendo
─ Ya señorita Emma ya me lavé muy bien la boca
─ Siéntese aquí Ramiro
Ramiro se sentó y mire la cara de Maribel que permanecía sin comprender nada, así es que me saque los zapatos y subí los pies a la mesa poniéndoselos a Ramiro.
Mis pies tenían en mis empeines, la marca que hacían las zapatillas y mis dedos de los pies aun estaban todos pegaditos como apachurrados por la opresión de mis zapatos, aparte de tener los dedos y las plantas sonrojadas y algo humedos por el sudor.
─ ¡Pero que cosa estas haciendo Emma! ¡Baja los pies de la mesa!
─ ¡Calma Maribel, y observa! ─ Ramiro has lo que tienes que hacer
Ramiro acercó su nariz y aspiro profundamente el aroma de mis pies, al mismo tiempo Maribel decía;
─ ¿Pero que esta haciendo?
Sin decir nada Ramiro no pudo más, y saco su gran lengua y la introdujo apasionadamente entre mis dedos separándolos uno por uno, como si los despertara de un largo letargo, como si los reanimara para ser libres después de permanecer horas enteras dentro de un zapato sádico y egoísta.
Sentía como pasaba repetidamente su grande pero suave lengua abriendo mis dedos forzadamente pero resbalaban por la saliva de Ramiro, así mismo mis plantas eran saboreadas completamente desde mis talones hasta chocar con mis dedos, por un poco me olvide de Maribel hasta que su voz me despertó.
─ Pero que asqueroso y repugnante es esto, ¿Cómo es posible que este hombre te lama los pies?
─ ¿Y aun falta algo?
Miré a Ramiro y simplemente asentó con la cabeza, en ese momento Ramiro comenzó a chupar uno por uno mis dedos, los succionaba de tal forma que se escuchaban aquellos chupetones, después abrió lo más que pudo la boca para introducirse un pie, tratando de chuparlo y succionarlo, lo mismo hizo con mi otro pie y así lo hacia por largo tiempo.
Miré la cara de Maribel y su seño era de repulsión y sorpresa. Entonces le dije;
─ ahora dime si no es verdad lo que te dije di mi novio fetichista.
─ ¿Y te gusta que te hagan esto?
─ Bueno al principio me quedé como tú, pero a medida que pasó el tiempo me gustó y no tan solo eso, sino que ahora lo necesito.
Después Maribel preguntó a Ramiro;
─ Y usted Ramiro que siente al hacer esto
─ Mucho placer señorita Maribel.
─ ¿Cuántos años tiene?
─ Tengo 40 años
─ ¿Y usted no tiene pareja, novia o esposa?
─ Sí señorita Maribel tengo esposa
─ ¿Y a su esposa también le besa los pies?
─ No, para nada señorita, los pies de mi esposa son feos, calludos y le huelen muy mal.
─ ¿Pero entonces usted no desea a su esposa?
─ Bueno hace tiempo la tenia abandonada, pero desde que vengo aquí con la señorita Emma a disfrutar del banquete de sus pies, llego con mi esposa muy prendido y cuando la estoy besando imagino besar y lamer los pies de la señorita Emma, a punto de hacer el amor con mi esposa no tan sola una vez al día sino hasta dos veces, en un día, en verdad sino fuera por la gran suerte que tuve de conocer a la señorita Emma y que me permitiera adorar sus pies no seria tan inmensamente feliz como ahora y haciendo también feliz a mi esposa.
─ ¿Y donde conociste a éste hombre, Emma?
─ ¡ha! si; Bueno, pero antes voy a bajar mis pies porque ya se me durmieron las piernas.
Cuando baje los pies de la mesa Ramiro de inmediato se arrojo al suelo para continuar lamiéndolos, se podía ver lo que hacia porque la mesa del comedor es de vidrio, entonces le ofrecí un cigarrillo a Maribel, y yo tomé uno.
─ Ramiro trabaja de mesero en el restauran donde periódicamente como, y él me atendía más seguido, cuando tomó confianza, me piropeaba mucho mis pies, entonces supuse con quien trataba. Así es que conversando y con el tiempo llegué a esto.
Y continué contándole a Maribel
─ Extrañaba mucho las caricias de Germán, el fue siempre un caballero, me adoraba, los hombres fetichistas saben tratar a las mujeres haciéndonos sentir alagadas me sentía como una reina.
Mientras Ramiro continuaba lengüeteando mis pies, más siempre le gusta meter y sacar la lengua en el entrededo más chiquito, tanto, que a veces me deja excoriaciones.
─ Ya Ramiro; cambie su lengua a otro lugar
─ ¿Entonces todavía sigues enamorada de Germán?
─ No, No lo se, tal vez solo me acostumbré a él
─ Mira Emma lo que pienso es que debes de tratar a otros muchachos, pero no precisamente a un fetichista.
─ Tal vez, tal vez tengas razón.
─ Pero te voy a pedir una cosa Maribel
─ ¿Que cosa?
─ Deja que Ramiro te lama los pies
─ ¿Qué?... ni loca
─ Vamos Maribel no seas sangrona
─ No como crees no creo que sea de mi agrado
─ ¿y como sabes si no lo has sentido? ─ Anda solo como un juego
─ No Emma no me gustan tus juegos
─ ¿Acaso te huelen los pies Maribel?
Maribel se quedo de pronto, muy tensa
─ No Emma no es eso
─ demuéstralo…, quítate los zapatos
─ No, no lo haré.
─ Ya se que tienes Maribel eres muy penosa, vamos hazlo ya
Tarde mucho para convencerla y no creo que sea necesario detallarles, hasta que Maribel se me quedo viendo, ya no imperante, sino suplicante, pero yo continué obligándola hasta que por fin accedió. (Nosotras tenemos tres uniformes tipo ejecutivo dos de falda y uno de pantalón, esta vez llevábamos el de pantalón, así es que mi amiga Maribel tenia puestos unos botines negros).
Se bajo el cierre de un botín y saco el pie, tenia puesta su tobimedia transparente, se la iba a quitar cuando yo le dije;
─ No, te la quites Maribel déjatela
Entonces me dirigí a Ramiro diciéndole
─ Bien Ramiro atienda a la señorita Maribel
Ramiro se acercó al pie de Maribel, y comenzó aspirar profundamente, al tiempo que Maribel preguntaba;
─ ¿Huele mal don Ramiro?
─ No señorita, tiene un aroma exquisito
Maribel al fin sonrió al verme, entonces Ramiro comenzó a jalarle la tobimedia con la boca hasta sacársela y así como se la sacó se la introdujo a la boca masticándola.
─ Oye Emma se comió mi tobimedia
─ Sí. Cuando yo tengo tobimedias se las come, y prácticamente me a dejado con escasez de tobis.
─ ¿Quiere café para pasársela Ramiro?
Ramiro asentó con la cabeza, entonces Maribel tomo la cafetera que estaba en la mesa para servirle en una taza, al tiempo que le dije;
─ Espera Maribel yo le sirvo
Tome mi zapatilla del suelo, y le serví el café en ella, Ramiro la tomo y se bebió el café.
─ Ramiro deje limpia mi zapatilla, sin café
Ramiro lamió mi zapatilla por dentro hasta dejarla sin café, y de inmediato se acercó al pie de mi amiga Maribel para comenzar a lamerlo, Maribel cerró los ojos mientras Ramiro recorría con la lengua su planta, para después chupar cada uno de sus dedos.
─ Pero relájate Maribel y dime ¿que sientes?
─ Bueno la verdad es que sí, si es agradable, siento un gran alivio en el pie, después de trabajar todo el día.
─ Pero mujer quítate el otro zapato
─ Esta bien pero esta vez no voy a dejar que se coma mi tibimedia.
Y Ramiro le dio el mismo tratamiento al otro pie de Maribel, también se metió los pies de Maribel a la boca lo más que podía, nosotras proseguimos charlando y tomando café, pero Ramiro no se olvido de mis pies, ahora disfrutaba y estaba loco de contento pues tenia cuatro pies para disfrutarlos.
─ ¿Dime Emma vas a continuar con esto?
─ ¿A que te refieres?
─ ¿Pues que don Ramiro venga a lamerte los pies?
─ ¡ah! Por supuesto, mira en otras ocasiones me siento en aquel sillón, y me pongo a leer un libro, mientras Ramiro hace de las suyas con mis pies, y yo cierro mis ojos y me imagino con Germán.
─ Entonces es eso, no olvidas a Germán, sigues tan enamorada como al principio.
─ Tal vez Maribel, pero no tanto como al principio, ahora puedo hablar de él sin llorar.
─ No tienes cura Emma, pero a mi también ya me involucraste en tus locuras
─ ¿Para que son las amigas ¿no?
Entonces me dirigí a Ramiro;
─ Oiga Ramiro ¿podrá traer para la otra semana un amigo con la misma afición que usted?
─ Sí, señorita Emma se lo prometo
─ ¿En que estas pensando Emma?
─ En ti Maribel, tendremos a dos hombres adorándonos los pies y va hacer muy divertido.
Mi amigo Ramiro llevaría no tan solo a otro, sino que llevaría dos amigos, pero creo que si ustedes me lo permiten, esto merece que se los relate próximamente. (Anexo fotos que me sacó mi novio Germán de las cuales me tomó muchísimas, pero solo poseo algunas.)
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