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  autor : Anonimo 
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Hacía año y medio que no salía con una mujer. No porque no quisiera, sino porque me considero una persona bastante tímida, y había salido de una mala experiencia con mi ex - novia... Me costó bastante asumir que ya no estaba con ella y cuando desperté de ese letargo, me di cuenta de que no conocía a muchas mujere,s y que las que conocía tenían casi todas novio. Así que intenté cambiar el chip.


Miré la agenda de mi móvil.


Ana… La chavala no estaba mal. Lo que más me gustaba de ella era su culo. No es que tuviera cartucheras, pero tenía unas buenas caderas, como le pasa a Shakira. De esas que están envueltas en una masa redonda de carne y que dan ganas de bombear una y otra vez. Sin embargo, se me antojaba demasiado Navarra (= sosa) y además, sólo con ver al novio ya… Pasé de ella y decidí ir a por otra.


La siguiente era Bea. Todo lo contrario. Super maja, charlatana, divertida… Pero no muy vistosa. Y además, aunque nos llevábamos muy bien, era amiga de mi ex – novia. Juré en su momento no liarme con ninguna de su grupo y así lo cumplí y sigo cumpliendo.


Silvia… Pssss. Hasta el momento, la mujer perfecta para mí. Desde el primer momento que la vi, además. Le habían caído un montón de fichas, pero se ve que el novio la tenía más que atada. Una curiosidad: esta Silvia es la misma que protagonizaba junto a Vic y yo las escenas más tórridas en uno de mis "best sellers" (si me permitís la modestia…) CHILVY Y VIC.


Por momentos me iba desesperando. Cada chica que pasaba o era novia de algún conocido o amiga de alguna tía buena de la universidad, de estas con las que te llevas bien pero que no esperas mucho más si no eres muy lanzado.


Has sido muy tonto, chaval. – me dije.


Y comencé a darle vueltas al tema. Durante todo ese tiempo me había olvidado de mis instintos y me había obcecado en los estudios. No es que fuera una buena terapia, pero al menos me estaba labrando mi futuro. Sin embargo, la memoria me llevaba a aquellos días de felicidad con mi ex y, pese a que ya no me afectaba, echaba de menos la sensación de tener a alguien a mi lado con la que compartir mi vida y las cosas que me pasaban. Lo reconozco, sí. Soy bastante enamoradizo.


Acabé comiéndome la cabeza demasiado, así que dejé de martirizarme y me conecté un rato a Internet para charlar con algun@. Pero de repente, al mirar el correo me vino una idea a la cabeza. ¿Y si conocía a alguna chica por la red?


Recuerdo cuando, en su día, quedamos mi cuadrilla con unas chavalas de la ciudad. Nos metimos en inforchat, en Pamplona, y charlando, conseguimos quedar con ellas varias veces. Al final todo se vino abajo no sé muy bien por qué causa, pero aquello era la prueba de que podía ser. Total, que entré en el chat y busqué a chicas interesadas. Pero aquello era un hervidero de hormonas adolescentes y no hubo manera.


Con el gusanillo dentro, fui al buscador y puse "contactos Pamplona". Salieron un montón de resultados. La mayoría de ellos me llevaban a páginas de pago en las que las tías se despelotaban delante de ti por un "módico precio", pero hubo un par de páginas en las que de veras se ofrecían contactos vía sms, así que empecé a ojearlas.


La estructura en ellas era la misma: te registrabas con foto, anuncio y nº de móvil y, una vez dentro, podías buscar gente e incluso mandar un primer mensaje gratis. Eso sí, el resto los pagabas tú de tu móvil, y no era nada barato… 1,2€/mensaje + I.V.A. ¡Como mínimo 36€/mes si mandabas un mensaje al día! Sin embargo, me propuse controlarme si la cosa iba a más y acepté.


Nada más registrarme en la página que más llamo mi atención, me pedían un par de fotos: una para menores de 16 y otra para mayores. La gente solía poner, por lo que ví, una de niñ@ buen@ en el primer caso y una porno en el segundo, así que yo puse una de una salida de fiesta y una de mi miembro totalmente erguido respectivamente.


Y me puse a buscar. Viéndolo desde ahora, la verdad es que me arrepiento de haberme gastado tanto dinero en algo que no iba a ir para largo, pero en aquel momento no pensaba en eso sino, por decirlo de alguna manera, en comerme y follarme un buen coño. Y así lo hice. Había un montón de chicas predispuestas a dar placer de acuerdo con lo que ponían en sus anuncios. Seleccioné unas cuantas y me dije:


Voy a esperar una semana a ver si recibo smss…


Que si quieres arroz, Catalina… Estaba visto que, como buenas navarras, ellas ponían los anuncios, pero no se iban a dignar a dar el primer paso. Así que empecé a mandar yo los smss. Una de ellas se llamaba Tita y su foto era la de un pedazo de culo bordeado por un tanguita rosa. Se veía, además, que la chica se había bajado los pantalones justo hasta el borde de su trasero. Me pareció una foto muy erótica.


¡Hola culito! Jiji. ¿Qué tal estás? Me gustaría conocerte como persona ya que por lo que muestras, estás como un tren. Anda, dame una alegría… ¡Besicos!


¡Hola! Me llamo Tita y soy de Tudela. ¿Cómo te llamas? ¿Dónde vives?


Me llamo Jose, y soy de Pamplona. Estamos lejos, pero no tanto… Oye, ¿tienes msn? Así podríamos charlar "gratis" y conocernos mejor…


Es que ahora mismo tengo Internet estropeado, pero podemos chatear por aquí… ¿Qué haces ahora? ¿A qué te dedicas?


Bueno, pues cuando arregles Internet me avisas, ¿ok? Y nos agregamos. Así podré comprobar si tu foto es real.. Porque lo es, ¿no?


Es que no se cuando lo tendré arreglado… ¿Sabes? Me has caído bien. ¿Tienes novia?


Eso de "no se cuándo lo tendré arreglado" No me gustó nada. Además, vivía a 90 Km de mí casa, su foto podía ser pillada de cualquier revista… Decidí no continuar con ella, aunque recibí algún sms en plan proposición indecente. Pero ya estaba decidido.


Otra de ellas se llamaba Eliana. Esta no me entró tan bien al principio, pero pensé que al menos podría follar con ella por sms y además, como parecía que vivía 50 Km al norte de mí, tampoco la iba a ver. La chavala era muy ardiente, pero casualmente tampoco tenía Internet en casa… La dejé… Pero no porque no me gustara. Con el tiempo puso su foto y parecía real. Iba con un bikini celeste y la mujer enseñaba generosamente como caían sus pechos por efecto de la gravedad mientras hacía como que se quitaba los pantalones y mirando con cara de angelita.


Pero al final, hubo una que me llamó la atención, y no precisamente por su foto, puesto que nunca la puso. Se llamaba Saioa, un nombre bastante común por aquí, pero que me gusta. En su anuncio pedía chicos de Pamplona para practicar sexo. Podía ser creíble o no, pero me lancé.


Guapísima, yo soy de Pamplona. Me gustaría contactar contigo y, si tienes Messenger, chatear y conocernos antes de quedar. ¿Te apetece? Besicos.


¡Hola guapo! – me respondió ella. – ¡Qué alegría que me escribas! Me llamo Saioa, tengo 18 años y estoy segura de que nos lo pasaremos muy bien, amor.


Pues yo tengo 22, así que empezamos bien. ¿Tienes messenger? Me gustaría chatear contigo por ahí…


Es que no tengo Internet en casa… Pero bueno, podemos chatear por aquí…


La excusa de siempre, vamos. Cada vez estaba más seguro de que estas chavalas se apuntaban a la página y hacían de pseudos-prostitutas. ¿Acaso no les llegaba a sus padres o a ellas mismas para pagárselo? Me harté:


Ya veo que eres como todas. Al final me voy a hartar y que os den por el culo. En fin. Ya hablaremos. Un beso.


Por supuesto, la intención era la de no hablar más con ella. Pasaba de gastar en algo inútil. Pero recibí un mensaje bastante sorprendente, respecto a lo que había recibido hasta ahora.


¿Te gustaría darme por el culo, cariño? Lo siento es que me he puesto muy cachonda y solo de pensar que un experto de 22 años me puede empalar con su polla dura, me corro…


Pues corre al baño a enfriarte porque yo no pienso ser el que te empale. – respondí con firmeza.


No, por favor, espera… Mira, yo vivo en Larraga y tengo coche. ¿Quieres follar? Por favor, te necesito, Hace mucho que no lo hago y tengo muchas ganas.


¿Pero acaso no eres de Pamplona o qué? Entonces, ¿para qué pides chicos de Pamplona si vives lo menos a 30 Km? ¿Te crees de estas modelos que pueden conseguirlo todo?


No, no me creo nada, pero sí que soy modelo publicitaria, jajaja. ¿Acaso eres adivino o qué? En serio, si me dices donde quedamos, voy y lo pasamos de rechupete.


En media hora en la entrada a la ciudad, ¿ok? Estaré esperándote. Iré con camiseta amarilla y vaquero azul.


Este mensaje lo mandé casi instintivamente. No me considero un desesperado, pero la verdad es que llevaba sin hacer el amor muchísimo y mi "ello" podía conmigo. Cuando lo leí de nuevo me descojoné. A caso pensaba que iba a hacer realidad ese sueño vía sms? Estaba loco…


De acuerdo, cariño. – me respondió ella. – Yo iré en un Ford Fiesta verde. Tenemos sitio atrás, así que vete preparándote, ¿sí? ¡Nos vemos!


Al principio pensé en no ir. ¡¡Es que era ilógico, joder!! ¿Cómo iba a ser verdad aquello? Era verdad que a las 2 de la mañana la gente puede hacer muchas locuras, pero esto… A pesar de todo, parece que también aquí en Navarra, había mujeres locuelas a las que no les importaba lanzarse a una aventura… Total, que con mis dudas me vestí y salí. Si no follaba, al menos me aireaba un poquillo.


Desde donde se supone que iba a venir Saioa, solo hay un acceso a la ciudad, Así que fui ahí a esperarla. Pasaron varios Ford Fiesta, pero ninguno era verde. Hasta que por fin apareció uno y vi que ponía las luces de emergencia y frenaba. El corazón se me puso a mil de nervios. ¡Aquello podía ser real!


Bajó la ventana del copiloto y me acerqué a ella para ver por primera vez a mi anfitriona.


¿Estás haciendo autostop, guapo? Si quieres te llevo a casa. – me dijo sonriendo.


Preferiría que me llevaras al paraíso, pero mi casa no es el sitio más adecuado para ello. Gracias por el cumplido, Miss Navarra. ¿Puedo? – respondí haciendo señas para entrar.


Abrió el cierre de seguridad del coche y entré en él. Mientras me sentaba, era como si el tiempo se ralentizara mientras yo seguía mi ritmo normal. La noche había empezado más que bien, eso estaba claro. Pero pensando, me pregunté si podía pasarme como en la serie Nip Tuck, en la que una mafia de mujeres que se dedica a hacer el amor con l@s clientes, dejarlos dormidos y robarles órganos operándolos in situ. Confié en que esto no pasara, pero me propuse estar alerta por si tenía que defenderme. El tiempo comenzó a correr otra vez.


¿Dónde quieres que te lleve al paraíso, amor? – preguntó picarona.


¿Sabes dónde está el "Plan Sur"? Si vamos a dejar el coche sin amortiguadores, ese es un buen sitio…


¡Pues vamos allá!


Era y es verdad. Se trata de una explanada sobre la que pretenden construir, pero que esta en frente de la universidad y es donde hacíamos hasta el año pasado las fiestas universitarias. Pero también es un nidito de amor, ya que muchas parejas van ahí a hacer sus cosas y hay un aparcamiento que, mirando según qué coches, parece un picadero.


Durante el viaje no dijimos mucho, pero yo notaba que ella me fichaba y yo, por supuesto, también a ella. Era castaña clara de pelo, liso y largo, por cierto. Sus ojos eran marrón miel y, efectivamente, el perfil de su cara era de una modelo. Tenía un cuello largo y su camisa blanca tenía escote en pico hasta… ¡¡Pero qué era eso!! ¡No podía ser! ¿Qué hacía una modelo con esos dos balones de reglamento? No pude menos que abrir mis ojos exageradamente.


Hey, voyeur, ¿te gustan? – me había pillado.


Pues la verdad es que sí… Oye lo siento, es que… - se me subían los colores.


Tú tranquilo, ya se que no es lo normal en una modelo, pero es lo que hay… No sabes el trabajo que me cuesta hacer que acepten mi 95 jajaja. Pero ya que estamos con el tema del tamaño, tu paquete es grandecito también, ¿no?


Bueno, uno tiene una buena genética y entrena de vez en cuando… Bonita minifalda, ¿eh?


Jajaja… ¿No has visto nunca una o qué?


Sí, sí… Pero no tan "acinturonada". La verdad es que pocas chicas he visto yo por aquí así.


Sé lo que me vas a decir sobre el mito de las navarras. – puso cara de resignación. – Conmigo no vas a tener estrechez, ¿ok?


No, si ya con la presentación ya…


Saioa reía. La verdad es que por aquí las chicas cuando salen marcan curvas, sí, pero no se visten diciendo a voces que quieran follar, como era el caso. Ni siquiera aunque lo quieran. Y la que realmente lo hace, generalmente no suele ser muy favorecida…


Por fin llegamos al Plan Sur. Curiosamente estaba más tranquilo de lo que la situación podría requerir. La chavala parecía ir de cara, cosa que me gustaba. Me hizo una invitación para ir a la parte de atrás del vehículo y echamos los asientos adelante para poder estar más cómodos. Yo esperaba charlar un ratillo siguiendo mi estilo, pero sin mediar palabra, ella abrió sus piernas y se puso encima de mí. Se me hacía raro tener el camino libre de primeras, ya que estoy acostumbrado a tener que currármelo bastante para conseguir algo.


Tú quietecito, ¿ok? De momento solo disfruta. Quiero prepararte para que me dejes totalmente satisfecha.


A ver, venga, saca el cuchillo, la navaja o lo que tengas. Te dejo que me mates, pero al menos fóllame antes, ¿va? – no lo pude reprimir más, tenía que decirlo.


Creo que estás bastante tenso. Relájate, ¿quieres? Solo quiero hacerlo, nada más. Si quieres hablamos de chorradas antes, pero sabiendo a lo que venimos… Confía en mí, ¿vale? – trataba de convencerme mientras se hacía un par de coletas.


Diciendo ahora que si aquello iba a ser mi última hora, la aceptaría con gusto, puede parecer una exageración. Pero en aquel momento lo pensé así. Una vez se arregló las coletas acomodó su trasero entre mis piernas y me miró fijamente. Yo aproveché para subir su "mini-falda", por llamar aquello de alguna manera, y sobé su culo. Me sorprendió notar que no llevaba tanga, sino una braga de estas que solo dejan ver la mitad del trasero. Me dispuse a quitársela, pero ella cerró sus manos sobre las mías y tiró fuertemente de ellas hacia los laterales, indicándome que quería que se las rompiera.


Nada más llamativo para mi atención. Ni corto ni perezoso agarré bien fuerte aquella braga y se la arranqué a la primera, dejando a la vista un triangulito de vello púbico perfectamente depilado. Desplacé mis manos hacia su trasero y lo recorrí en toda su extensión, haciéndome una idea de su tamaño y de la piel tan fina que recubría sus glúteos. Ella se alzó y puso su triangulito en mi cara, pero yo solo me entretuve acariciando sus muslos, besándolos y tocando el tambor con su trasero.


Volvió a bajarse y comenzó a chupetearme el cuello. Los escalofríos recorrieron mi cuerpo, haciéndome recordar lo mucho que me ponía aquello. Tanto que noté cómo mis pezones se pusieron como pinchos. Y ella también lo debió de notar, puesto que me ayudó a quitarme la camiseta y se fue directamente a lamerlos dando circulitos con su lengua sobre ellos, haciéndome ver las estrellas.


Fui a por su boca para besarla, pero se negó.


Nada de besos, nene.


La cogí de la cabeza y pegué mis labios a los suyos, comiéndole la boquita con piquillos y acariciándole los labios con mi lengua. Su resistencia inicial se fue reduciendo hasta que conseguí que abriera su boca y sacara su lengua para jugar con la mía. Estuvimos morreándonos un buen rato cada vez más rápido, pero de repente, ella se apartó:


No puedo, en serio.


Pero… ¿Por qué? ¿Acaso tienes novio?


No, no es eso… Es que si lo hago con besos, no se por qué, pero me caliento como una olla, segrego muchísimo flujo, no paro de correrme y tengo cada vez más ganas… Lo paso muy mal porque aunque esté cansada tengo más ganas, así que sigo follando así tenga agujetas y claro, cuando me tranquilizo me quedo escocida y sin poder moverme, y no hay cosa que más odie.


Pero no sé… Ser multi-orgásmica puede ser hasta bueno y todo, ¿no?


Está bien, pero es que luego me quedo para el arrastre.


O sea, que no es porque no quieras compromisos, sino porque te corres como una fuente manando agua, ¿no?


Sí, pero…


No le di tiempo a decir nada. Quería probar aquello como fuera. Sabiendo que podía aguantar cuatro corridas hasta quedar extenuado por completo, me lancé a la aventura y, al igual que antes, la besé en los labios. Volvió a dudar, pero esta vez menos y pronto estábamos de un lado a otro del coche luchando por ver quién daba más gusto besando al otro.


Su camiseta comenzó a tener lamparones de sudor, así que se la arranqué también, Fue a quitarse el sujetador, pero yo me encargué de, simplemente, bajárselo y decirle que lo mantuviera así hasta que por sí sólo se cayera. Ante mí quedaron, subiendo y bajando por efecto de su agitada respiración, dos tetas preciosas, redondas, grandes…. Si hubieran sido pequeñas me hubiera dado igual, pero aquellas estaban para meter mi cabeza entre ellas y darme tetazos en la cara, cosa que hice, a la vez que ella se movía de un lado para otro para hacer las cosa más bamboleante.


Continué besándola y amasando sus pechos mientras notaba cómo ella bajaba su mano acariciando mi paquete y haciendo que me rozara con su coñito que, por cierto, se notaba ardiendo y muy húmedo. Se hizo un dedo mientras le hacía de todo, y pronto me regaló una mojadita en mis pantalones.


Seguíamos sin hablar. Pero solo los gestos ya lo decían todo. Recuperada de su primer orgasmo, cruzó su mirada con la mía y se bajó de mí arrodillándose para quitarme los vaqueros y el slip. Mi polla apareció cual muelle ante su cara, ancha pero todavía reducida en extensión y dureza.


Es gorda, ¿eh, machote? ¿Me dejas que juegue con ella?


Claro, claro… Para eso está…


Cerré los ojos y me dejé llevar. Para nada se andó con rodeos, y nunca mejor dicho. Me la cascó hasta que se quedó erguida y luego me la lamió para que el prepucio se bajara hasta su límite. Tras ello se la metió entera en la garganta, ya no recuerdo si 2 o 3 veces en plan lento, agarró mis testículos y tras ello comenzó a subir y bajar con su cabeza cada vez más rápido mientras meneaba mis pelotas e incluso pellizcaba mi escroto levemente. Me puse a pensar en otras cosas que no fueran aquella delicia de mamada con la intención de durar más, pero ni por esas. Mi instinto solo pensaba en ello, así que no le duré ni 2 minutos. Ya en las últimas, mi respiración era desacompasada totalmente con la rapidez de su sube-baja, así que perdí el control y acabé corriéndome en su boca. En cuanto lo notó se la volvió a meter entera y siguió meneando mis huevos para que me descargara totalmente. Luego los centímetros de polla volvieron a aparecer lentamente hasta que salió entera. Dí un espasmo cuando me sentí liberado y rápidamente lengüeteado en mi frenillo, pero me relajé cuando luego me regaló unos cuantos besos por la zona afectada.


¿Qué te ha parecido, cari? – me preguntó susurrando y limpiándose los restos de la boca.


¿Acaso verme no te da la respuesta? – dije como pude, intentando recuperar el aire.


Pues siento decirte que vamos empate, pero que yo quiero ganarte…


Lo que me dijo me recuperó en un 75%, así que cambiamos la posición y ahora era ella la que iba a estar apoyada en el sillón. Su mirada era cada vez más intensa hacia mí. Hizo que le chupara 2 dedos, los que luego introdujo en su sexo mientras se acariciaba el clítoris ante mi atónita mirada. Luego agarró mi pene y lo masturbó tirando de él para que se lo pusiera en la entrada a su tesoro.


Ven aquí amor. Quiero que sea a la primera y bien fuerte, ¿ok? – me dijo tras besarme.


Se introdujo mi capullo en la vagina y yo noté un ardor en él que no hizo otra cosa que ponerme más caliente. Apoyada sobre el respaldo del sillón trasero, Saioa empezó a sobarse las tetazas mientras esperaba el momento en el que la embistiera. Conté hasta 3 y se la metí hasta las pelotas de una sola vez. Para mí entró fácil y no sufrí nada.


¡¡AAAAAAAAAHHHH!! ¡¡DIOS!! – me asustó con ese grito.


¡¡Saioa!! ¿Te pasa algo?


¡Sí! Que me he corrido como una perra… - dijo levantando sus temblorosas manos y poniéndolas en mi cuello. – Pero quiero más.


¡Pues marchando otro polvo!


Con mi miembro dentro de ella, esperé a que recuperara el aliento y luego comencé un lento vaivén con círculos. Ella tenía las piernas totalmente estiradas hacia ambos lados, así que podía hacer lo que quisiera con su pubis. Sus feromonas me embriagaban y sentía la necesidad de probar aquella joya dentro de la cual se estaba como en la gloria.


Saqué mi polla totalmente empapada y la sustituí por mi boca. Abarqué con ella mi orificio preferido y con mi lengua acompañé de forma acompasada sobre su clítoris el ritmo que ella me imponía poco a poco. Se sumaron a la fiesta dos de mis dedos, que la fueron penetrando mientras mi boca se dabas morreos con sus labios y su botón de placer. Pronto sus flujos emanaron de la fuente de mis deseos. Tenía todos sus bajos enrojecidos de la congestión y al mirar hacia su cara vi cómo con sus ojos cerrados se mordisqueaba la boca y estiraba de sus pezones aumentando sus sensaciones. Aquello era el 3 a 1 por asemejarlo a un partido.


Pero aquello era antidemocrático. ¡Yo también necesitaba placer! Tras aquella corrida yo quería que también ella viera una mía.


Me ganas por goleada ya, ¿eh? – le susurré.


Y espérate… Que como ya te dije, yo todavía tengo más ganas… Por cierto… Te gustan, ¿no? Me lo dijiste antes... – dijo mostrándome sus tetas.


No le respondí. Simplemente me limité a tumbarla en horizontal sobre los asientos traseros y colocar mi varita entre esas 2 maravillas que Saioa tenía por pechos. Los sujeté con mis manos y ella puso las suyas sobre las mías, asegurándose de que mi instrumental quedaba totalmente envuelto. Era riquísimo rozar mi escroto contra su piel y ver cómo cada vez que salía mi polla de entre sus tetas, me regalaba una chupadita o un lametón. Froté y froté mi frenillo contra su canalillo hasta que, nuevamente, se bebido la leche que todavía pude sacar de mis testículos.


Pero a pesar de todo el esfuerzo realizado hasta entonces, todavía me quedaron ganas para intentar follármela. Sin perder el tiempo y mientras ella se tragaba mi venida relamiéndose, la volví a sentar sobre el asiento e hice que volviera a estirar las piernas lo máximo posible. Volví a lamer y chupar su clítoris para que cayera más flujo y luego la besé apasionadamente subiendo por su tripita hasta su cuello. Ella me cogió el miembro y se lo restregó por el coño hasta que entró por propia inercia.


¡¡AAAAAHHHH!! – gritamos de gusto a la vez.


Me agarró del culo haciendo que se la metiera hasta lo más profundo de su ser. Yo había tenido ya 2 corridas, así que por una parte estaba cansado. Pero por otra, mi varita estaba dura como un tronco y me sentía como un dios, así que empecé con un lento vaivén que fue acelerando el ritmo hasta hacerse frenético y más todavía cuando vi como sus tetas botaban cada una por su lado sin llevar un compás de subida y bajada al unísono. Saioa, entre gemidos, soltaba lágrimas. De vez en cuando se sobaba las tetas y cuando se acariciaba el clítoris, movía sus caderas en dirección opuesta a las mías para aumentar más si podía las sensaciones. A última hora se entrelazó a mi cuello y a mi cintura y nos fundimos en uno. Solo éramos nuestros sexos dándose placer, los sudores cayendo y nuestros labios dándose muerdos muy calientes. No sé cuantas veces se correría pero noté varias inundaciones sobre mis pelotas, antes de que yo la inundase internamente.


La inercia de mi corrida hizo que diera 3 o 4 embestidas fuertes y a lo loco. Me dio la sensación de que se me salían las entrañas, pero es que aquello era delicioso y no estaba yo para desperdiciarlo.


Extenuado, saqué mi polla de Saioa y me dejé caer sobre las alfombrillas de los asientos traseros como pude. Antes de eso pude comprobar cómo mi cola estaba roja de tanto frotar y sus labios amoratados. Al poco rato sentí sus pechos sobre mi espalda, cosa que me hizo recorrer escalofríos por el cuerpo.


Muchas gracias cariño. Lo necesitaba. – me dijo dándome piquitos en el cuello.


Después de esto creo que te voy a necesitar más a menudo. – dije recuperándome.


Gracias por el cumplido, pero me voy de aquí en 2 días, así que no creo que podamos hacerlo realidad.


Qué pena… ¿Y no tienes ni Messenger ni nada? – dije acariciándola.


Pues como ya te dije, no. Y creo que si lo tuviera tampoco te lo daría. Prefiero recordarte así...


Joe… Para una de la que me enamoro…


No te engañes. Te gusta follar conmigo, pero no me conoces como pareja.


No lo sabemos Saioa… ¿Y si nos diéramos una oportunidad?


No, en serio, déjalo. – dijo poniéndose seria.


Estuvimos un rato hablando de planes de futuro. Estaba claro que yo iba a acabar la carrera a toda costa para empezar a trabajar, y ella no pensaba en otra cosa que en llegar a representar a alguna marca en los anuncios televisivos, estilo Claudia Shiffer, Eva Longoria, y preciosidades de estas… La animé a que lo fuera trabajando, aunque siempre desde el punto de vista de que el que te den ese honor depende de los "trabajos" que hagas… Me pareció un poco idealista por su parte, pero no quería para nada discutir por eso. Me llevó a casa y yo, para agradecerle todos los favores mutuos que nos habíamos hecho, le regalé mi camiseta, mi slip y los condones que no había utilizado esa noche, a lo que ella me correspondió con su braga estropeada por mí y su sujetador, que lo había llevado atado a la cintura todo el rato sin quitárselo, de acuerdo con lo que le dije. Luego nos despedimos con un muerdo de ensueño y se fue.


Como dije casi al principio del relato, me arrepentí de gastarme dinero en algo que era inútil y, de hecho, me tomé como un golpe de suerte lo que me pasó. Desde entonces no lo he vuelto a hacer, más que nada porque el dinero que tengo previsto ahorrar, será para tapar posibles agujeros del futuro y caprichos, pero nunca de este tipo. Y un consejo para vosotr@s: Tampoco lo hagáis. Si ha de ocurrir, que sea con alguien que conozcáis de vuestra zona o cuadrilla, pero no paguéis por follar, porque al fin y al cabo, ya sabemos cómo se llama a eso y, personalmente, ya sabéis que no soy partidario de eso. Cada vez lo tengo más claro. Espero que no se os haya hecho tedioso y os animo a comentar lo que queráis.


 
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